La zamorana Tránsito Villarino acaba de publicar su segundo poemario que llevar por título «En algún lugar, en ninguna parte».

-¿Qué le impulsó a publicar este poemario?

-He escrito toda mi vida, pero un buen día al escuchar una entrevista a una persona que está en la asociación de escritores de Asturias, Covadonga Sánchez, me pareció interesante lo que decía.

-¿Qué le impulsó a dar el paso de contactar con ella?

-El oírle decir que quedaba muy bien decir que se escribía, pero no tanto que solo fuera para los amigos. En mi caso ni tan siquiera se lo mostraba a mis amigos sino que quedaba en mi ámbito familiar. Quedamos y me pidió que le pasara algunas cosas mías, lo que me costó porque soy muy pudorosa con lo que escribo. Finalmente le facilité material. Se lo leyó con calma y decidió apostar por los textos. Había intentado presentar cosas a certámenes de narrativa. Concurrí tres veces al Max Aub, de las cuales dos quedé finalista sin publicar. Hasta ahora nunca había intentado publicar con editorial porque era algo desconocido, pero Covadonga envió estos poemas a una editorial que quiso publicarlos. Quadrivium, que fundamentalmente apuesta por la prosa, dijo que sí desde el inicio, pero el proceso ha sido muy largo.

-¿Qué supone para usted esta publicación?

-Es un gran logro, puesto que la otra publicación poética que tengo «Penumbra» también vio la luz editorial de manera casual. En aquella ocasión me animó mi hermano a que mandara tres poemas al Premio Internacional de Poesía Orpheu en 2003. Quedé tercera y me lo publicaron. En España casi no tuvo casi repercusión, pero en Brasil y Portugal no pasó desapercibido. Incluso la editora me ha comentado que incluso ha habido lectores que han creado historias a partir de alguno de los poemas.

-Utiliza un lenguaje sencillo y consigue gran luminosidad en sus versos, pero ¿cómo definiría usted su obra?

-Desde el punto de vista filológico el poemario no está dentro de una vertiente clásica. No es una poesía artificiosa, sino que tiene imágenes elaboradas. Mi verso nace espontáneamente. La primera parte del libro parte de un viaje real y a la vez simbólico. Cuando lo escribí mi marido y yo estábamos en el paro con una niña pequeña. Nos presentamos ambos a oposiciones y yo lo hice en Madrid teniendo principios de agorafobia. El día de la primera prueba había huelga de transportes y no tenía medio de llegar al lugar del examen y de retornar luego a Zamora. Toda la angustia que sentía lo reflejo en el primer libro. Cada poema lo iba en servilletas de bar. La segunda parte, que da lugar al título del libro, en apariencia es más reposada, pero todavía evidencia el sentimiento que tenía. Planto temas como la muerte, la vida o el amor. Podía haber realizado una poesía comprometida porque estando en Madrid hubo un atentado de ETA. El poema referido lo eliminé porque tuvo en su momento una razón de ser, aunque posteriormente venía a reflejar la violencia incomprensible.

-¿Ese poema le ha derivado a escribir sobre otras cuestiones?

-Sí. Estoy ultimando un nuevo poemario cuyos versos son muy comprometidos. Hablo de la violencia económica que sufrimos todos los días.

-¿El autor tiene que implicarse en los tiempos que vive?

-Sí, pero no solo él. El poeta es una voz que se alza sobre las demás, aunque la poesía llega a un reducto porque se lee poco. En la prosa reflejo situaciones en las que te ves inmerso cada día y de las que no te puedes desligar. Vivimos un momento muy convulso. Me siento todos los días atacada y para una persona como yo, que protesta ante las cosas injusta, la escritura es una manera de protestar ante comportamientos como el de dejar de lado a los parados, que tienen una situación de riego de exclusión social, mientras que a los que demás nos están mandando a una situación de pobreza yéndose de rositas las personas que lo han provocado. Me indigna lo que está sucediendo y ante eso una de mis repuestas es la escritura. De hecho he comenzado una novela «La reina de las pequeñas cosas», que aborda cómo unos desastres en tu vida pueden conllevar el verte en la calle. Empecé a escribir la historia como un relato antes de que comenzaran a incrementarse los desahucios. El personaje central ve como su vida se desbarata tras un accidente. Poco a poco la trama ha ido tomando la entidad de novela.

-¿En qué proceso de su confección se encuentra ?

-Los personajes ya están configurados, aunque todavía la estoy comenzando. Se trata de mi segunda novela, la primera en estos momentos la estoy corrigiendo. La envié al Nadal y posteriormente la he ido trabajando más. También creo relatos. Tengo ya bastantes escritos y ahora tengo la intención de comenzarlos a enviar a editoriales porque los integrantes del colectivo de Oviedo quieren conocer más textos míos.

-¿Se marca objetivos en sus creaciones?

-No, funciono mucho por impulsos. No obstante, tengo claro que en los próximos meses voy a dar a conocer este segundo poemario en Zamora y en Oviedo. Por el momento solo he hecho una presentación. Fue un desayuno en el que participó la persona que me ha prologado el libro. Gervasio Alegría es un catedrático de Literatura que no me conocía de nada, pero leyó mis versos y le apasionaron.

-¿Por qué hay que leer poesía?

-Es algo que nos llega muy adentro. Es un arte que abre distintos pliegues del alma.

-¿Por sus inquietudes se siente un poco extraña en la sociedad actual?

-Sí, creo que soy una rara avis con respecto a generaciones más jóvenes. Soy tímida pero que dice lo que piensa. Cuando surgió el movimiento del 15 M fui a la plaza de Oviedo en la que se encontraban y les pregunté que por qué protestaban.

Zamora

Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Ha trabajado como profesora de Lengua y Literatura castellana en Secundaria en Asturias, donde reside, aunque en un momento de su vida sopesó su vida profesional o personal y ganó la familia. Ha sido seleccionada en varios certámenes literarios y ha sido finalista en el XXI concurso internacional de cuentos Max Aub en 2007. Su poemario «Penumbra» logró el tercer reconocimiento del I Premio Internacional de Poesía Orpheu, lo que conllevó que esa obra la publicaran en edición bilingüe español-portugués. También le han editado el relato «Amina», seleccionado en el concurso de relatos solidarios de la Fundación El Compromiso.