José Antonio Otero Cerezo, presidente del Consejero de Arquitectura Técnica Española acudió a Zamora con motivo de la entrega de los premios extraordinarios de la Escuela Politécnica.

- Representa a uno de los colegios profesionales cuya titulación, Arquitectura Técnica, se ve afectada por Bolonia.

- El Espacio Europeo de Educación Superior, el plan Bolonia, va a cambiar sustancialmente la Universidad en España. Los títulos ya nunca serán los mismos y surge la posibilidad de movilidad de los alumnos entre 46 países. Un principio fundamental de Bolonia es que no importa lo que se enseña y sí lo que se aprende. Nosotros fuimos los primeros en refrendar las competencias que los nuevos títulos, es decir, qué conocimientos tiene que adquirir un ingeniero de Edificaciones para titularse. En el caso de Zamora la nueva titulación comenzará a impartirse en el Campus quizá el próximo curso si la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación da el visto bueno.

- ¿Qué implica el grado de ingeniero de Edificaciones?

- Las atribuciones exactamente son las de Arquitecto Técnico, aunque tiene un año más de carga lectiva. Es una titulación de grado desde la que, a través de un máster de 60 horas, se accede a un doctorado mientras que en la actualidad se tiene que hacer una maestría que tenga 120 horas. Además, el arquitecto técnico en la función pública asciende de grupo a categoría a la que pertenecen los licenciados y arquitectos y en el que se incluirá a todos los graduados. Asimismo en todas las universidades se homogeniza la formación y en la función docente para acceder a una cátedra actualmente como arquitecto técnico tienes que hacer una licenciatura para ser luego profesor una vez que se sea graduado no sucederá así.

- ¿En parte la nueva titulación se equipararía con Arquitectura Superior?

- Es una polémica que han generado los arquitectos. No se equipara porque Arquitectura es un grado con cinco años más proyecto fin de carrera, y en el caso de Edificación son graduados que para acceder a un doctorado tienen que realizar una maestría. Además, los ámbitos laborales son distintos.

- ¿Qué va a pasar con las personas tituladas en Arquitectura Técnica?

- Los que quieran llegar a ser ingenieros de Edificación tendrán que cursar cinco materias, en concreto, gestión económica; ampliación de estructura y geotecnia; gestión integrada de calidad; seguridad y medioambiente; sostenibilidad y eficiencia energética y peritaciones y tasaciones. Se tengan los años de experiencia que se tengan, hay que probar que se conoce las materias y si lo ha adquirido mediante un máster, el ejercicio profesional u otra carrera, se computará.

- El grado de Ingeniería de Edificación ya ha comenzado a impartirse en otras universidades.

-Sí, y la homologación ya ha empezado en el 2008 en las tres escuelas que comenzaron a impartirla. En el caso de Zamora hasta que la Politécnica no tenga autorizado impartir el grado de ingeniero de Edificación no podrá convalidar el título.

- ¿ A qué cree que obedecen las protestas por la implantación de Bolonia?

- Existen intereses de colectivos que dicen que va a privatizarse la docencia, que la universidad será para elitistas cuando la realidad es que 46 países puedan traspasarse alumnos y, al final, el alumno tendrá un título comparable. La comunidad profesional a la que represento está encantada de que hayamos pasado al grado de Edificación, pero estimo que el colectivo educativo está un poco despistado sobre Bolonia, puesto que no se conoce como que se prima la calidad de la enseñanza, la movilidad de alumnos y profesores o que los títulos son comprensibles y comparables.

- Esta semana entra en vigor el documento básico de protección frente al ruido, ¿qué significa?

- Conlleva unas condiciones para hacer mucho más confortables los edificios. Los ayuntamientos tienen que facilitar un mapa de ruidos para saber cómo tiene que actuar el profesional para atenuarlo. Pocos consistorios lo han elaborado y cuando no existe, las administraciones locales tienen que crear áreas de ruidos, es decir que en una zona industrial determinen que tenga 70 decibelios de ruido, la zona residencial, 55 decibelios? Lo fundamental del documento reside en que exige que la atenuación acústica que exista entre un dormitorio y un salón sea la suficiente para que no se oiga en el dormitorio la televisión de la habitación contigua.

