24 de noviembre de 2014
24.11.2014

"La educación es la mejor arma contra la corrupción, hay que interiorizar valores"

"El éxito no tiene por qué estar ligado al dinero o el materialismo, hay personas humildes que son un referente social"

24.11.2014 | 00:16
Miguel Ángel Matilla, en México, posa con su novela en las manos.

Se sale del prototipo de joven español de 27 años. Ni está en paro ni agarrado por los bajos a los "Mini-Jobs". Experto en política -¡qué miedo!-, pontifica y filosofa en blogs reconocidos internacionalmente. Zamorano de la capital y de Coreses -que se pueden tener dos amores a la vez y no estar loco-, vive y quiere en México. Es un hombre de su tiempo pero que escribe tratados de filosofía, ya ven. Ahora relata sus experiencias y las de otros en "La simetría del caos", una novela con mensaje, simbólica, que navega entre España y México -otra vez los dos amores- que ya está, con portada insinuante incluida, en las librerías de la capital. Miguel Ángel Matilla responde a vuelta de correo electrónico a un rosario de preguntas. De verdad, no parece que tenga 27 años, qué cabeza aparentemente tan bien asentada.

-¿Por qué ha titulado su novela "La simetría del caos"?

-Un buen título de novela tiene que reunir ciertas características, algunas de ellas casi opuestas, pues no debe dejar lugar a una interpretación demasiado evidente sobre el contenido, pero a la vez tiene que resumirlo de alguna manera, además, debe ser corto, impactante y atractivo a primera vista. Además las palabras simetría y caos aparecen en algunos de los momentos más relevantes de la historia.

-¿La correspondencia dentro del desorden es acaso la forma más normal de vida en este mundo globalizado, donde el tiempo no se mide en horas ni en minutos sino en sensaciones?

-Es una posible interpretación a unas palabras tan llamativas y aparentemente opuestas. Prefiero que cada lector extraiga sus conclusiones.

-Daniel Salas, el protagonista, está obsesionado con seducir, con gustar a los demás, ¿cómo se puede seducir en un tiempo en el que las personas ni se miran y cada vez se habla menos, solo se escribe, a la carrera, en las redes sociales?

-Es cierto que Internet ha introducido importantes cambios en nuestra vida, pero de momento, seguimos necesitando salir a la calle, relacionarnos físicamente, y divertirnos en público, aunque nos resulte inevitable mirar el móvil cada poco tiempo. Daniel Salas trata de explotar esos momentos de convivencia física, cada inevitable cruce de miradas, pequeña sonrisa, o contacto disimulado. Sabe que se enfrenta a un mundo plagado de prejuicios, desconfianza y vanidad, y que tal vez tenga que poner un poco más de su parte para provocar que la otra persona también se mueva.

-¿Tiene algo que ver "La simetría del caos" con su ensayo "Génesis del liderazgo"?

-Son dos géneros distintos, en el caso del ensayo "Génesis del liderazgo" es una obra muy personal, que se dirige a un público más específico por su buena parte de contenido académico. "La simetría del caos", en cambio, es una novela pensada para gustar al lector, para engancharle y animarle a reflexionar sobre cuestiones que nos afectan a todos.

-Usted mismo ha definido su novela como un relato de superación personal, cargado de simbolismo, una reflexión sobre el valor del éxito y del fracaso, sobre relaciones personales, el amor, la envidia, ¿no es demasiado ambiciosa?

-Todo creador debe ser ambicioso con su trabajo, corresponde al consumidor final decidir si ha visto cumplidas sus expectativas o no. De momento, por las opiniones que me están haciendo llegar los primeros lectores, creo que lo he logrado.

-Conoce España y también México, dos países unidos por la lengua, pero también por otras cosas: la alegría de vivir, la corrupción, ¿cómo se puede acabar, o al menos mitigar, la lacra de la corrupción?

-Hay dos claves, en primer lugar, la educación, pues ahí empieza todo, de ella depende la interiorización de los valores y creencias que nos llevarán a tomar mejores decisiones en el futuro, más centradas en el desarrollo social y en la mejora del entorno. Y por otra parte, la consolidación de ambientes grupales sanos, organizados y empáticos, en los que cada miembro tenga clara la importancia de la función que está capacitado para desempeñar.

-Daniel Salas parece un hombre de éxito, ¿cuál es el secreto para alcanzarlo? ¿El dinero es el éxito?

-Es una de las grandes cuestiones que enfrenta el protagonista del libro, y responder a esas preguntas significaría desgranar parte de su contenido, así que digamos simplemente que el éxito no tiene por qué corresponder con el dinero ni el materialismo, y sí con el valor que determinadas personas estén dispuestas a otorgarte. ¿Cuántos casos existen de personas que hoy son recordadas como referentes en sus disciplinas y que llevaron una vida muy humilde?

-Usted es un hombre joven, educado en Zamora por un sistema cuestionado en el interior y en el exterior, ¿cómo se puede mejorar la educación en España?

-Soy muy crítico con el sistema educativo, pero también entiendo que cuando las bases están tan asentadas, cuesta mucho modificarlas. Aprendemos más emocional que racionalmente, si le pides a cualquier persona que recuerde lo que aprendió en el colegio o el instituto, difícilmente mencionará alguno de los textos que tuvo que memorizar para transcribir en el examen, en cambio, sí hablará de actividades, excursiones, trabajos libres, visitas de expertos que rompían con la rutina de las clases, en definitiva, todo lo relacionado con experiencias y sensaciones, más que con textos y órdenes. Habría que dar participación, las vivencias y la elección.

-Publicar un libro en papel en estos tiempos parece una gesta, ¿qué futuro cree que le espera al libro convencional?

-El camino parece que está marcado en dirección a las bibliotecas electrónicas, aunque la decisión final será de los lectores.

-¿Qué diferencias hay entre los jóvenes mexicanos y los españoles?

-Lo cierto es que somos muy similares. Por mencionar alguna diferencia, tal vez diría que los jóvenes mexicanos suelen dejar el nido antes que los españoles.

-La crisis actual, ¿es más institucional, política o de valores humanos?

-Todo está relacionado. La cuestión sería averiguar qué es lo que empezó a fallar. Tal vez la crisis se inició en los valores humanos, lo cual corrompió las instituciones y nos llevó a una mala política. Puede que las instituciones no estén correctamente estructuradas. O a lo mejor todo comienza con una crisis política que destruye las instituciones y los valores de quienes las forman. A día de hoy, la crisis afecta a todos los ámbitos, dónde comenzó es lo que habría que analizar con mucho cuidado, porque son muchos los factores a tener en cuenta.

-¿Cómo puede encajar una sociedad sana la reciente muerte de los 43 estudiantes mexicanos sin romperlo todo?

-Es un hecho que todos lamentamos profundamente, pero del que por ahora se tienen muy pocas certezas, y por tanto corresponde a las autoridades esclarecer lo sucedido. Lo que está claro es que la sociedad no va a dejar de exigir que así sea.

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