19 de febrero de 2017
19.02.2017
Christoph Strieder | Concejal de Turismo, Comercio, Barrios, Cementerio y Oficina Municipal de Desarrollo

Christoph Strieder: "Me falta tiempo para atender debidamente todas las concejalías"

"La Asamblea Vecinal de Zamora quizá pensó que por tener a un viejo compañero en el Ayuntamiento esto iba a ser Jauja"

21.02.2017 | 00:47
Christoph Strieder en el Palacio de Doña Urraca.

Christoph Strieder no rehuye los frentes que durante las últimas semanas se han abierto frente a él. El concejal de Turismo, Comercio y Barrios está en el ojo del huracán por asuntos como el traslado del mercadillo al Alto de los Curas o el descontento de los vecinos por la escasa resolución de problemas. Es consciente de que el reparto de áreas no le ha beneficiado, pero también asume que así tiene que ser, puesto que se trata de uno de los dos ediles liberados del equipo de Gobierno formado por Izquierda Unida y Partido Socialista. Así responde Strieder a las últimas polémicas en torno a sus concejalías.

-Usted llegó a la lista de Izquierda Unida como miembro referente del movimiento vecinal y ahora ese mismo movimiento le ha dado la espalda. ¿Qué ha ocurrido?

-Seguramente tiene que ver con mi papel como anterior presidente de la Asamblea Vecinal de Zamora, que provocó en Faveza un malestar porque supuso la ruptura del movimiento vecinal. El papel del concejal de Barrios es muy poco agradecido. Se puede decir que yo soy un mensajero: los barrios me cuentan sus problemas y yo los transmito a los técnicos de los servicios correspondientes. ¿Cuál es el problema? Que no tenemos los medios suficientes para solucionar todo lo que nos piden los barrios.

-¿Existe falta de comunicación con los barrios?

-Yo no diría que el desencanto de los vecinos venga por la falta de comunicación, sino por no poder solucionar los problemas que nos transmiten. Yo podría reunirme cada semana con una asociación, pero si luego no soluciono nada, ¿de qué sirve? Creo que el problema es otro. Mi equipo y yo trabajamos por mejorar esa situación, porque realmente no nos gusta nada este desencuentro y deseamos recuperar la confianza de los barrios mediante hechos. Ese es el camino y nos estamos esforzando por conseguirlo.

-Habla de un malestar de Faveza, pero los más críticos con usted en las últimas semanas son miembros de la AVZ que usted mismo presidió. Incluso le plantan en las reuniones.

-Es algo muy difícil de entender para mí. De repente, este asunto ha explotado y la verdad es que no lo entiendo. No entiendo por qué ha ocurrido así, con tanta violencia. Quizá ellos pensaban que estando un viejo compañero en el Ayuntamiento todo iba a ser Jauja. Tal vez se sientan abandonados en ese sentido, pero esas cosas hay que cuidarlas mucho porque en seguida Faveza puede decir, como ya lo ha dicho, que yo estoy favoreciendo a la AVZ.

-Faveza, de hecho, le acusó de ser juez y parte en el reparto de subvenciones.

-Creo que, con ese asunto, Faveza no se había enterado de que yo ya había abandonado la Asociación de Vecinos de Olivares, pese a que salió en los medios.

-Dicen desde la oposición y desde las asociaciones que no patea los barrios. ¿Es cierto?

-Puede ser que exista algún barrio en el que no haya estado desde que soy concejal, aunque tendría que comprobarlo. En cualquier caso, todos los presidentes de todos los barrios tienen mi número de teléfono. El personal, no uno oficial. Que no estoy visitando los barrios, sencillamente, no es correcto. Evidentemente, se pueden hacer muchas más visitas, pero también las visitas tienen que tener una efectividad. El anterior concejal del Partido Popular tenía mucho tiempo para dedicarle a este área y estaba siempre por los barrios, pero a la hora de la verdad tampoco solucionaba los problemas. Lo que yo estoy intentando ahora es cuadrar la agenda para poder visitar cada semana un barrio de la capital.

-Hay un barrio especialmente beligerante ahora mismo con usted. Es Vista Alegre y no quiere el mercadillo cerca. ¿Asume algún error en la gestión del traslado de los ambulantes hasta el Alto de los Curas?

-Yo puedo explicar lo que ha ocurrido. Los ambulantes se reúnen con nosotros y nos plantean su problema. Nos dicen que van a cerrar el mercadillo en Ifeza y que necesitan un lugar para poder trabajar. En ese momento, yo comienzo a pensar alternativas. Es un proceso con muchas reuniones, principalmente con los propios ambulantes, para escuchar sus propuestas. Desde la Concejalía barajamos muchos lugares y al final no encontramos otra posibilidad que trasladarlo al Alto de los Curas. Realmente, no teníamos otra alternativa sobre la mesa. A continuación, yo llamo a la presidenta de Vista Alegre, me reúno con ella y me dice que no tiene nada en contra del mercadillo, algo que me tranquiliza. Luego sale el tema de los chalés que, digan lo que digan, tienen la entrada y salida garantizada. Siempre se pueden gestionar las cosas mejor, pero es muy complicado satisfacer a todo el mundo.

-Habla de una reunión "tranquilizadora" con la presidenta de Vista Alegre, pero ella dice que usted no escucha a los vecinos. De hecho, se plantaron en el Pleno para protestar contra el mercadillo y mantienen que no lo quieren en su barrio.

