La mujer detenida en la capital junto a tres hombres acusados de tráfico de drogas, como integrantes de un "clan familiar", ingresó ayer en la cárcel por orden del juez, después de que el Ministerio Fiscal solicitara la prisión preventiva por la gravedad del delito que se le imputa. La Policía Nacional no descarta que se produzcan nuevas detenciones en las próximos días.

La operación ha supuesto la desactivación no sólo de una red local de distribución de drogas, sino de dos puntos importantes de venta de cocaína en la capital, en concreto en las inmediaciones de la estación de autobuses y del barrio de San Lázaro.

El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 ha decretado el secreto de las actuaciones para evitar interferencias en la investigación abierta tras la incautación de unos 350 gramos de cocaína de gran pureza (alrededor de 7.000 dosis), que habrían alcanzado un valor en el mercado de 70.000 euros, según los datos facilitados por la Comisaría de Zamora.

La Policía Nacional sometió a una estrecha vigilancia a la familia ahora imputada en el delito de venta de drogas al menudeo, intervención que se inició a raíz de las quejas de vecinos de la zona próxima a la calle de Alfonso Peña y de las inmediaciones de la iglesia de San Lázaro.

Los ciudadanos mostraron su malestar por la presencia continua de toxicómanos en ambas partes de la ciudad. Las pesquisas iniciadas por la Policía Nacional pusieron a los agentes sobre la pista de varios miembros de una misma familia que distribuían drogas, en concreto cocaína, en sus domicilios, informan fuentes próximas al caso.

A las viviendas de los imputados se acercaban también pequeños distribuidores, normalmente drogadictos a los que se les pagaba sus servicios de ventas con pequeñas cantidades de estupefacientes para su autoconsumo.

Cuando los agentes de la Policía Nacional interceptaron a los cuatro detenidos se les incautaron los 350 gramos de droga que han quedado en depósito en el Juzgado número 3 que instruye la causa. En los domicilios registrados se hallaron varias balanzas de precisión que se utilizan para pesar los estupefacientes y cortarlos para convertirlos en dosis; así como una navaja, un cuchillo grande y varios teléfonos móviles. Los agentes de la Policía Nacional requisaron también dinero en metálico en los registros.

Más parientes en la cárcel

Los cuatro detenidos el sábado por la Policía Nacional pertenecen a una familia que se dedica al tráfico de drogas desde hace años, de modo que algunos de sus integrantes están también en la macroprisión de Topas tras condenárseles por el mismo delito: tráfico de estupefacientes y su venta al menudeo. De hecho, la única mujer detenida tenía antecedentes policiales por este mismo delito. La Comisaría de Zamora puso en marcha varios dispositivos de vigilancia, llevó a cabo un minucioso seguimiento de los sospechosos, especialmente los fines de semana, a fin de localizar con exactitud la dirección del inmueble que utilizaban para efectuar las ventas y determinar la identidad de las personas que favorecían esta conducta. Cada uno de los detenidos desempeñaba una función dentro de la "red familiar": uno adquiría la droga y los otros tres la vendían en dosis en dos pisos cerca de la calle de Alfonso Peña y en las proximidades del barrio de San Lázaro. Los detenidos pasaron ayer a disposición del juez, que dejó en libertad a tres y ordenó prisión para uno de ellos, una mujer.