14 de julio de 2018
14.07.2018

Siete vidas en tres patas

El ingeniero Miguel Clemente Sánchez trabaja en un proyecto de prótesis realizadas por impresión 3D para extremidades de animales con una gata como receptora inicial

14.07.2018 | 00:21
Miguel Clemente Sánchez, en uno de los laboratorios de la Escuela Superior Politécnica de Zamora.

Este estudiante de Ingeniería Mecánica en la Escuela Superior Politécnica del Campus Viriato de Zamora no quería realizar un trabajo de fin de grado "al uso", así que optó por una temática totalmente novedosa y alejada de los habituales proyectos de este ámbito. Miguel Clemente Sánchez está centrado en la creación de una prótesis para extremidades de animales. "Decidí aceptar el reto y probar hasta dónde se podía llegar", señala.

El receptor es Luna, una gata paciente de una clínica veterinaria de Salamanca a la que le falta la extremidad trasera izquierda a la altura de la tibia. "Después de estudiar y recabar información, que quizá fue la parte más compleja del proyecto, porque casi no hay experiencias previas, decidimos -junto a su tutor, Roberto José García Martín- aplicar la impresión 3D, debido a las características de estos casos, ya que cada uno es diferente y necesita soluciones distintas", explica sobre los primeros pasos de su proyecto, centrado en diseñar prototipos para restaurar la extremidad y que el animal pueda seguir caminando.

Precisamente el receptor es una dificultad añadida. "No es una persona, que te dice dónde le duele o qué le molesta. Ella percibe además la prótesis como un elemento extraño y pretende quitársela. No le gusta mucho que le anden manipulando la zona amputada, porque le duele", detalla.

Por esa razón, una de las alternativas que se planteó fue operar a la gata para introducir un vástago dentro de hueso, "es decir, un cilindro metálico para poder enganchar a él la prótesis", apunta. El material, en este caso, debería ser de titanio, como casi todas las prótesis internas que se utilizan en la actualidad. "La parte externa nos la limita la impresora 3D, con materiales termoplásticos en su mayoría, aunque también se podría elaborar con fibras de carbono", sugiere el ingeniero.

En la actualidad, existen tres tipo de prótesis. Están las fijas, "que solo otorgan apoyo y no se mueven", indica; las articuladas o móviles y, en tercer lugar, las llamadas de respuesta dinámica. "Son las que utilizan, por ejemplo, los corredores paralímpicos, que almacenan energía y la devuelven cuando se retira la carga", resume.

"Cada uno de estos tipos ofrece ventajas e inconvenientes. Trabajamos con prótesis fijas porque son más sencillas y porque los animales tienen que aprender a caminar de nuevo con ellas, así que eso facilita mucho la labor, ya que la rehabilitación es más cómoda", argumenta Miguel Clemente.

Además, también busca para su proyecto más animales, aparte de Luna, que puedan participar en la experiencia y seguir avanzando en el estudio, por lo que se ha puesto en contacto con algunas clínicas veterinarias, tanto de Salamanca como de Zamora, para encontrar nuevos pacientes.

Este proyecto tendría salida económica, pero con sus limitaciones. "La tecnología es muy versátil y sería aplicable a cualquier caso en animales, pero aquí te limita el mercado, porque, por ejemplo, el sector de la ganadería trabaja muy al coste y no sé si les interesaría para sus animales. Además, también son mucho más grandes que los de compañía, con lo que tendría que tenerse en cuenta a la hora de la mecánica, que sería mucho más complicada", compara.

En un futuro próximo también le gustaría ampliar el estudio a otro tipo de productos relacionados con la movilidad "como órtesis, que son elementos externos, férulas para malformaciones y elementos que sirvan de refuerzos externos para corregir, como si fuera un exoesqueleto. O carritos, que son más habituales, para casos de paraplejia", enumera. "El objetivo es hacerlo a medida del animal, para que pueda mejorar a la hora de superar obstáculos", añade.

Para desarrollar todo este trabajo ha contado con la ayuda del programa TCUE ( Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa) de la Universidad de Salamanca. "Se te exige un prototipo y un pequeño análisis de mercado, pero la idea no es quedarnos ahí, sino diseñar un producto que se pueda vender y aportar valor a estas mascotas", aspira.

Los reconocimientos están llegando y este año ha obtenido el tercer premio en la categoría "Proyecto Empresarial" del Concurso Iniciativa Campus Emprendedor de la USAL con su proyecto, titulado "Biomecánica: Prótesis animales", además de ser uno de los participantes en el programa YUZZ, también de la universidad, donde se centran en trabajar en el plano empresarial para sacar el prototipo al mercado.

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