-No sé cómo puedo reunirme con alguien y no escucharle. Yo mantengo que me he reunido con ella y me ha dicho que no tiene nada en contra del mercadillo. ¿Por qué me lo dijo? No lo sé. También creo que, después de hablar con ella, surge el problema de los chalés, que son dos cuestiones diferentes, y ahí se arma el problema. Pero yo me pregunto, ¿cuáles son sus argumentos?

-Según explican, sus quejas vienen por la ubicación, la limpieza, el tránsito de vehículos...

-Bien. Decían que no querían tener puestos delante de los edificios de viviendas y los hemos quitado. También dicen que puede haber problemas con los vehículos de emergencia que tienen que entrar y salir del hospital, pero eso no es así, porque existe una normativa que nos obliga a guardar unas distancias para que estos vehículos puedan pasar. Lo mismo ocurre con las salidas de los garajes. Yo creo que aquí no se está llegando al fondo de la cuestión. El mercadillo siempre es un asunto complicado, que produce ruido, suciedad, movimiento en el barrio? Igual hay gente a la que no le gusta, pero hay que respetar las necesidades de las personas y hablamos de un grupo potente de 240 familias que viven de esto.

-¿Qué relación guarda con Azeco? Ellos también le han criticado por la gestión del mercadillo...

-Puedo decir que tengo una muy buena relación con Azeco. Nos reunimos a menudo y tenemos un discurso absolutamente abierto. Nos criticamos, discutimos, proponemos? Trabajamos juntos, en definitiva. Creo que no hay una línea que nos separe, aunque es normal que haya disconformidades. Ellos son una asociación que tiene su clientela y su tarea es defender los intereses de esos clientes. En esa definición, por ejemplo, no entra la venta ambulante y por eso se posicionan de la manera en que se posicionan. Pero no existe un discurso que nos separe, la relación es buena.

-Explique en qué consiste su política en materia de Turismo año y medio después de asumir su gestión.

-Lo primero que hay que dejar claro es que no existe una gran maniobra que solucione de un plumazo todos los problemas que tenemos con el turismo. Por eso, nuestra idea es desarrollar diferentes líneas y diferentes proyectos para sumar. Sí, tenemos el mejor románico del mundo, pero de eso no podemos vivir. Zamora posee muchas cosas más. Somos una ciudad pequeña pero que ofrece una gran diversidad de recursos turísticos. Específicamente, estamos trabajando en mejorar la señalización turística, tenemos la línea del turismo idiomático, la del turismo ornitológico y la liberación de la muralla, que va a ser un auténtico atractivo. A ello hay que sumar el AVE, que siempre ayuda.

-¿Ha sido el AVE ese gran revulsivo que se esperaba?

-Nuestro partido siempre ha visto el AVE como un gasto enorme: 14 millones por kilómetro de construcción y 20.000 euros de mantenimiento. Es mucho dinero para el uso que realmente se le da, pues poca gente realmente lo utiliza. Si miramos gastos e ingresos, económicamente es una situación fatal. Personalmente, yo no tenía mucha esperanza en que el AVE fuera a ser el revulsivo del turismo. Pero ya que lo tenemos, vamos a aprovecharlo. Nos viene muy bien en cuanto al asunto de ser ciudad de congresos y también para el destino idiomático. Es una gran ventaja.

-¿Qué ocurre entre la Concejalía de Turismo y el Patronato de Turismo para que cada vez estén más alejados?

-Mi relación con José Luis Prieto es normal. Tengo su teléfono y, si me surge algún problema, lo llamo y me recibe en seguida. Dicho esto, existe una institución que se llama Patronato de Turismo y que tiene que encargarse de organizar y abarcar todas las políticas turísticas de la provincia. Pero hace más de un año que no se convocan reuniones y tampoco se informa de nada. Por ejemplo, si el Ayuntamiento quiere hacer una presentación en Fitur, existe una fecha tope para solicitarlo, pero el Patronato no nos dice cuál es. Nadie lo sabe y nadie está informado. De hecho, toda la actividad que desarrollamos en Fitur este año, la negociamos directamente con la Junta.

-¿Considera, pasado este tiempo, que en el reparto de áreas aceptó más de lo que realmente podía usted abarcar?

-Mi problema real es que no tengo personal, no tengo gente, estoy prácticamente solo. Y eso es una situación que me machaca. Como concejal de Turismo, tengo que estar constantemente viajando. Y por eso me falta tiempo para atender debidamente todo lo demás. Pero nosotros tenemos el problema de que somos solo once concejales. Había que repartir este trabajo y Romualdo y yo éramos los liberados, así que nos tenían que tocar los platos fuertes. Sí, es mucho trabajo. Y a eso hay que sumar también el Cementerio y la Oficina Municipal de Desarrollo, que parecen temas menores, pero no lo son en absoluto. Sería mejor tener menos concejalías, pero el problema real es que falta personal y la Ley Montoro nos impide contratar.

-¿Cree, por otra parte, que se le está exigiendo más que a sus predecesores?

-Eso es así. García Calvo dijo una vez: "La gente piensa que con la democracia llega la felicidad". Y en absoluto. Lo que llega con la democracia es trabajo, dificultades y complicaciones. Somos conscientes de que la llegada de Izquierda Unida al gobierno de la capital fue todo un acontecimiento. La gente pudo pensar que nosotros íbamos a entrar en el Ayuntamiento, lo íbamos a vaciar como un establo y luego íbamos a hacer lo que nosotros quisiéramos hacer. Las expectativas eran muy altas y es muy difícil cumplir con eso. Me consta que todos los concejales estamos trabajando muchísimo y creo que los ciudadanos lo ven. La gente quiere que las cosas se solucionen muy rápido, pero nosotros no podemos comprometernos a eso. Hay que ir poco a poco.

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