Ovidio Ríos Peláez forma parte del colectivo de castellanoleoneses que reside en la localidad de Hospitalet, centro que organiza este año las jornadas de .la Federación de Entidades Socio-Culturales de Castilla y León en Cataluña, Fescu.

- ¿Cómo llegó a formar parte del centro castellanoleonés?

- Estoy muy implicado en actividades culturales y deportivas en Hospitalet, de hecho, soy el presidente de un club ciclista. Hace aproximadamente ocho años me comentaron que había un centro de castellanos que tenía muchas actividades. Finalmente me involucré porque me tiraba la tierra.

- ¿Desde cuándo funciona el centro?

- Desde hace más de dos décadas. Contamos con un buen local y realizamos múltiples actividades desde charlas divulgativas de aspectos relacionados con la medicina a temas sociales. Tenemos un grupo de teatro, una coral y un grupo de jotas, de tal forma que la sede está abierta todos los días. Además todos los años organizamos una jornada gastronómica en la que los socios de una provincia preparan un plato típico para el resto de integrantes. En esa ocasión, por un sorteo que hacemos a principios de año, a los zamoranos nos ha correspondido en junio y emplearemos productos de la tierra y vinos de Toro, y este año organizamos las jornadas de todas las casas de la región en Cataluña.

- ¿En qué consiste el evento?

- Se trata de unas jornadas que desarrollamos en mayo y en las que participan doce casas regionales presentes en Cataluña. Comenzamos el sábado día 9 con un torneo de juegos autóctonos entre las casas de la federación. El viernes 15 en Hospitalet tendrá lugar el pregón a cargo de Ángel María Pedrosa, coordinador del servicio de publicaciones de la Diputación de Valladolid, que hablará de "Pinceladas sobre Castilla y León"; mientras que el sábado y el domingo en la zona de el muelle de la Marina, junto al puerto Olímpico de Barcelona, tendremos un encuentro de corales, habrá pasacalles por parte del grupo de dulzaineros de Hospitalet y Sant Boi y actuará el grupo de danzas y paloteos "Carbonero" de la localidad segoviana Carbonero el Mayor de la escuela de la escuela de Agapito Marazuela, puesto que cada año acude un grupo de una provincia.

- ¿Contarán con más actividades?

- También se instalarán una veintena de puestos en los que se exhiben los productos de la región entre los que como zamorano y alistano, me gustaría que estuvieran presentes desde la ternera de Aliste a los vinos de la provincia porque es una actividades que se realiza en el centro de la ciudad. Estamos abiertos a colaboración de empresarios, puesto que se trata de una manera de dar a conocer los productos de nuestra tierra en Cataluña. Asimismo, el domingo tenemos una eucaristía, oficiada por un sacerdote castellano, en la que cantará la coral de la centro de Hospitalet, entre otras propuestas.

- ¿Presenta alguna novedad la edición de este año?

- Tenemos una alta participación de colectivos porque estarán presentes una docena de casas y se incorporan la asociación Miguel de Cervantes, de Barcelona y la Colonia Virgen de Arandilla, de Badalona.

- ¿Cuántas personas suelen acudir a las jornadas?

- Cientos y más si acompaña el tiempo. Por una lado participan las personas vinculas a las distintas casas que participan y por otro los barceloneses que acuden porque es un punto de paso, hay juegos autóctonos, casetas... Nuestro objetivo es que los castellano leoneses no perdamos el hilo con nuestra tierra, queremos conservar nuestras tradiciones incluso viviendo fuera de la región.

- Alude a la conservación de las costumbres, pero ¿las nuevas generaciones, los hijos de los emigrantes, se implican en asociaciones como la que usted representa?

- Es una realidad que la juventud no participa tanto en las actividades del centro al que pertenezco. Tenemos poca cantera, por lo que estamos intentando que la segunda generación mantenga una vinculación con las raíces. En la actualidad el centro castellanoleonés de Hospitalet sobrepasa los 350 socios, de los cuales una treintena ha nacido en la provincia de Zamora. En Hospitalet hay muchos más emigrantes de origen zamorano, pero normalmente quienes pertenecen al centro lo hacen porque tienen unas inquietudes. El socio medio sobrepasa los 40 años, muchos están ya jubilados e incluso algunos están retornando, aunque son los menos porque los hijos se quedan en Cataluña.