Una copia «fiel» de un cuadro que Caravaggio efectuó en el 1608 para el oratorio de San Juan Bautista de los Caballeros de la concatedral de La Valeta, en Malta, acaba de ser restaurado por la experta Patricia Ganado por encargo del Cabildo Catedralicio.

El cuadro, que presenta el martirio de San Juan Bautista, lo debió de hacer en el primer tercio del siglo XVII «posiblemente un autor italiano o maltés» que debió de conocer la obra de Caravaggio, puesto que «copió fielmente la composición y la firma» del lienzo y también conocía la producción del pintor italiano porque «es más oscura que el original y se aproxima a otras pinturas de Caravaggio».

La existencia en la Catedral de la pieza aparece mencionada por primera vez, en «una adicción», de un inventario escrito con motivo de una visita pastoral efectuada en 1633. «El hecho de que sea citado a través de un texto añadido, algo habitual en los inventarios antiguos, nos induce a pensar que su donación, por parte de Alonso del Castillo y Samano, se llevó a efecto poco después de la redacción», señaló ayer el director del Museo Catedralicio, José Ángel Rivera de las Heras, quien indicó que «la presencia en Zamora de una copia temprana de tan célebre cuadro revela el prestigio y la estima que alcanzó el original de Caravaggio desde el principio».

El cuadro, que mide 235x345 centímetros sin marco, ha ocupado distintas dependencias catedralicias. La última localización correspondió a una pared que linda con el claustro, tras pasar por la capilla del cardenal, donde unas goteras lo afectaron. «Los viajes que ha tenido el cuadro, que vendría enrollado desde Italia o Malta, y las distintas ubicaciones en el templo han influido en su estado de conservación», detalló la restauradora Patricia Ganado. Antes de la intervención el lienzo presentaba, entre otros problemas, «rotos de un diámetro cercano a unos 20 centímetros, telas desgarradas y vueltas hacia delante, muchas marcas de la humedad y manchas blanquecinas que son sales que se transmitían de la pared a hacia la tela y de esta hacia la pintura».

La actuación comenzó con el desmontaje del cuadro para que el lienzo «se relajara y se evitaran las deformaciones», dado el lienzo lo conforman «tres paños cosidos con hilo con una costura casi invisible», indicó el director del taller diocesano de restauración, Bernardo Medina, quien supervisó la intervención. Posteriormente se efectuó una ardua limpieza de la parte trasera y luego de la pintura, un proceso que «ha sido muy complicado por la dimensiones del cuadro y porque había zonas totalmente perdidas en la derecha del cuadro». «Para apreciar las sutilezas de las arquitecturas, donde el autor juega con unas tonalidades muy pequeñas, tenía que alejarme de la obra», describió Patricia Ganado. Tras la limpieza la experta ha realizado la reposición de todas las faltas y la reintegración del color «a lo largo de siete meses», detalló la restauradora que ha trabajado todo un año en la pieza con la ayuda de Bernardo Medina.

Además, el lienzo se ha situado sobre «un bastidor de aluminio y madera, un sistema que se utiliza en Holanda», con lo que su transporte es más ligero. También se ha optado por situarle «por detrás una tela sintética paralela, pero no pegada, con el objetivo de que le haga de respaldo», concretó Bernardo Medina. A la pieza de gran tamaño se le ha vuelto a colocar el marco antiguo que también ha sido restaurado completamente.

El lienzo del martirio de San Juan Bautista, cuya mejora ha supuesto unos 20.000 euros desembolsados por el Cabildo, pasará a exhibirse «encima de la puerta de la sacristía porque es un cuadro para verse a cierta altura y a distancia y porque allí no recibirá la luz directamente», afirmó Bernardo Medina.

El cuadro representa el momento preciso del martirio del Bautista, tomado del Evangelio de San Marcos. «Es una escena de trágico realismo, sin complicaciones psicológicas ni apenas gesticulaciones, en la que un cono luminoso destaca el núcleo de la composición, en primer plano. Se presenta en toda su crudeza, sin aludir a la santidad del martirizado ni a su gloria futura, como si fuera la muerte de cualquier otro condenado», describió el delegado diocesano de Patrimonio, José Ángel Rivera de las Heras.

Esta obra es de las pocas conservadas en la Catedral que ha merecido la atención de diversos historiadores como en el siglo XIX Tomás María Garnacho, quien indicó que «algunas buenas pinturas en la sala capitular y la sacristía; entre otras una degollación de San Juan Bautista». Más tarde lo harían Manuel Gómez-Moreno o Guadalupe Ramos de Castro o bien Alfonso Emilio Pérez Sánchez quien lo calificó de «copia excelente del cuadro de Caravaggio en San Juan de Malta».