27 de enero de 2010
27.01.2010

Los diecisiete de Mauthausen

El Día Internacional de la Memoria del Holocausto rinde homenaje a los muertos en los campos de concentración nazis, trece de ellos zamoranos

27.01.2010 | 01:36

Hoy se conmemora mundialmente el Día de la Memoria del Holocausto, el horror de los campos de concentración nazis por los que pasaron no sólo millones de judíos, sino también españoles de todas las provincias que habían sido deportados desde Francia. Diecisiete de ellos eran zamoranos, y la gran mayoría, trece, perecieron entre septiembre de 1941 y noviembre de 1942. Gusen, fue el lugar donde encontraron la muerte la mayoría, un apéndice del tristemente célebre Mauthausen donde se daba la puntilla a los inválidos. Los otros cuatro zamoranos apresados por los nazis pudieron soportar cinco años de penosas condiciones de vida, en un entorno de muerte y vejaciones, hasta que en 1945 llegó la victoria aliada y con ella su libertad.


En agosto de 1940 llegaron al campo de concentración de Mauthausen vagones de carga con 470 presos españoles. Era el primer convoy de un total de 7.300 que procedían de la Francia ocupada por las tropas de Hitler. Venían concretamente del campo de Les Aillers y pertenecían a la expedición conocida como «Convoy de los 927». Medio millón de republicanos habían cruzado la frontera en los últimos meses de la Guerra Civil española, tras la caída de Cataluña, y una vez en Francia fueron internados en campos de concentración, distribuidos por distintos puntos del sur del país. Al estallar la Segunda Guerra Mundial muchos de ellos fueron enviados al frente integrados en la Legión Extranjera del Ejército galo o en escuadrones de choque, mientras otros pasaron a engrosar las compañías de trabajadores extranjeros. La mayor parte de éstos fueron capturados por los alemanes en los primeros momentos de la invasión de Francia, entre mayo y junio del año 40 y tras su paso por los campos de prisioneros de guerra fueron enviados a Mauthausen, donde integraron el grueso del contingente español.


Identificados con una «S» sobre un triángulo azul de «apátridas», ya que el Gobierno de Franco se negó a reconocerlos como españoles, el grueso de estas personas recalaron en Mauthausen. La mayoría de los españoles llegaron a este campo a partir del armisticio francés, entre la segunda mitad de 1940 y el año 1941 y muchos fallecieron entre este último año y 1942, entre ellos los trece zamoranos. Fallecían bien en el mismo campo de Mauthausen o bien en Gusen, una especie de campo auxiliar del primero donde se llevaba a los presos más débiles para su exterminio.


Los zamoranos fallecidos fueron Agustín Prieto Villamor, de Alfaraz; Pedro Vega Vicente, de Benavente; Luis Rodríguez Moyano, de Bóveda de Toro; Eufemio García García, de Cañizal; Ernesto Rodríguez Mínguez, de Fresno de la Carballeda; Santiago Hernández Álvarez, de Otero de Bodas; Gabriel Lanseros Lobato, de Peque; Ricardo de Prada Rodríguez, de San Román de Sanabria; Vicente Ferreras Fernández, de Santovenia; Román Romero Alcaraz, de Toro; Alfonso Lozano Borrego, de Valcabado del Pan; José Martínez Cobreros, de Valdespino; y Atilano Conde García, de Zamora capital.


Todos ellos trabajaron en la cantera de granito del campo de Mauthausen, donde los prisioneros eran obligados a laborar durante largas jornadas hasta su extenuación. En más de una película se ha reflejado el calvario que suponía para ellos recorrer la escalera de 186 peldaños que separaba la cantera de los barracones, entre diez y doce veces diarias, cargados con grandes piedras a la espalda, mientras los «kapos» -presos que ejercían la función de capataces- les empujaban, zancadilleaban y golpeaban con bastones.


Fue precisamente un español, Francisco Boix, fotógrafo del campo, el que logró guardar una copia de todas las fotos que pasaron por sus manos, documentos que a la postre resultarían pruebas contundentes en los juicios de Nuremberg contra los jerarcas del régimen nazi. Los españoles lograron un alto nivel de organización dentro del campo, y no era raro que guardaran un minuto de silencio cuando un compatriota fallecía.


Cuando el ejército americano entró en Mauthausen el 5 de mayo de 1945, banderas republicanas habían sustituido a los emblemas nazis y una pancarta dominaba la puerta principal: «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras».


Hasta ese momento habían sobrevivido cuatro zamoranos: David Puente Seoane, de Ribadelago; Emeterio Hernández Pinilla, de Toro; Ricardo Rico Palencia, de Villalpando; y José Ramos Carbajal, de Zamora.


Sin embargo, la mayoría de los españoles no pudieron volver a la España franquista, aliada ideológica de los nazis que habían combatido en Mauthausen y encontrarían asilo en otros países.

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