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Primer fallecimiento de un presidente de la democracia: reacciones

Un hombre de Ley

Políticos zamoranos que coincidieron con Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso o en UCD destacan la gran preparación intelectual del ex presidente del Gobierno y su contribución al éxito de la Transición

Demetrio Madrid

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Begoña Galache.

Leopoldo Calvo Sotelo ha dejado también huella en Zamora, la que ayer dibujaban algunos de los políticos que coincidieron con él, bien en el Congreso de los Diputados bien en la UCD, el partido que se empeñó en relanzar aunque para ello tuviera que abandonar otras responsabilidades, como recordaba ayer Valeriano Enríquez, ex senador por la provincia de Zamora y al que le unía una gran amistad. Otros, como el ex diputado nacional y ex presidente de la Junta de Castilla y León, el socialista Demetrio Madrid, asegura que el ahora fallecido representó con el ejemplo de su propia familia el espíritu de la Transición, emparentado como estaba con personalidades de distintos signos político (entre otros con su cuñado el ex ministro socialista Morán).

Uno de los ex parlamentarios que presumió de haber mantenido una estrecha amistad con Calvo Sotelo fue el ex diputado nacional por Zamora y ex ministro Luis Ortiz. El mismo recordaba, con motivo del vigésimo aniversario del golpe de Estado del 23-F, cómo celebraba su nombramiento como presidente del Gobierno «y esperando para darle la enhorabuena, cuando de pronto oímos disparos...». En aquel momento se votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor de Adolfo Suárez, y el primero ya había prometido a Ortiz el nombramiento como ministro, algo que efectivamente hizo cuatro días después, el 27 de febrero, como máximo responsable de Fomento.

En la trayectoria del segundo presidente del Gobierno de la Democracia también tuvo protagonismo en aquel 23-F otro zamorano, el diputado ya fallecido Víctor Carrascal, que en el momento de la sesión de investidura del nuevo responsable del Ejecutivo español ejercía de secretario primero de la mesa del Congreso de los Diputados y era el encargado de llamar por su nombre a cada uno de los parlamentarios para que votaran a favor o en contra del nuevo presidente. En aquellos momentos, subraya por su parte Demetrio Madrid, Calvo Sotelo mantuvo «una posición muy digna». Personalmente, apunta, siempre le consideró una persona «muy afable, que demostraba ser buena gente». En cuanto a su papel político, Madrid recuerda que dentro de la UCD era «de derechas, aunque representaba a una derecha moderada». Una vez que ambos abandonaron su representación en el Parlamento Nacional, Demetrio Madrid y Leopoldo Calvo Sotelo volvieron a coincidir en algunas ocasiones en Bruselas, durante la etapa de este último como eurodiputado.

El ex senador centrista Valeriano Enríquez, rememora cómo le conoció, cuando veraneaban en la localidad gallega de Ribadeo, o en la asturiana (en el caso sobre todo del zamorano) de Castropol. «Entablamos una buena relación y salíamos mucho en su barca», explica, incluso ya como presidente del Gobierno, cuando «comimos en varias ocasiones allí». La relación fue aún más intensa, añade, en el entorno de UCD, con Calvo Sotelo como coordinador nacional y Enríquez provincial. Su muerte, concluye, «tan repentina, me ha supuesto un disgusto muy grande».

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