16 de agosto de 2018
16.08.2018

Zamora y la resurrección de La Musgaña

Jaime Muñoz y Carlos Beceiro retoman con energía 32 años de carrera de uno de los grupos folk más internacionales del país, con la incorporación de Luis Antonio Pedraza

16.08.2018 | 00:58
La Musgaña toca "Briana"

La prolífica carrera musical de La Musgaña comenzó a finales de los años ochenta. Se fraguaría entonces un itinerario por el folk más próximo a Inglaterra y Estados Unidos -todo comenzó con un anuncio en una revista británica- que en su España original. Cuentan que la "magia" de instrumentos tradicionales como la flauta pastoril sorprendió al otro lado del Atlántico de tal forma, que comenzó a crecer el mito de un grupo ajeno a los complicados avatares que le aguardarían en el futuro. Son muchas las cosas -alegrías y sufrimiento- que han sucedido entre aquella década dorada de los noventa y el presente, en el que la energía de un zamorano, Luis Antonio Pedraza, ha sido vital para que Jaime Muñoz y Carlos Beceiro hayan retomado el sonido del trío original de una formación que cumple ya 32 años de andadura.

El hecho clave se produjo en 2004, cuando el carismático Quique Almendros sufrió un derrame cerebral. "Acabábamos de publicar el disco Temas profanos, estábamos en un buen momento y teníamos por delante varios conciertos? pero, obviamente, lo cancelamos todo", rememoran Jaime y Carlos, componentes originales de La Musgaña junto a Almendros. "Lo lógico entonces hubiera sido sustituir a Quique, buscar un músico tradicional, pero teníamos claro que no queríamos sustituirlo", zanja Jaime Muñoz.

Así que La Musgaña quedaba a expensas de lo que ocurriera en el futuro. Jaime y Carlos encontraron el eslabón que necesitaban en Diego Galaz y Jorge Arribas, futuros componentes de Fetén Fetén. Nacía un cuarteto que ofrecería conciertos durante varios años. "Como era habitual, no tocamos mucho en España, pero sí en Estados Unidos y Canadá", recuerdan aquella etapa. En 2010 aquella relación profesional condujo a la grabación de un nuevo disco? que nunca llegó. "Aquel trabajo musical se despegaba de lo que había sido el grupo? y no lo vimos claro", recuerda Jaime. "Tuvimos la sensación de que ya habíamos estado en ese sitio, que era la misma ruta", añade Carlos Beceiro.

El frustrado proyecto desembocó en "una crisis existencialista". Según narran los protagonistas, La Musgaña "se había cansado de La Musgaña". Los dos componentes del grupo se dieron un tiempo indefinido, un lapso que duró algo más de un año. Cuenta Carlos que varios amigos, con Luis Delgado al frente, se reunieron para animarlos. El percusionista radicado en Urueña llegó a decirles: "Si no queréis seguir con La Musgaña, decidme en qué cubo la tiráis para recogerla". Aquello fue el germen de una nueva formación "de crisis", un dúo que dio en llamarse "Entre dos". A partir de un primer concierto en Espacio Ronda de Madrid surgieron otras oportunidades. Jaime y Carlos visitaron numerosos auditorios, entre ellos, el Museo Etnográfico de Castilla y León en Zamora.

Las ganas regresaron y surgió una propuesta más ambiciosa: un quinteto. Llamaron a Seâ€?bastián Rubio, percusionista de Radio Tarifa, a la cantante Marta de la Aldea y a Antonio Toledo, músico que acompañaba a Javier Ruibal. "Hicimos un disco "easy listening", como dicen en Estados Unidos, más fácil de escuchar", explica Jaime. Pero la fórmula se topó con el muro de la crisis. "Bajaron mucho los cachés, cinco músicos y una batería ya eran más difíciles de amortizar en una actuación", detalla Carlos. 2017 se convirtió en un año negro: "No dimos ningún concierto en verano y el último fue en abril", recuerdan.

La nueva etapa de la formación que había triunfado en los noventa había terminado. Pero Zamora tuvo un papel clave para revitalizar el grupo, un hecho "sorprendente" para los músicos. "Nos llamó Luis Antonio Pedraza y nos dijo que La Musgaña necesitaba una flauta y un tamboril. Hablamos hora y media por teléfono. Era la primera vez que alguien nos llamaba para ofrecernos algo así", narra Jaime. Aquella idea suponía regresar a la formación original y restablecer el papel de Quique Almendros.

«Como seguidor de La Musgaña, me dolía cuando escuchaba la nueva formación, porque no encontraba el sonido con el que yo había crecido», reconoce Pedraza. «Para mí habían sido una referencia siempre y me di cuenta que se estaba perdiendo una firma musical, una marca», añade.

Un curioso fenómeno había germinado durante la crisis de La Musgaña. Otros grupos —«marca blanca», afirman los músicos— pretendieron ocupar el lugar de la formación madrileña, pero «de una forma chapucera», califica Pedraza. Quizá el intérprete zamorano les debía a Jaime y Carlos esta dosis de ilusión: «Han sido el único grupo que apostó por la flauta pastoril y le dieron una proyección nacional e internacional», justifica.

Carlos y Jaime no lo tuvieron claro al principio. Pero varios acontecimientos terminaron de allanar el camino: una «master class» en Zamora para la Asociación de Tamborileros y el homenaje al maestro Joaquín Díaz en el Teatro Principal comenzaron a fraguar una amistad que ha dado ya sus primeros frutos. «Los conciertos que estamos haciendo nos han ayudado a consolidar el sonido del grupo, es exactamente lo mismo que cuando empezamos en Estados Unidos, estábamos veinte días de gira y tocábamos sin parar», explica Jaime. Los músicos vienen de actuar en dos pueblos zamoranos, Belver de los Montes y Ferreras de Abajo, y en la sala Galileo Galilei de Madrid.

Ahora, el «nuevo» trío asienta sus planes de futuro en dos pilares. Por un lado, la edición de un disco con temas nuevos, algunos de ellos compuestos por Luis Antonio Pedraza. El otro, las redes sociales. «La Musgaña es una formación pre Internet, nunca nos habíamos interesado por este mundo, que ahora nos puede dar mucha visibilidad», relata Jaime. «Hemos sido un conjunto pre Internet y las redes sociales nos dan ahora una oportunidad».

De hace tres décadas, solo queda un sueño por cumplir: volver a tocar fuera del país. Quizá la empresa más complicada. «Estamos a gusto aquí, pero Luis Antonio tiene muchas ganas», bromea Jaime. Cuenta su colega Carlos que las condiciones de acceso para trabajar en Estados Unidos cambiaron de forma sensible después de los atentados del 11-S. Por eso, las miradas se dirigen ahora a Canadá, donde los intérpretes dicen que «nunca a hay crisis», y a Inglaterra. «Ellos inventaron el folk, prácticamente», asegura Carlos Beceiro. Planes dentro de una resurrección, la de La Musgaña, fraguada en Zamora. Y en reconocimiento a esa tierra talismán, la nueva Musgaña ha grabado varias canciones de su nuevo repertorio para LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA, que los lectores podrán disfrutar los próximos días en la web del diario (www.laopiniondezamora.es)

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