Hace escasas fechas y preguntado por el futuro de la Junta pro Semana Santa, el todavía presidente de la Junta de Cofradías aseguró que no pondría impedimento alguno al próximo responsable del órgano y le desearía suerte en la nueva andadura. Sí quiso recordar que la situación económica «está muy clara» y que las cuentas se reconducirán al final de este ejercicio.

La razón principal radica en la renuncia de la Junta a financiar más de una banda por cofradía este mismo año. «Les doy solucionado uno de los problemas más complicados», ha subrayado. De hecho, la financiación de la música en los desfiles ha sido el principal caballo de batalla de todos los presidentes durante la última década larga. Este año, el órgano ha pasado de financiar cuarenta actuaciones (un importe cercano a los 100.000 euros) para solo pagar una actuación a las hermandades que lo han requerido, una parte de ellas a través del convenio con el Consorcio de Fomento Musical.

Tal y como ha explicado la junta directiva, la Junta arrancará de cero el próximo ejercicio gracias a las subvenciones conseguidas y al drástico descenso de los gastos. Sin embargo, las trece hermandades críticas no cuestionan los números, sino los «medios» empleados para llegar a esas cifras. A González Poza no le perdonan que pidiera por su cuenta una línea de crédito en Caja Rural, ni tampoco que negociara un convenio con la sociedad Loterías del Estado. Normalizar el libro de cuentas de la Junta es, de hecho, uno de los principales objetivos de la gestora que llevará las riendas de la Junta pro Semana Santa de manera previsible.