26 de octubre de 2012
26.10.2012

El socialista que pudo ser presidente

l El PSOE rinde homenaje a Manuel Riesco, a quien un trásfuga privó del sillón de la Diputación

26.10.2012 | 16:02
El socialista que pudo ser presidente

Entre lágrimas de emoción el exalcalde de Zamora, Andrés Luis Calvo, reivindicaba ayer la figura de su mano derecha en el Ayuntamiento y pieza fundamental en una época importante para el Partido Socialista. Con él, dijo, seguramente la trayectoria del partido hubiera sido distinta, «no sé si el PSOE hubiera hecho lo que ha hecho» y desde luego hubiera pedido «pasar más a la izquierda, que es lo que está pensando mucha gente». La escena tenía lugar ayer tarde en el cementerio de Zamora, bajo una fina lluvia, donde un escogido puñado de militantes socialistas, entre ellos muchos históricos, colocaban una corona de flores sobre la tumba del infortunado político, muerto en accidente de tráfico un sábado 24 de octubre de 1992.
Nacido en Tardemezar en 1949, se fraguó como sindicalista antes de pisar la arena política. Ocupó la secretaría provincial de UGT de 1977 a 1990 y también militó en el PSOE desde los albores de la democracia, donde nunca ocupó cargos de primera fila, aunque si asumió secretarías como la de política institucional y perteneció al comité regional. Fue la mano derecha de Andrés Luis Calvo con quien se responsabilizó de las áreas de Hacienda y Personal del Ayuntamiento y fue el portavoz socialista en la Diputación en el mandato del 87 al 91, precisamente cuanto tuvo en sus manos la presidencia, pero la compra de voto de un diputado de su grupo frustró el relevo en la institución. Pocos momentos antes del Pleno para eligir presidente de la Diputación, el 1 de agosto de 1987, el PSOE y el CDS hacían público su pacto para sumar los diez votos del primero más los tres del segundo que debían colocar a Riesco en la presidencia de la institución. El recuento de votos deparaba un empate a doce entre Luis Cid, de Alianza Popular, y Manuel Riesco, del PSOE. Se abrió el último: y fue para Cid. En ese momento nadie salía de su asombro. Poco después se iría descubriendo que un grupo de constructores (nunca se demostró quiénes), compraron el voto del diputado socialista José Luis Antorrena.
Riesco, sin embargo, ejerció durante ese mandato el papel de lider de la oposición con la misma entereza que si nada hubiera sucedido. Su capacidad de trabajo y política es, de hecho, el rasgo más destacado incluso por sus rivales, como el popular Dionisio García Carnero o el centrista Luis Rodríguez San León, con quienes protagonizó los que probablemente hayan sido los debates de más altura que se han vivido en el Palacio de La Encarnación.
La personalidad de Manuel Riesco trascendió lo que fueron puramente sus responsabilidades y quizá por eso se le recordó ayer, con un centro de flores en su tumba, dos décadas después de su muerte. Ahí estaban Francisco Villaverde, entonces secretario provincial socialista, con el actual, Antonio Plaza, la procuradora Ana Sánchez, la exsubdelegada del Gobierno, Pilar de la Higuera, el secretario local, Félix Rodríguez, el portavoz municipal, Manuel Fuentes, que llegaría a ocupar la secretaría provincial de UGT, cargo que ostenta ahora Nieves García, también presente, como Ismael Aguado, secretario de organización, la portavoz en el Diputación, Rosa Muñoz y tantos otros.
En tiempos de dificultades electorales para el PSOE los principales dirigentes del partido que tomaron la palabra buscaron en la figura de Riesco un referente para hacer frente a los malos momentos de la organización. Con él seguramente, destilaron todas las intervenciones, el rumbo del Partido Socialista, al menos en Zamora, hubiera sido seguramente distinto, sobre todo porque era un trabajador incansable capaz de aunar voluntades por encima de las inevitables facciones y por su clara visión del papel de la izquierda.
Félix Rodríguez alabó «la entrega» de Riesco, su trabajo incansable y el impulso que suponía para la organización comandada entonces por Francisco Villaverde. Recordó aquel «sábado por la tarde fatal» en el que un accidente de tráfico acababa con la vida del dirigente socialista, del que destacó, sobre todo, su «trabajo y honestidad. Es un espejo en el que mirarnos para seguir trabajando por este partido».
Al exalcalde Andrés Luis Calvo le pudo la emoción y apenas pudo esbozar unas palabras, suficientes sin embargo para dejar traslucir su desagrado con muchas de las cosas que han sucedido en el partido y para abogar claramente por un giro a la izquierda, como «pide mucha gente» y como sin duda Riesco habría propugnado. La secretaria provincial de la UGT, Nieves García, recordó cómo entró en contacto con el sindicalismo en 1986 de la mano del propio Manuel Riesco, de quien aprendió lo que significaba la negociación colectiva, la clase trabajadora y cómo tratar con los empresarios. También de su mano entró en lo que es la filosofía de la izquierda. Y cerró el turno de oradores el secretario general de los socialistas zamoranos, Antonio Plaza, también con un breve parlamento elogió la «militancia política y sindical» de Riesco en unos tiempos en que partido y sindicato estaban hechos de la misma pasta, «eran las mismas siglas». Destacó la entrega y la solidaridad de Riesco, su trabajo «generoso» y aludió a la necesidad de copiar su temperamento en un partido que tiene 120 años de historia, que ha sufrido y perdido una guerra civil, una dictadura y no se tiene que «amilanar» por unos «resultados electorales adversos». «Sigue vivo».

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