20 de septiembre de 2010
20.09.2010

«El manto de la Virgen de los Clavos podría vestirlo una imagen de Sevilla»

Fernando Enríquez desmiente la austeridad de algunos elementos de la Pasión zamorana, donde hay ejemplos «completamente barrocos»

20.09.2010 | 02:47

Hace cuarenta años, su padre puso la primera piedra de un incipiente negocio. Hoy, Fernando Enríquez se ocupa de la relación comercial con las cofradías de la Semana Santa sevillana y el resto de los clientes de la casa de bordados, aunque también atesora conocimientos artísticos e incluso echa una mano a las bordadoras cuando el plazo de entrega de los trabajos se aproxima de forma inminente. «Para hacer este trabajo, es necesario ser semanasantero», asegura Enríquez, quienL mantiene una estrecha relación con algunas de las hermandades sevillanas.
Su acento andaluz no le impide recordar su origen en Zamora. «Me bautizaron en San Lázaro», puntualiza y reconoce que fue hace tan sólo diez años cuando descubrió la Semana Santa de su ciudad natal. «Me sorprendió gratamente la primera vez que la vi, aunque es cierto que la forma de vivirla es completamente distinta a lo que hacemos aquí», asevera.

«En Zamora hemos visto trabajos buenísimos, que aguardan en un cajón para ser recuperados»

No tan distintos son algunos de los elementos que comparten ambas tradiciones y que rompen los tópicos que atribuyen una austeridad innegociable a Zamora, contrapuesta al lujo y la grandilocuencia andaluza. «No hay tanta diferencia. Hay mantos de Zamora que los coges, estudias su diseño y no dejan de ser de un estilo barroco. En un guión, no se apreciaría tanta diferencia», explica Fernando Enríquez rodeado de sus creaciones en el antiguo Casino de Brenes. Y pone un ejemplo. «El manto de la Virgen de los Clavos podría vestirlo perfectamente una imagen de Sevilla».
Lo dice con conocimiento, porque la firma andaluza ha realizado ya diversos trabajos para la Pasión zamorana. Cuando las bordadoras emprenden este tipo de encargos, «se sorprenden y me preguntan: "¿Pero allí viven la Semana Santa así?"», desvela el responsable del taller. «En Zamora, hemos visto trabajos buenísimos, que están guardados en un cajón pendientes de ser restaurados», reconoce.
En los últimos años, la casa de Brenes ha acometido diversos encargos, como la restauración del manto de Nuestra Madre de las Angustias o el nuevo estandarte de la Real Cofradía del Silencio. La última aportación fue precisamente el vestido de la Virgen de los Clavos, que recuperaron a partir de fotografías antiguas para devolverle su aspecto original. Una labor similar a la que ahora emprenden con el más antiguo de los mantos de la Esperanza Macarena, de cuyo aspecto ahora tan sólo se puede observar una fotografía en el museo de la Hermandad, situado junto a la basílica de la Virgen.

«Los encargos que solemos hacer cuestan unos 300.000 euros, pero han llegado a alcanzar los 900.000»

Otro punto común: la relación entre las cofradías. «El mundo cofrade se complica cada vez más, hay muchas rencillas entre las cofradías», asevera Fernando, quien recuerda que «cuando hemos venido a Zamora también percibimos problemas entre las hermandades muy parecidos a los que vemos aquí todos los días».
Ahora bien, sí hay algo que diferencia de manera radical a las hermandades de ambas ciudades: el presupuesto. Los mantos que borda la casa sevillana suelen costar unos 300.000 euros, aunque han llegado a realizar algunos trabajos de 900.000, cantidades muy lejanas a las que puede invertir Zamora.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

Consulta tus temas de interés

Temas

Ahora podrás consultar todas las noticias de tu equipo, de tus personajes favoritos, de las series de moda... de un vistazo a través de los tags