29 de noviembre de 2017
29.11.2017

El dueño del local con spa de Zamora acusado de abusos niega las penetraciones

El masajista describe una manipulación corporal para sanación que incluye el empleo de su propio cuerpo para extender aceites

02.12.2017 | 14:00
El imputado, ante los magistrados de la Audiencia Provincial de Zamora

El director del establecimiento de terapias de salud alternativas, de iniciales, A.A., niega haber penetrado a dos de sus clientes con los dedos y el pene, respectivamente, aunque admite que el "Masaje de la Diosa", que se prolonga durante una hora y media o dos porque es "muy calmado y sosegado", incluye tocamientos ligeros en todo el cuerpo, incluidas las zonas genitales, pero nunca con actitud ni contenido sexual.

El imputado en dos delitos de abuso sexual a sendas clientas describió un "complejo ritual de sabiduría ancestral", en el que se repiten mantras, "manipulando el cuerpo del paciente, empleando el del masajista", terapia durante la cual el acusado admite que, "a veces, uso mi propio cuerpo" para extender el aceite caliente que utiliza para desbloquear el cuerpo y las emociones, así como un cuchillo de hueso "para el eje simétrico, separar simbólicamente cuerpo y mente", ha declarado en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial contra él, en el que la Fiscalía exige 10 años de prisión, cinco por cada uno de los dos delitos.

El procesado ha manifestado que no sabe por qué se le acusa de las dos infracciones penales, si bien indicó que una de las denunciantes "recordó abusos sexuales, estaban tapados y salieron a la luz y a lo mejor se consideró abusada en el masaje", al tiempo que indicaba que esa terapia "puede provocar emociones".

Cuando la mujer fue a expresarle sun malestar, A.A. le replicó que "ahora no lo entiendes, espero que me des las gracias más adelante, has liberado muchas emociones", según ha explicado ante los magistrados de la Audiencia.

El masaje se practica con las clientas desnudas por indicación del imputado, según la denuncia, aunque el profesional afirma que quedarse totalmente sin ropa es opcional y que solo les invitaba a hacerlo si querían. Al entrar en la cabina donde trabaja este masajista, en la que se extiende un futón (cama tradicional japonesa), el hombre baraja unas cartas y saca dos de ellas, que le indican cómo desarrollar el masaje y los mantras que tiene que ir expresando durante la sesión.  

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