10 de marzo de 2013
10.03.2013
Director del Instituto Cervantes en Roma
Sergio Rodríguez López-Ros

«Zamora tiene futuro en la enseñanza del español, pero necesita un pacto institucional»

«El mundo que viene hace preciso recuperar los valores y ahí esta provincia cuenta con ventaja»

11.03.2013 | 12:00
Sergio Rodríguez hojea un catálogo de arte en su despacho, con la Seña Bermeja junto a la ventana.

La lejanía no impide a Sergio Rodríguez tener parte de su corazón en la tierra natal de su familia, Zamora y Alcañices. De hecho, en Trabazos reside una de las personas que más aprecia, don Ramón, párroco durante décadas e hijo predilecto de la localidad. Este barcelonés de raíces zamoranas no escatima visitas a la provincia para ver a su familia o asistir a la Semana Santa de la capital. Con poco más de cuarenta años, Sergio Rodríguez acumula numerosos puestos de prestigio en el ámbito de la comunicación. En septiembre de 2012 le ofrecieron la dirección del Instituto Cervantes en Roma, una oportunidad de oro que aprovecha día a día. Máxime ahora, cuando la Ciudad Eterna es el corazón informativo del mundo.

-Cuéntenos cuál es la labor de la institución que dirige.

-Los objetivos del Instituto Cervantes son muy amplios. Por un lado, la de carácter académica, que consiste en la enseñanza y certificación del español a través de un diploma oficial reconocido por la mayoría de países, además de cursos especializados. Por otro, una labor cultural muy amplia que va desde el arte y la literatura hasta incluso catas de productos españoles. Los Cervantes también difunden las lenguas cooficiales de nuestro país y en el caso de Roma, tenemos una línea específica de trabajo con el Vaticano que se concreta en ciclos de música en las iglesias, otro de cine en valores y rutas por la capital italiana con algunas conferencias a cargo de profesores españoles en universidades pontificias.

-Trabajar con el español en Roma, debe de ser un lujo para usted, ¿no es cierto?

-Así es. Roma es una ciudad muy compleja. Se dan cita cuatro países: Roma como capital de Italia, la Santa Sede, la Orden de Malta compuesta por un par de palacios y San Marino, un país muy peculiar al lado de Roma. El Instituto Cervantes de aquí tiene que dar servicio a toda esta realidad. Es una magnitud muy grande, porque solo en Roma hay 3.500 alumnos de español y unos 20.000 usuarios de las actividades culturales. Para ello, contamos con un espacio más cultural en la plaza Nabona y la propia sede, un palacete con aulas, en una zona residencial. Aquí trabajamos unas 75 personas entre la plantilla y nuestros colaboradores.

-¿Afecta a la institución que dirige la cruda situación económica actual?

-El Instituto Cervantes es un órgano público que depende de Exteriores y está bajo el paraguas de la Embajada de España. Es un organismo que camina hacia la completa autofinanciación, uno de nuestros objetivos. Es cierto que ha habido recortes o ajustes, pero el Cervantes funciona bien gracias a las matrículas y nuestra idea es crecer.

-¿Cuál es el interés por el español en esa compleja realidad de Roma?

-Mi sorpresa cuando llegué, en septiembre de 2012, fue la fascinación que vi en la gente por el español. A los italianos les encanta y, de hecho, es la segunda lengua tras el inglés y después de sobrepasar a alemanes y franceses. La cultura española está bien vista aquí?

-¿Cree que pasa lo mismo en el caso contrario o hay cierto desconocimiento de Italia en nuestro país?

-Puede ser. Nos parecemos, pero somos más primos que hermanos. Italia tiene alguna diferencia con España, hay grandes fábricas y el paro está un poco por encima del 10%. En cambio, el contacto italiano con América Latina refuerza los lazos con los españoles.

-Como español residente en Italia, conoce perfectamente dos de los países europeos que peor lo están pasando en la actual recesión, ¿cómo lo está viviendo?

