03 de marzo de 2012
03.03.2012
Exceso de alcohol

La fiesta de la Politécnica se salda con un detenido por agredir a un policía

Asistentes al evento destrozaron una luna y cristales de un autobús y propinaron empujones al inspector de la línea y al conductor de Aurza

03.03.2012 | 20:08
Autobuses urbanos.

A las 21.30 horas del jueves salía el primer servicio de la noche para trasladar a los estudiantes y asistentes a la fiesta de la Escuela Politécnica desde el auditorio Ruta de la Plata al centro de la ciudad. A las 22.15 horas se tuvo que suspender: El exceso de alcohol terminó con altercados que llevaron a un joven a dormir en la Comisaría de Zamora y pasar a disposición judicial ayer, tras agredir a un policía municipal cuando trataba de auxiliar al conductor del autobús urbano y al inspector de la línea, ambos empleados de Aurza, que «pasaron miedo».


A esta denuncia se suma la del propietario de la empresa de los autobuses urbanos, Aurza, que calcula en más de 1.000 euros los desperfectos en uno de sus vehículos, desde ayer en un taller de Valladolid para reponer los cristales que rompieron los vándalos. «Hemos denunciado los daños y a los organizadores del evento, que tendrán un seguro de responsabilidad civil y deberán que responder».


El agente terminó con el chaleco y el uniforme rotos y con una lesión en un dedo; el autobús urbano, con la luna delantera y dos cristales de los laterales reventados por los alborotadores; y el conductor y el inspector con un buen susto en el cuerpo, después de que se les increpara y zarandeara cuando trataron de poner orden y de que los usuarios guardaran una fila para acceder al interior del vehículo.


La situación fue muy tensa, puesto que algunos arremetieron «a patadas contra el autobús, contra las puertas cuando se cerraron porque querían entrar cuando ya no cabían más pasajeros. En la carrocería han quedado las huellas», explica Santiago Vicente, el propietario de Aurza. Pero los jóvenes instigadores no se conformaron con golpear el vehículo: «Como las puertas tienen un dispositivo para abrirlas por fuera en caso de emergencias, presionaban el botón», lo que impedía continuar el viaje. Primero el conductor y después el inspector de Aurza trataron de calmar la situación para iniciar el transporte e impedir que los daños fueran de mayor envergadura, pero el intento fue vano, «al conductor le sacaron a empujones». Los agresores subieron el tono y finalmente fue precisa la intervención policial, «los agentes fueron a echar una mano, cuando llegaron los ánimos estaban ya calientes», agrega Santiago Vicente, «se han portado como caballerías, han pateado todo el lateral del autobús».


El detenido, que quería subir al vehículo a toda costa, «agarró al policía municipal y le arrancó el chaleco, le tiró el vaso de bebida por encima y al final tuvieron que detenerle por el altercado», acusado de la agresión al agente, «al que rompió el traje», puntualizaron fuentes próximas a la investigación abierta tras el incidente, que terminará en un juicio. Otro de los conductores sufrió también las consecuencias del desenfreno de los asistentes a la fiesta universitaria, ya que cuando estaba con el vehículo en marcha, en la carretera de la calle de Salamanca, un pasajero conectó la válvula de seguridad que abre la puerta, que activa un freno de emergencia y detiene la marcha del autobús, que se quedó en mitad de la vía. Para volver a arrancarlo tarda varios minutos, dado que el bloqueo se produce para salvar situaciones de urgencia.


En cuanto a las consecuencias del consumo de alcohol, el servicio de emergencias del 112 tuvo que trasladar al Hospital Virgen de la Concha a cuatro personas, entre ellos una menor de 17 años por intoxicación etílica, servicios que se realizaron a las 20.51 y las 21.43 horas. Alrededor de una decena de jóvenes fueron atendidos en las inmediaciones del auditorio municipal por los servicios sanitarios allí presentes. No se produjo ningún coma etílico.


Tampoco se registraron desperfectos destacables en el mobiliario urbano, ni en el propio recinto donde se desarrolló la fiesta, que se inició a las 12.30 horas y concluyó hacia las 22.30 horas. «En proporción a la gran concentración de personas, unas 5.000, todos jóvenes y consumiendo alcohol, se han producido pocos incidentes», subrayaban las mismas fuentes.


El dueño de Aurza sólo pone una objeción a repetir experiencia el año próximo: «Si quieren que lo hagamos, tendrán que poner servicios de seguridad o que nos la garanticen de algún modo». Santiago Vicente afirma que tanto el inspector como el conductor increpados «pasaron un mal rato», ya que «había una importante aglomeración de gente» a su alrededor y vivieron momentos de riesgo. Bien es verdad que, entre miles de jóvenes, han sido unos cuantos los que han tenido un comportamiento inaceptable, aunque los suficientes como para que el servicio de transporte cada diez minutos, previsto hasta las 23.00 horas, se redujera a un par de viajes. «Era imposible y arriesgado continuar», subraya Santiago Vicente.


Intoxicaciones y asistencias


El servicio de emergencias del 112 tuvo que trasladar al Hospital Virgen de la Concha a cuatro participantes en la fiesta de la Politécnica, una de ellas una menor de 17 años, por intoxicación etílica. Otra decena de asistentes fueron atendidos en las inmediaciones del auditorio municipal.

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