- ¿Qué coste económico tendrá la aplicación de esta normativa?

- Sería de un dos por ciento. Se encarece la construcción, pero compensa en el ahorro energético y, sobre todo, en el aumento del confort de quien vive en un edificio y no oye el ascensor o no oye llorar al niño del vecino.

- El "boom" inmobiliario se sabía que iba a tocar techo, pero, ¿esperaban una caída tan severa?

- Eramos conscientes de que no se podía aguantar el ritmo de edificación, pero pensábamos que era posible un aterrizaje suave. No ha sido tal y ahora tenemos muchas viviendas almacenadas y se ha parado en seco la maquinaria de la construcción.

- ¿Cuándo cree que se revitalizará el sector?

- No puedo dar fechas, pero no veo en este año el final del proceso. Si consideras que en 2007 se iniciaron 100 viviendas, en el 2008 comenzaron 61 y si proyectamos el primer trimestre del 2009 a lo largo de todo el año se iniciarían 25. Estamos al 25 por cien de la producción con respecto a 2007.

- Con la crisis profesionales de su colectivo van al paro, y en el caso de los autónomos, a pesar del descenso brusco de actividad, tienen que mantener sus seguros de responsabilidad civil. ¿Solicitarán ayudas para ellos?

- No, porque en los momentos de bonanza no lo hemos hecho y no podemos ir llorando cuando vienen mal dadas.

- ¿Qué conclusión extrae de la caída en picado que está atravesando la construcción?

- Tenemos que aprovechar para pensar en un nuevo sistema para edificar. Tenemos que aplicar el Código Técnico, las energías renovables, hacer aislamientos de todo tipo que permitan mucha más calidad... implicará gastar más, pero ofrecerá un aprovechamiento mejor, un mayor confort y mayor durabilidad. Debemos de abogar por las rehabilitaciones y dejar de invadir campos con bloques y bloques. También tenemos que cambiar los hábitos de los ciudadanos para que sean más conscientes del mantenimiento y conservación de las edificaciones porque cuando se compra un coche se está pendiente del cambio del aceite... y en las casas se olvidan que se tiene que limpiar las cañerías o pintar, revisar la terraza o las aislamientos de las cubiertas. También tenemos que modificar la cultura de la propiedad de los inmuebles y potenciar el alquiler frente a la compra.

- Y ¿qué propone para el casco antiguo de Zamora?

- En Zamora he contemplado que sucede el mismo fenómeno que en resto de las zonas antiguas, puesto que el casco está abandonado y reside muy poca población. El criterio de que hay que conservar todo lo viejo nos hace convertir a los cascos antiguos en museos, en zonas no habitadas donde no hay tiendas. El hecho de ser viejo no es suficiente para mantenerlo; hay construcciones antiguas que no tienen en más mínimo interés y hay que derruirlas para obligar a que lo nuevo se adapte al entorno y con todas las comodidades. El casco antiguo de Zamora debe rehabilitarse para posibilitar que los ciudadanos vivan en él, donde no cuesta llevar los servicios de autobús o el alcantarillado.

- Si España hubiera sufrido un terremoto como el que acaba de afectar a Italia, ¿se hubieran caído tantas edificaciones?

- En España los edificios se proyectan y construyen con unos coeficientes de seguridad, entre los que figura el sísmico, y en algunas zonas se incluye de una manera importante por la probabilidad de terremotos que tienen, como sucede en las provincias de Almería, de Granada así como en la costa de Tarragona. Me supongo que en Italia también esté controlado y el problema en la península itálica es que se había producido una fisura en la falla en unos terrenos donde se desaconsejaba levantar inmuebles y sin embargo se edificó. Aunque se hubiera construido respetando el coeficiente sísmico los edificios que están asentados en el origen del movimiento se hubiera destruido.