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El Solitario, condenado a 13 años por el atraco a la Caja Rural de Toro en 2007

La Fiscalía y la acusación particular, satisfechos con la sentencia que obliga a Giménez Arbe a abonar casi 40.000 euros al empleado bancario herido

Giménez Arbe, sentado en el banquillo de los acusados durante el juicio en la Audiencia.

Giménez Arbe, sentado en el banquillo de los acusados durante el juicio en la Audiencia. / Foto L. O. Z.

Carlos Gil

Fiscalía y acusación particular mostraron ayer su satisfacción por la sentencia que condena a 13 años de cárcel a Jaime Giménez Arbe, conocido como El Solitario, el atracador de bancos más conocido del país, por el asalto a la sucursal de la Caja Rural de Toro el 18 de mayo de 2007, de donde se llevó siete mil euros y donde dejó a un empleado herido de bala en una pierna.

El fallo de la sentencia, que llega tras el juicio contra El Solitario celebrado en la Audiencia de Zamora a mediados de marzo, condena a Giménez Arbe por tres delitos: robo, lesiones y tenencia ilícita de armas. Los magistrados consideran a El Solitario autor responsable de un delito de robo con fuerza en las cosas, «concurriendo la agravante de disfraz», a la pena de cinco años de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. También es condenado por un delito de lesiones a la pena de cinco años y seis meses de prisión, con la misma accesoria. Y le cae una tercera condena de dos años y seis meses por la autoría de un delito de tenencia ilícita de armas. Además deberá pagar las costas procesales. Finalmente, en concepto de indemnización al trabajador herido de bala, la Audiencia Provincial fija en su fallo la cantidad de 39.870,22 euros.

Contra la sentencia cabe posibilidad de presentar recurso. Fuentes de la Fiscalía indicaron que el Ministerio Público no va a recurrir, ya que la sentencia recoge íntegramente sus pretensiones. El abogado de la acusación particular que representa al empleado herido, Gregorio Rodríguez de Tiedra, indicó asimismo que, a falta de un análisis más detallado del fallo judicial en principio no piensa recurrir, ya que el fallo judicial se acerca bastante a lo que solicitaba, una pena de seis años y la misma indemnización que se ha concedido.

Este diario no pudo localizar al abogado defensor de El solitario, Marcos García Montes, aunque por los argumentos esgrimidos en el juicio, donde pidió la absolución de su patrocinado por falta de pruebas, seguramente haga uso del derecho al recurso ante la sala segunda del Tribunal Supremo.

Los hechos que han dado lugar a la sentencia condenatoria ocurrieron en Toro el 18 de mayo de 2007. Poco antes de la hora del cierre, hacia las dos menos diez de la tarde, un individuo disfrazado ocultando su fisonomía con una gorra, entró en la sucursal de la calle Corredera. Se dirigió al mostrador, empuñando un arma de fuego corta (una pistola o un revólver) e intimidó a un empleado y a un cliente que se encontraba en esos momentos en la oficina, entre otras personas. El delincuente cogió el dinero que tenía el empleado en el mostrador y a continuación disparó al cajero, Luis Alonso Medina, que entonces tenía 53 años, en una pierna: «Toma esto por no tener más dinero en la caja». En un atraco perpetrado en Lugo había hecho lo mismo. La Policía Local de Toro y la Guardia Civil recibieron el aviso rápidamente y reaccionaron deprisa, para poner en marcha una operación para detener al delincuente. Llegaron a tenerlo casi acorralado en la manzana de la sucursal, pero el escurridizo delincuente logró huir a bordo de una furgoneta blanca. Inicialmente los agentes sospecharon que había tomado la autovía A-11 en dirección a Valladolid, pero en realidad optó por escapar por caminos agrícolas.

Mientras tanto, el empleado herido de bala, que tenía un orificio de entrada y salida del proyectil en el muslo, era atendido por un compañero, que le practicó un torniquete que cortara la hemorragia hasta la llegada de los equipos de emergencia sanitaria. Los sanitarios del 112 estabilizaron al paciente antes de trasladarlo al hospital «Virgen de la Concha de Zamora», donde se pudo comprobar que no tenía afectados los huesos o zonas de mayor gravedad. Tras las curas pertinentes, por la tarde ya estaba ingresado en planta, en todo momento consciente.

Enseguida se sospechó de la autoría de El Solitario, y las pruebas se encontraron en los registros efectuados en su domicilio y una nave tras su detención. Tenía por ejemplo una Renault Kangoo, aunque aseguró que ya la había vendido a su madre, y unos croquis de los itinerarios a seguir en sus atracos. De hecho, los cuadernos en los que «El Solitario» anotaba los planes de fuga de las localidades donde obtenía sus botines fueron fundamentales para probar que «El Solitario era el responsable del atraco a la Caja Rural de Toro. Estudiaba la forma de huir tras los atracos siempre por caminos rurales o poco frecuentados, elaboraba hojas de ruta con planos del terreno, donde anotaba los puntos sensibles. Y entre ellos estaba la ruta seguida para abandonar Toro sin dejar rastro, por el paraje de «Los Infiernos». Fue allí donde un testigo, un pastor toresano que conducía su rebajo hacia San Román de Hornija, le vio hacia las 14.15 horas, justo cuando acababa de escuchar por la radio la noticia del atraco a la Caja Rural de Toro. El Solitario viajaba en una furgoneta Renault Kangoo blanca, con los cristales también tintados de blanco y hubo un momento en que el pastor pudo verle la cara porque se giró.

Giménez Arbe basó su defensa en dos pilares fundamentales: negar los hechos, al asegurar que nunca había estado en Toro y poner en duda la legalidad de la obtención de las pruebas en los registros efectuados a su domicilio, una casa de Las Rozas (Madrid) y una nave de Pinto (también en la Comunidad madrileña), con el fin de acreditar que no hay indicio alguno que permita relacionar a «El Solitario» con el atraco cometido en Toro. Incluso llegó a acusar a la Policía de «colgarle» la presunta autoría de hechos delictivos que él niega haber cometido.

El juicio celebrado por la Audiencia de Zamora concitó el interés de los medios de comunicación nacionales.

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