El deseo de conseguir el robot de cocina popularmente conocido como «termomix», con un coste de 940 euros, le podría llevar a cumplir un año y nueve meses de prisión por haber utilizado el nombre y la firma de su padre para conseguir que la financiera diera de paso el contrato de compra en mayo de 2008. La mujer, acusada de un delito de falsificación en documento mercantil en concurrencia con otro de estafa y que tendría que abonar 1.620 euros de multa, negó intentado engañar a la financiera y justificó que firmara el contrato de la «termomix» porque así se lo indicaron y porque era habitual que llegaran a su casa documentos de su padre, quien indicó que entre 2006 y 2008 estaba en México. El hombre declaró que a raíz de este incidente figura en una lista de morosos. En cuanto a por qué figuraba en el contrato de compra del aparato doméstico su número de cuenta bancaria, la procesada declaró que le informaron de que era «referencial y podría cambiarse después» de suscribir el contrato. Aseguró que tenía mala relación con su padre, quien en el juicio manifestó que desconocía la compra del robot de cocina hasta que le requirieron del Juzgado para pagar la deuda, que con intereses es de 1.030 euros, porque la financiera le había denunciado.