El pasado martes, el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso anunció que los inmigrantes irregulares podrán ser atendidos en los centros de salud, pero sin tarjeta sanitaria. Una medida tachada de "electoralista" por la presidenta de la asociación intercultural Prismas del Mundo, Lucica Loliceru. Para esta mujer nacida en Rumania se debería "pagar daños y perjuicios a toda esa gente que no ha podido ser atendida durante este tiempo".

-¿Cómo ha recibido la noticia de que los inmigrantes irregulares van a ser atendidos de nuevo en los centros de salud?

-Cuando se decidió quitar la tarjeta a los inmigrantes fue una medida muy mala. Si quieren rectificar creo que deberían pagarles daños y perjuicios a todos los que no han sido atendidos.

-¿La retirada de esta polémica medida era algo anunciado?

-Es normal que hayan quitado esta medida porque no era por estas personas por la que se estaban colapsando las urgencias, era por una mala gestión. Algo que han reconocido mucho trabajadores sanitarios. Muchos médico también manifestaron su oposición a esta medida. Creo que es sin duda una medida electoralista. Mi duda es que si fue una medida que se tomó mal, entonces ¿cómo se le va a devolver a esas personas lo que perdieron?. En el mismo momento que se tomó ya hubo gente del mismo Gobierno que no le pareció bien.

-¿Cree que esta medida ha supuesto un ahorro en los costes de la Sanidad pública ?

-Se ha gastado mucho más tomando esta medida que habiendo dejando la tarjeta sanitaria a los inmigrantes. Creo que para el tema de los colapsos en los hospitales se debería de haber ampliado la contratación de profesionales sanitarios. Estos están muy bien preparados y luego como aquí no hay trabajo muchos tienen que marcharse al extranjero.

-¿Cree que es una medida que ha podido afectar a la salud de algunos inmigrantes?

-Tienen que buscar el dinero en otros sitios, no sacar el dinero de la salud de las personas. Yo conozco ciudadanos rumanos que tenían graves enfermedades, como Parkinson o cáncer y que no se han podido tratar de estas dolencias en España. Han tenido que regresar a su país para poder ponerse en tratamiento

-¿Cómo valora la posición de la Unión Europea respecto a esta polémica?

-Los convenios europeos no son iguales para todos los países. Si nosotros (en referencia a los rumanos) seguimos siendo ciudadanos de segunda, no está por encima la postura de la Unión Europea. Y ya no solo es un problema para algunos ciudadanos europeos, más sangrante es la situación de los ciudadanos de los países africanos. Desde la Unión Europea se debería de impulsar ayudas para todas estas personas. Se ha demostrado que esta medida no tiene ningún sentido ya que solo se ha tomado en España.

-¿Esta medida podría compararse con la del copago sanitario?

-Desde el mismo momento que se tomó la medida del copago farmaceútico también se creo una alarma social entre las personas mayores y los inmigrantes. Tenían miedo de lo que iba a ocurrir y nadie les había explicado a penas nada.