Las fiestas de los barrios pueden verse de nuevo envueltas en polémica. Asociaciones de vecinos amenazan con no celebrar las fiestas si el Ayuntamiento de Zamora no pone remedio o asume de alguna manera el coste de las inspecciones. Aunque la institución local se ha comprometido a hacerse cargo del seguro de responsabilidad civil y de los certificados de seguridad, representantes vecinales temen que las inspecciones a las que tienen que hacer frente los feriantes supongan un encarecimiento del programa festivo y repercutan así en las arcas, nada boyantes, de sus agrupaciones.

El temor a la repercusión económica que pueda conllevar el cumplimiento de la normativa ha sido abordado por la directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos, en una reunión en la que se acordó solicitar un encuentro con la alcaldesa, Rosa Valdeón, y con la concejala de Barrios, Charo Rodríguez. El Ayuntamiento ha remitido un listado de las actividades que requieren, o no, inspecciones. El documento ha recibido críticas por tratarse de un texto redactado exclusivamente por los técnicos, sin llevar siquiera la firma de la concejala. «Las asociaciones de vecinos no tenemos por qué recibir notificaciones técnicas, sino de los políticos», se expresa uno de los responsables vecinales descontentos con la actuación del Consistorio. «Nos dijeron que a las asociaciones no se les iba a exigir nada y se nos van a exigir hasta las inspecciones, porque aunque tengan que asumirlas los feriantes, ellos nos lo cargarán a nosotros».

Los feriantes tendrán que afrontar las inspecciones que se exigen para el montaje de escenarios, la utilización de generadores de luz, los hinchables para los niños, las discotecas móviles, la fiesta de la espuma, las proyecciones al aire libre, los fuegos artificiales, o las atracciones feriales. «Si a ellos les cobran, a nosotros nos saldrán más caras esas actividades».

También requieren inspecciones las actividades que conllevan la manipulación de alimentos, como las limonadas o paelladas que organizan muchas agrupaciones, inspecciones de las que se harían cargo técnicos municipales, sin sobrecoste para las agrupaciones, y que consistirían en mostrar las facturas de compra de los productos. Además de necesitarse el carné de manipulador de alimentos, para lo que el Ayuntamiento se comprometió a organizar cursos.

El listado incluye también las actividades que no requieren inspección, entre las que se citan, para sorpresa de algunos, los actos litúrgicos. «Estaría bueno que tuviéramos que pedir permisos para ir a misa», bromean. Tampoco se necesitan para juegos infantiles tradicionales como la gallinita ciega, los concursos de juegos de mesa, las actividades deportivas, los pasacalles, o las exposiciones de trabajos manuales.

El posible encarecimiento y el descontento en algunos barrios podría dar al traste con sus fiestas. En algunas asociaciones hasta se plantean comenzar a organizar semanas culturales o de otro tipo en vez de fiestas propiamente dichas.

Se acabaron los concursos de postres y tortillas por la prohibición regional

El reparto de alimentos elaborados total o parcialmente en los domicilios particulares queda totalmente prohibido. Se acaba así con los populares concursos de tortillas o de postres organizados hasta el año pasado en algunos barrios. Así lo manda la normativa sanitaria para «curarse en salud» la Administración en caso de intoxicación. La medida ha sido criticada por algunas asociaciones. «También te puedes intoxicar en un establecimiento público», observan. Además, se supone que lo hecho en casa se hace con «más mimo». «Con tanta pega y tanto permiso no sé que fiestas vamos a hacer», comenta la presidenta de una asociación de vecinos, «se te quitan las ganas de organizar nada», agrega, escéptica ante el «peligro» que supone comer en la sede de la asociación «la tortilla que has hecho en casa». «Es rizar el rizo». Hasta el año pasado el Ayuntamiento «había hecho la vista gorda» con el cumplimiento de la normativa, cuya aplicación comenzó con polémica el verano pasado, sin que se haya solventado aún.