Jesús Barrios es delegado en Zamora de la Agencia Empresarial de Gestión Inmobiliaria, AEGI, un colectivo sin ánimo de lucro que aúna a los trabajadores y empresarios del sector. Ante la delicada situación que atraviesa el mercado inmobiliario, Barrios hace un repaso de la situación actual y en los nichos de mercado existentes y todavía por explorar.

-¿Qué es AEGI?

-Una asociación que pretende aunar la voz del sector inmobiliario y defenderlo, no solo al sector si no también a los consumidores. Defendemos unos estándares de calidad que en los últimos años, sobre todo en la burbuja, no se cumplieron, lo que ha llevado a muchas personas a tener una imagen negativa de nuestros negocios.

-En su "hoja de ruta" hablan de luchar contra las malas prácticas del sector. ¿Cuáles serían?

-Se han llegado a realizar sin reparo estafas inmobiliarias, se han cogido señales para irse con el dinero? AEGI defiende el beneficio del cliente, ya sea comprador o vendedor aunque, lógicamente, nosotros somos un negocio y cobramos por lo que hacemos.

-En un mundo donde la información está al alcance de cualquiera, ¿cuál es el papel de las agencias inmobiliarias?

-Con la crisis es muy complicado vender un piso. La oferta es mayor que la demanda. Antes se colocaba un cartel y se acababa vendiendo, pero esto hoy no es así. Se necesita un poco más, desde cuidar la imagen que presenta la vivienda, la forma de venderla, dar al anuncio la máxima difusión posible? El sector camina hacia asociaciones de inmobiliarias de manera que los clientes no tengan acceso solo a la cartera de un negocio si no a todos los de su zona. Esto ya funciona en España y llegará a ciudades como Zamora, aunque costará un poco más.

-¿Qué piden, generalmente, los clientes?

-El mayor número de operaciones es de segunda residencia para personas que vuelven de fuera o que quieren comprar casa en Zamora porque son de aquí, para las vacaciones o el fin de semana. En lo referente a precios casi siempre por debajo de 100.000 euros y ubicadas en zonas céntricas.

-Por las características se nota que es un mercado de gente de cierta edad. ¿Cómo está la situación entre los jóvenes?

-No digo que sea un mercado que se haya extinguido pero ha bajado muchísimo porque estaba basado en el 100% de financiación, algo que a día de hoy prácticamente no existe salvo para pisos de bancos. También es debido a lo precario del mercado laboral, que no permite acceder a una vivienda.

-A este sector aun le queda el alquiler.

-Es un mercado que está en auge. Por un lado están los clientes que han intentado vender y que no lo han conseguido, por lo que se han decidido por el alquiler. Y también hay inversores que han comprado porque veían un buen momento y alquilan sus pisos. El precio también ha bajado, pero menos que el de las ventas. Según nuestras estadísticas el precio de venta ha caído entre un 35 y un 55% y el alquiler entre un 30 y un 40%.

-Las caídas de precios son abultadas. ¿Se muestran los vendedores reticentes a bajar más?

-Cuando hablamos de precios todos se sorprenden. Casi todo el mundo tiene asumido que su casa no vale lo mismo que en 2005 pero aun así llegan con una idea errónea. De hecho, son pocos los clientes que acaban vendiendo porque el mercado no satisface sus necesidades y no están dispuestos a deshacerse de una casa por un precio determinado. Son gente que no tiene prisa y pasa al mercado de alquiler o directamente dejan el piso cerrado.

-¿Y los compradores, creen que el precio aun es alto?

-Sí, piensan que aun es caro, máxime porque hay propietarios que no quieren bajar el precio. Por eso cuando alguien asume que el mercado está como está y se decide a vender su piso por su valor real este se convierte en un inmueble muy atractivo. Algunos se cierran incluso sin negociar un solo euro.

-Supongo que es una pregunta que en su sector contestan cada día pero, ¿es el mejor momento para comprar?

-No sé si el mejor, pero sí uno de los mejores. La bajada de precios está parando. Siguen a la baja, pero este año hablamos de un 5% interanual frente al 10 ó 12% del año pasado. Es posible que estemos llegando al final de la bajada de precios y después pasemos a unos meses o años con el precio estable, pero todo depende de la oferta. Creemos que de aquí a dos años se estabilizará el mercado.

-Si es el mejor momento para comprar, es el peor momento para vender.

-Hay clientes que, cuando les explicamos cómo está la situación, piensan que si han aguantado cinco años de crisis pueden aguantar tres más. Son clientes que, lógicamente, no tienen prisa.

-¿Y aquellos que tienen que venderlo cuanto antes?

Afortunadamente, es un perfil que ya nos encontramos menos. Las personas agobiadas por el pago de la hipoteca y obligadas a vender se hicieron muy notorias en los primeros años de la crisis. Hoy en día lo que más se vende son pisos de herencias, de varios hermanos que viven fuera, que asumen que no van a usar el piso y aceptan lo que el mercado les ofrece. Prefieren vender ya, aunque sea a un precio inferior, y quitarse el piso de encima.

-Ha hablado de los pisos en manos de los bancos. Los promotores creen que la injerencia de las entidades financieras en el mercado inmobiliario es competencia desleal. ¿Cómo lo ven ustedes?

-A medias. Por un lado un banco es un negocio y si tiene un piso en propiedad es lógico que lo quiera vender. Luego está el hecho de que se aproveche de la relación entre financiación y mercado inmobiliario, y eso no es ético.