11 de abril de 2017
11.04.2017

Dos norteamericanos, detenidos al subir al tejado de la Catedral "para ver Zamora"

Los jóvenes peregrinos pasaron la noche en Comisaría, acusados de intentar robar tres ornamentos góticos de piedra del siglo XVI

11.04.2017 | 19:45
Detalle de los ornamentos góticos que la Policía halló junto a los dos arrestados

Eran casi las dos de la madrugada. Una temperatura propia de verano. ¿Noche romántica?, "bebimos vino y...". El joven norteamericano relata que "es tan bonita la ciudad, sus monumentos, que subimos para ver todo desde las alturas, ella quería subir", sin más intención que contemplar Zamora en su máximo esplendor, desde un lugar privilegiado como son las cubiertas de la Catedral.

La capital era una de las paradas previstas en su peregrinaje por el Camino de Santiago junto a un grupo de compatriotas, todos estudiantes, con los que alquilaron una casa para pernoctar. Habían llegado unas horas antes, cuentan a este diario. ¿Por qué y para qué arrancaron los ornamentos? La respuesta es rápida: "Estaban allí, no los cogimos". En su precario español, ayudado del intérprete que ha traducido las declaraciones ante la juez, el joven, recuperada la tranquilidad tras quedar libres, aunque con cargos, defiende su inocencia y la de su compañera de aventura. Ninguno tocó los dos remates redondos de los pináculos troncopiramidales de la sacristía mayor (de cuatro kilos de peso cada uno) y el trébol trilobular (de unos 10 kilos) de la crestería de la cabecera de la Seo, incautados por la Policía Nacional al ser arrestados. Son piezas con valor artístico de finales de la segunda mitad del siglo XVI, recuperados indemnes. Los daños causados en tejas, fracturadas al pisar encima, y la reubicación de los elementos pétreos costará 300 euros, un coste que posiblemente corra a cargo de los curiosos expedicionistas.

Cuando la Policía accedió al tejado, hacia las 02.00 horas de ayer, encontró a los dos jóvenes sentados "en un rincón de la plataforma que da al patio del museo, en el voladizo del tejado sobre la capilla del Santísimo", explica el fabriquero-administrador del Cabildo catredalicio, Francisco Díez García, el mismo que efectuó la denuncia minutos antes de que un coche patrulla de la Comisaría de Zamora y los bomberos de la capital se personaran en las inmediaciones de la seo. Unos para detener a los románticos inquilinos de las cubiertas de la catedral más antigua del románico del Duero; los otros, para rescatarles de forma segura, con ayuda de la escala, y evitar un posible accidente.

Antes, los jóvenes habían recorrido las cubiertas, "les vieron andando por allí", indica Díez García. "Lo que habéis hecho es peligroso, podíais haber caído y haberos matado". En tono paternal, amable, en el pasillo del Juzgado de Guardia donde les acaba de interrogar la juez, uno de los policías que les custodió desde la Comisaría les aconseja no volver a repetir la experiencia. Escuchan atentos y con educación. Quizás una lección para no volver a subir a los tejados. La pregunta inevitable, ¿os gustó Zamora desde allí?, "es muy bonita". Fueron "veinte minutos" de vistas espectaculares.

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