El humo que salía por la puerta y los huecos del garaje fue lo más espectacular del incendio. Los bomberos se tuvieron que mover por el garaje para apagar el fuego prácticamente sin ninguna visibilidad.

Los especialistas de la Policía Nacional investigan la causa del incendio que se originaba hacia las seis menos cuarto de la pasada madrugada en el segundo sótano del garaje del inmueble número 12 de la calle doctor Olivares y que obligó a desalojar a los vecinos del edificio de 28 viviendas, repartidas en cinco plantas, unas cuarenta personas en total. Fuentes vecinales indicaron que durante la noche pudo producirse un robo en el interior del garaje, mediante la manipulación del sistema de llave electrónica y que varios vehículos habían aparecido con las lunas rotas y señales de hurtos en su interior. Fuentes de la investigación se limitaron a señalar que están abiertas todas las hipótesis y no confirmaron ni desmintieron oficialmente que se hubiera producido tal robo. Asimismo es pronto aún para saber si ambos hechos, el presunto robo y el origen del incendio, están relacionados.

Los integrantes del turno de noche de la Policía Municipal fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos, y procedieron al desalojo de las viviendas del edificio, además de dar la alerta a los vecinos colindantes y acordonar tanto la calle Doctor Olivares como Doña Urraca, con la que hace esquina el edificio siniestrado.

Algunos vecinos se quejaron de que el aviso no llegó a todos los inquilinos del inmueble, aunque fuentes de los bomberos, que llegaron poco después al lugar, consideran que se acutó correctamente por parte de la Policía Local, aunque es cierto que una señora con problemas de audición abandonó el edificio dos horas más tarde que el resto del vecindario, que previamente había oído ruidos y poco más tarde, apreciado la intensa humareda que salía de los garajes. La labor de los bomberos no fue fácil ya que hubieron de entrar en el garaje prácticamente a ciegas, entre una intensa humareda y altísimas temperaturas, lo que dificultó sobremanera llegar al origen del fuego, que se encontraba en el segundo sótano, donde ardieron dos vehículos y un tercero resultó seriamente dañado.

Hacia las siete de la mañana un bombero y un agente de la Policía Local hubieron de ser atendidos por las asistencias sanitarias por inhalación de monóxido de carbono. Fueron trasladados al hospital «Virgen de la Concha», donde recibieron el alta hacia el mediodía, tras un periodo de observación. Un tercer bombero, afectado por un golpe de calor al entrar en el garaje, fue atendido en el mismo lugar por efectivos del 112 y pudo reincorporarse a las tareas de extinción, junto con los compañeros de las dos dotaciones de bomberos que acudieron a sofocar las llamas.

El fuego se daba por controlado alrededor de las nueve de la mañana, aunque el trabajo de los bomberos se prolongó durante varias horas más para sacar el humo acumulado y rebajar las calorías del inmueble, que afectaron sobre todo a los revocos y bobedillas del garaje, mientras que la estructura del resto del edificio no se vio comprometida.

El suceso produjo una gran expectación en la zona, aunque hacia las diez de la mañana los vecinos pudieron regresar a sus casas, una vez que había pasado por completo el peligro. En realidad, y pese a lo aparatoso del incidente, las viviendas no corrieron gran peligro y el desalojo se produjo más que nada por precaución.

Agentes de la Policía Nacional participaron también en el dispositivo de control de la zona afectada por el incendio y el trabajo de los bomberos, mientras una ambulancia del 112 permanecía en el lugar por si era necesario atender a algún miembro de los equipos de extinción.

No fue hasta la tarde de ayer cuando la policía científica pudo comenzar su trabajo de recopilación de indicios que permitan determinar el origen del fuego y, en su caso, si este pudo ser provocado o se debió a algún hecho accidental. Los vecinos, algunos de los cuales se despertaron por el olor a humo y el sonido de explosiones, se recuperaban poco a poco del susto que les obligó a abandonar precipitadamente sus casas, y salir «con lo puesto».

El jefe del dispositivo de bomberos, Herminio Ramos, conversaba con los vecinos. Algunos se quejaron de no haber sido avisados del desalojo, aunque la Policía Local utilizó incluso megafonía para alertar a todo el mundo.

Una dotación del 112 permaneció en la zona por si era necesaria su presencia. Un bombero y un policía local fueron atendidos en el hospital por intoxicación, mientras otro bombero sufrió un golpe de calor, aunque se recuperó.