En enero de 1981, el Boletín Oficial del Estado anunciaba la concesión de la Medalla de Plata al Mérito en Bellas Artes a título póstumo para Ignacio Sardá. Un reconocimiento que, aunque tarde, supuso una grata noticia para quienes conformaban el estamento cultural de la provincia de Zamora en la época. Este documento, junto a la reproducción de la propia insignia, forma parte de la importante colección de recuerdos del autor que se exponen en el vestíbulo de la Escuela de Magisterio desde el día de hoy. Un recorrido por toda una vida que conmemora el centenario del nacimiento de este polifacético maestro de Carbajales de Alba.

La figura de Ignacio Sardá da para esta muestra y para mucho más. Amparo Pascual, viuda del autor, lo sabe. Y por ello ha querido rendirle homenaje ahora que se cumplen cien años de su alumbramiento. Para ello, ha llamado a multitud de puertas. Tantas, que ahora no da abasto para cubrir tanta demanda. Bueno, sí lo da, porque la prolífica obra de Sardá no se agota tan fácilmente.

Manuscritos, obras editadas, artículos en prensa, documentos oficiales, reconocimientos. La muestra que se expone desde esta tarde en Magisterio hace un auténtico repaso por todo lo que inquietó a Ignacio Sardá (1915-1979) y que plasmó en retazos de papel. La documentación aportada por Amparo Pascual es tan densa que ella misma, en colaboración con Jorge Sierra -coordinador d el Club de Lectura de la Escuela de Magisterio-, tuvo que hacer un gran trabajo de selección antes de dar por concluida la exposición.

Son cuatro vitrinas las que conforman la muestra. La primera de ellas, con documentos oficiales. Reconocimientos del Gobierno, del Ministerio, del Ayuntamiento de Zamora. Un sinfín de elogios al maestro, que culminan con la reproducción en gran tamaño de la Medalla al Mérito en Bellas Artes.

La segunda incluye algunas de sus obras editadas. "La flor de Mirabel", "Triunfo del amor", "Pregón eucarístico mariano", "Sonetos de amor dolido", "Un reino por un Azor y un caballo". Todas ellas en perfecto estado de conservación pese al paso del tiempo, que en algunos casos supera los cincuenta años.

Las dos restantes, por su parte, las conforman artículos de prensa y poemas. Entre los primeros, cultura zamorana: San Pedro de la Nave, Semana Santa, el mundo rural en la provincia. Entre los segundos, parecido: El motín de la trucha, la procesión del Silencio, las sopas de ajo, el alistano. Alguno de ellos, incluso, inédito.

En este, el año de su centenario, Zamora se prepara para rendirle homenaje. Ignacio Sardá no contará solo con esta exposición sino que, como avanza Amparo Pascual, aún guarda una sorpresa especial. La respuesta: próximamente en los pasos de peatones.