El edificio se inaugura en 1876 con el nombre de Teatro Principal con una sala que presenta elementos como la platea, tres pisos de palcos y proscenio, como los teatros italianos, aunque las representaciones teatrales en este solar se remontan a 1606. La fachada con su aspecto actual la rehízo en 1924 Pérez Arribas y el inmueble a lo largo de XX sufrió numerosas modificaciones hasta acabar como sala de cine que apagó sus luces a mediados de los 80. Se cerraba una etapa para abrir otra.

Y es que en 1981 los dueños del Principal habían solicitado su demolición y dos años más tarde el pleno del Ayuntamiento aprobó su compra, con los votos en contra de los concejales de la derecha, por 65 millones de las antiguas pesetas para restaurarlo y, después, darle un uso cultural. La puesta a punto de este espacio, «en estado de conservación deficiente», fue posible gracias a la coordinación de administraciones. El Principal de Zamora fue uno de los 50 teatros que se benefició de un acuerdo entre el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo y el de Cultura, con gobiernos regionales y ayuntamientos, para la rehabilitación de coliseos.

El teatro zamorano se hallaba muy desvirtuado con una mayor capacidad y despojado de sus singularidades, por lo que «la intervención recuperó sus características originales», subraya el arquitecto Francisco Somoza, quien junto a Javier Vellés y María Casariegos, se encargó del proyecto y las obras de restauración y remodelación.

La mejora, que comenzó a finales de 1985, retornó a la distribución en butacas, palcos y paraíso. También se creó un vestíbulo, presidido por dos estilizadas columnas, ideado como un espacio de comunicación en el espacio cultural y donde se situó un lienzo de Sigfrido Martín Begué, que representa el triunfo de Dionisio, dios de las artes escénicas.

La remodelación también apostó por una entrada general. «Todos los accesos al teatro los centramos en dos escaleras que no existían y por donde se accede a los palcos y al paraíso», detalla el arquitecto. En la intervención, que duró más de 24 meses y superó los 144 millones de pesetas de coste, además de renovarse la fachada y la cubierta, se crearon diez camerinos a ambos lados de la escena y se demolieron edificaciones anejas para recuperar el teatro su condición de edificio extenso por sus tres fachadas. Durante la ejecución «nos encontramos con muchas sorpresas como cuando hicimos la excavación del foso de la orquesta, pues se localizó una piedra de dureza extraordinaria. El teatro tiene una cubierta con unas cerchas de madera de pino americano impresionantes y una de ellas tenía el tirante roto, un elemento fundamental», enumera Francisco Somoza que alude a que «en el equipo contamos con excelentes artesanos de Zamora».

El trabajo rehabilitador de este bien de interés cultural, que obtuvo el Premio Europa Nostra, incluyó «la limpieza y restauración de las pinturas del techo y el telón de boca, realizados por Antonio Bielsa».

Tras algunas semanas de retraso sobre la fecha barajada inicialmente, el 25 de noviembre de 1988 la reina asistió a la inauguración del Teatro Principal que abrió sus puertas con un concierto de Narciso Yepes.

Tras el recital hubo una intensa programación. El Ballet Lírico Nacional, Pepe Rubianes, la compañía de Silvia Munt o Achiperre. «Desde el inicio tuve claro que había que realizar una programación continua con música, teatro y danza para todos los sectores de público». «No tenía que existir ningún tipo de discriminación por razones económicas ni de ideología», señala el director del Principal Daniel Pérez.

Para acabar con el estereotipo de que al teatro iban los pudientes enseguida comenzaron a ofertarse los ciclos, como el de humor, el de títeres y marionetas, el de flamenco y más recientemente, la representación El Tenorio a cargo de un grupo de teatro local. Desde el Teatro Principal estos años también han apostado por producciones y coproducciones como la de «El mágico prodigioso».

Sobre el escenario del Principal han estado en esta última andadura, entre otras figuras, Lindsay Kemp, Tip y Coll, Serrat, Faemino y Cansado, Georges Moustaki, la compañía de Nuria Espert o Concha Velasco. Ellos son algunas de las caras. Las cifras aluden de 3.535 funciones y 758.806 espectadores hasta el pasado junio. «En estos 25 años el teatro ha logrado estar presente en la conciencia de la ciudad», apunta Daniel Pérez.

El Teatro Principal, que no ha sufrido modificaciones importantes en su estructura durante estos años, festeja hasta fin de mes el XXV aniversario de su remodelación y ha diseñado un programa para homenajear al público. Las actividades, agrupadas bajo el lema «En tu ciudad, en tu teatro, tu eres el principal», dan inicio esta martes, día 12, con una exposición en el vestíbulo del espacio municipal. La siguiente semana, del 19 al 21 de noviembre, habrá, entre otras, visitas guiadas o tres días de puertas abiertas, de viernes 22 al domingo 24, donde actuarán 40 grupos de la ciudad. Además el Principal instaura un premio que en esta primera edición reconocerá a los grupos zamoranos elegidos en votación popular, en las modalidades de teatro, música y danza y que se fallará en una gran gala con la actuación de Golden Apple Quartet.