-Con cierta preocupación, también esperanza. Hay signos evidentes de que hay cierta recuperación, pero esto se traducirá en empleo muy lentamente.

-¿Recomendaría a los españoles, a los zamoranos, que buscasen un futuro en Italia?

-Aquí hay muchas oportunidades de trabajo y de negocio. Dicho esto, Italia es mejor que España, pero no mucho. Personalmente, iría a Bélgica, a Alemania o a Reino Unido, e incluso a Latinoamérica, que ahora está muy bien económicamente.

-Italia acaba de vivir un proceso electoral complicado, ¿puede traducirnos lo que ha pasado?

-Es un poco complejo. El peso de la historia en Italia no es tan grande como en España. Por una parte, hay un voto de castigo que se canaliza a través de Beppe Grillo y por otra, la figura del líder carismático que es Berlusconi. Por último, Bersani representa el voto de quien busca más bienestar social y menos recorte. En cuanto a Monti, la buena imagen que tiene en España no es la misma en este país. Sobre el escenario futuro, es muy complicado aventurarse.

-En Zamora aparece, con cierta timidez, la opción de enseñar el castellano a extranjeros. Como especialista, ¿qué le parece esta idea?

-Zamora tiene varios patrimonios, uno el artístico y patrimonial, algo que de lo cual los zamoranos no tienen una verdadera conciencia. El legado románico es importantísimo, y lo digo desde una ciudad como Roma, donde todo es barroco.

-Desde su posición al frente del Instituto en Roma, ¿cuál cree que es el peso de la formación en los ciudadanos y en el futuro de un país?

-La formación es algo que uno acaba recogiendo antes o después. Invertir en uno mismo cuando las opciones de trabajo son tan complicadas es lo primero que ha de hacerse. Los idiomas nunca están de más y abren muchas puertas. Uno no es consciente de lo que vale una lengua hasta que viaja por otros países. Tener una cultura amplia, crearse una red relacional y alguna herramienta de valor añadido son instrumentos importantes. Especializarse ayuda a hallar un futuro.

-¿Por qué en nuestro país hemos abandonado ese camino a la «cultura del ladrillo»?

-Hemos asumido una cultura de globalización donde lo individual está por encima de lo colectivo. La familia sufre un gran desgaste a favor de uno mismo, de tal manera que uno está por encima del crecimiento del entorno. Como hemos visto, eso es pan para hoy y pan para mañana. La sociedad debe crecer en conjunto. Lo contrario, es un país dividido entre ricos y pobres. Nuestra confianza en la vivienda ha sido excesiva y ahora lo importante es que la crisis no la paguen quienes no la han generado ni los de siempre, las clases medias.


Barcelona, 1970

Su familia es de Alcañices. Su abuelo, militar, se instaló en Barcelona donde nació y creció sin perder el contacto con Zamora, donde conserva una nutrida familia tanto en la provincia como en la capital. Es hermano cubiculario y regresa periódicamente a su tierra para participar en la vida de Alcañices y, cómo no, en la Semana Santa de Zamora. Estudió Periodismo en Barcelona y, más tarde, Filosofía, disciplina en la que se doctoró para especializarse en el ámbito de la comunicación, donde acumula distintos cargo de prestigio. Ha trabajado en las áreas de educación y economía como responsable de prensa, también en cine y televisión. Su labor en el área de prensa de los Salesianos le condujo al Arzobispado de Barcelona, donde recibió la oferta para dirigir el Instituto Cervantes en Roma, «una oportunidad y un privilegio».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Consulta tus temas de interés

Temas

Ahora podrás consultar todas las noticias de tu equipo, de tus personajes favoritos, de las series de moda... de un vistazo a través de los tags

Neomotor

Toda la información sobre el mundo del motor

Conoce las últimas tendencias y las novedades en coches, motos y la industria automovilística.