15 de marzo de 2012
15.03.2012

«Es esclavo de sus palabras»

El Ministerio Fiscal y la acusación particular mantienen su petición de pena de doce años de prisión

15.03.2012 | 08:44

El fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Zamora, Rafael de Vega Irañeta, aludió en sus conclusiones a que «es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras», parafraseando a William Shakespeare, para subrayar la culpabilidad de Jaime Gutiérrez Arbe, ya que en su declaración del martes «se definió como expropiador de bancos, sabía cómo entrar y salir de Toro para cometer el atraco y huir sin ser visto y conocía muy bien el arma y cómo utilizarla», enumeró.
Para De Vega, «no hay duda de que el acusado fue quien entró en la oficina de Toro, disparó y huyó con el dinero de la caja», apoyándose en las pruebas tanto periciales como testificales. «Se tiene el arma utilizada, la furgoneta con la que se abandonó la sucursal y los objetos encontrados en su vivienda, como pelucas o anotaciones manuscritas de cómo huir del lugar. Con un mínimo de sentido común se llega a esa conclusión».
El fiscal continuó enumerando los delitos de los que se le acusa al «solitario»: robo con violencia, lesiones, «al disparar en el muslo derecho con arma de fuego a un empleado» y tenencia ilícita de armas. «No queda duda de que la persona sentada en el banquillo es el autor de estos tres hechos y por ello no cabe otra opción que la condena», resumió De Vega.
Tras la intervención del Ministerio Fiscal tomó la palabra Gregorio Rodríguez, abogado de la acusación particular, quien describió con detalle las consecuencias que sobre su cliente había tenido el disparo recibido el día del robo. «Mi representado sufre una cojera, ha perdido masa muscular, tiene calambres a menudo y una gran cicatriz en la pierna», enumeró.
Por todo ello, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular mantuvieron su petición inicial de doce años de prisión y una indemnización de 39.870 euros por las lesiones y posteriores secuelas sufridas por el empleado de la oficina de Caja Rural de Toro donde se perpetró el robo en 2007, algo que sorprendió a la defensa, que confiaba en que «se modificara el escrito de acusación, teniendo en cuenta las pruebas presentadas», explicó el abogado Marcos García Montes.
Y es que las conclusiones de la defensa de Giménez Arbe se centraron en desmontar cada una de las pruebas incluidas durante el juicio, empezando por el registro que se realizó en las propiedades de su defendido, que calificó de «ilegales y anticonstitucionales» por la forma en que se efectuaron y la falta de pruebas de ADN, «con lo fácil que habría sido realizarlas en los postizos que se encontraron», sugirió.
Prueba de balística
Especialmente meticuloso fue García Montes en su alocución sobre el informe de balística, realizando puntualizaciones sobre las estrías y el cañón del revólver que no concordaban con los datos presentados, «contradicciones que restan garantía al informe».
Además, sobre el reconocimiento de los testigos a su defendido, puntualizó que «ninguno de ellos reconoció a Jaime, sino a un atracador que iba disfrazado. Y la única persona que lo podía haber reconocido, el pastor, no lo hizo ni en la rueda de detenidos ni en el juicio, sino en una foto por indicación de la policía», recordó. También mostró su preocupación por «las barbaridades» que se habían dicho en el juicio, al que se había «magnificado».
García Montes finalizó su intervención lamentando tener «el amargo sabor de que parece que mi cliente es culpable hasta que no se demuestre lo contrario» y subrayando que «las pruebas que se han presentado no demuestran que fuera el responsable de lo sucedido».

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