«Resultó ser un buen político y mejor persona». Es la frase más repetida por compañeros y rivales políticos de Victoriano Martín Fiz, el primer alcalde democrático de Zamora, que no llegó a agotar su mandado en el Ayuntamiento de la capital y sin embargo ha dejado la huella indeleble de político honesto y eficaz, que incluso con mayoría absoluta repartía juego entre los ediles de la oposición, en los que delegó la gestión de las distintas áreas municipales. Las primeras elecciones democráticas deparaban la mayoría absoluta a la lista de la UCD que encabezaba Victoriano Martín Fiz, con once concejales, por los nueve de la lista socialista que lideraba Domingo Mañanes, los tres de Coalición Democrática (lo que hoy sería el Partido Popular) y dos de Unión de Zamoranos Independientes. Andrés Luis Calvo comenzaba entonces su carrera política: «Recuerdo ese mandato con mucho cariño. No se puede decir que Victoriano Martín Fiz fuera un tremendo político, pero primaba la concordia. UCD ganó las elecciones, pero nos repartió presidencias de comisiones y yo personalmente llevé primero tráfico y luego sanidad. Gobernábamos entre todos». No es que el debate político estuviera ausente, ya que «cada cual defendía sus tesis y sus proyectos», pero a la hora de actuar, recuerda Luis Calvo «íbamos todos a una. Entonces había otro talante que en la política actual, en eso Victoriano era un campeón».

Norberto Martín Avedillo era compañero de filas de Victoriano: «No había ningún problema. Nos metimos en política pero ninguno esperábamos prevendas ni influencias de ninguna clase. Cuando íbamos a cenar, nos lo pagábamos nosotros». Hecha de menos «la honradez de entonces, nadie pensaba en continuar en el cargo; ahora la política se ha profesionalizado». Recuerda que había poco dinero pero «se hicieron cosas bastante importantes, como las expropiaciones para no peder la inversión del puente de los Tres Árboles».

Miguel Ángel Pertejo, concejal por el grupo independiente califica a Victoriano como «un gran alcalde y mejor persona. Nos permitió trabajar a todos y nos respaldó». Destaca la buena gestión económica, que permitió superar una deuda de 102 millones de pesetas, gracias sobre todo a la labor de otro concejal, Luis Cebrián Velarde, que era interventor en la Diputación. «Le obligamos a que cobrase 20.000 pesetas, proque no es que no percibiese nada, sino que pagaba muchos gastos de su bolsillo y era demasiado».

Su compañero de filas en la UCD, el entonces parlamentario Luis Rodríguez San León cree que el mayor logro de Victoriano fue la cesión de la Ciudad Deportiva, que era patrimonio sindical, a la ciudad, gracias a las gestiones con el entonces ministro de Trabajo, Rafael Calvo Ortega. «Fue un demócrata convencido. Luego pasó a ser militante del PP, es una pena que en este partido no aprendieran nada. Entonces entraba en política la gente que había luchado en la sociedad, teníamos otras miras, ahora se elige para la política a la gente más inútil e incapaz».