Normalidad y cordialidad en el cabildo mayor ordinario de la Penitente Hermandad de Jesús Yacente, que ayer pasó revista a las actividades, acontecimientos y decisiones de todo el año justo cuando se cumplen seis décadas del primer canto del Miserere, un acto que se estrenó cuando la cofradía tenía ya 12 años de vida. La mayor novedad procede del proceso de implantación de la tarjeta electrónica que permite a los hermanos acreditarse para acceder a la procesión y eliminar uno de los viejos males del Jueves Santo, que una parte de quienes desfilaban eran personas ajenas.

«El proceso ha sido largo, mucho más de lo esperado, principalmente porque lo hemos hecho con nuestros propios medios y no hemos recurrido a ninguna empresa especializada», explica Dionisio Alba, hermano mayor del Yacente. La iniciativa ha supuesto actualizar al completo la base de datos, un proceso tedioso y complejo para una hermandad que cuenta ya con 1231 miembros, contadas las 25 nuevas altas que se han producido.

Por otro lado, el hermano mayor aprovechó el cabildo para hacer un repaso de las actividades y también, para dar a conocer que la mitad de la cuota de los cofrades (un 47%) se ha destinado a la obra social, canalizada por la nueva fundación benéfica Christus Yacens. La «autofinanciación» es otro de los términos que recuerda Alba, quien avala el correcto funcionamiento de la emblemática cofradía del Jueves Santo.

Cumplido el periodo de mandato, el cabildo menor tendrá que convocar elecciones antes de noviembre de este año, un proceso que tendrá lugar después de Semana Santa. Elecciones y aniversario del Miserere coinciden en uno de los «puntales» de la Semana Santa que prepara ya tanto el canto como la procesión, que saldrá de San Cipriano para completar el itinerario número cuatro, el de la Catedral.