18 de febrero de 2018
18.02.2018

Los impuestos a la energía, un lastre para las familias zamoranas

Más de la mitad del importe de un recibo medio obedece a razones ajenas al consumo

18.02.2018 | 11:39
Un joven se calienta con una estufa.

Factura de electricidad de 344 euros. Gastos de electricidad reales: 81,34 euros. El resto, más de 263 euros, son impuestos. El caso, que se desprende de una factura real de un consumidor de electricidad de la provincia de Zamora, pone sobre la mesa una realidad incontestable. Buena parte de los gastos energéticos en los que incurre una familia son impuestos. Es un tema que afecta más a las familias con escasos recursos y que pone sobre la mesa una pregunta: ¿realmente vale la pena ahorrar en electricidad cuando buena parte de los gastos de la factura son fijos?.

Casi el sesenta por ciento de un recibo normal de la luz (el del ejemplo anterior es un poco elevado para una familia al uso) son impuestos, es decir, es un gasto que nada tiene que ver con el sistema eléctrico. Aunque las eléctricas tengan su parte de culpa en el importe total (de los más caros de Europa) en el recibo de la luz, buena parte del coste total escapa a su control y obedece a la legislación vigente.

IVA, impuestos a la electricidad, primas a las energías renovables, ayudas al carbón, solidaridad interregional? gastos que disparan el precio de una factura de luz hasta volverla insostenible. De cada cien euros de luz, una media de sesenta van para el Estado. A estos hay que sumar otros costes regulados como el alquiler del contador o el término fijo. Al final, la energía es lo que menos importa.

Pero las eléctricas no pueden tirar la primera piedra. No están, ni mucho menos, libres de pecado. Las familias españolas son las que cargan con un coste en la factura de la luz antes de impuestos más elevado de toda Europa, según los datos publicados por Eurostat tras analizar los recibos eléctricos de la primera mitad del año pasado.

Los precios han variado, pero lo han hecho en prácticamente todos los países y las diferencias son válidas a día de hoy. Eurostat situó a mediados del año pasado el precio del kilovatio-hora en 0,199 euros antes de impuestos. En Francia cuesta la mitad. Sobra recordar que la renta media en Francia es mucho más elevada que en España, aunque a nivel estatal también hay diferencias. El precio de la luz es el mismo para un consumidor del País Vasco, región con una renta per cápita elevada, que en Zamora, una de las provincias con los sueldos más bajos del país. Paga lo mismo un pensionista de Burgos, que percibe una media de más de 1.200 euros, que uno de Zamora, que no llega a ganar 800 como término medio. El impacto es, por tanto, más elevado en unas zonas que en otras, y Zamora está a la cabeza de esta particular estadística. Además, como consecuencia de decisiones políticas del pasado, el precio de los peajes que se pagan en el recibo es muy relevante. Esto hace que los que menos gastan sufran, en comparación con los europeos, una penalización más grande.

La luz, hablando ahora antes de impuestos, cuesta un 30% menos en Portugal, porcentaje similar al que arroja la comparación con Italia o Alemania. Hasta Reino Unido o Irlanda, islas que tienen peores conexiones y precios mayoristas mucho más altos, tienen facturas menos dañinas para sus consumidores. España ha escalado hasta la posición más alta del ranking en los últimos años, pues antes estaba superado por estados como Polonia, Malta, República Checa o Bulgaria. Todos han mejorado menos España. En la última década la factura se ha encarecido para los españoles en la friolera del 55%.

El panorama no es mejor en el caso del gas. España es el país que más ha incrementado el precio del gas natural de los 28 que componen la Unión Europea, según refleja la Comisión Europea en un informe publicado el año pasado. El precio de la materia prima se ha incrementado más de un 70% entre los años 2010 y 2015. El coste de la distribución, pese a todo, se ha mantenido más o menos estable durante la crisis económica.

Los últimos datos de Bruselas indican que lo que más se ha elevado durante este periodo han sido los impuestos. La fiscalidad ha aumentado en más de un 17% entre los años 2010 y 2015. En cualquier caso, España no es el país que más ha subido sus impuestos en este periodo ni tampoco el que más grava el gas natural.

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