Pantoja se moviliza contra el transformador eléctrico de Iberdrola situado en la calle de Granados. La directiva de la Asociación de Vecinos de ese céntrico barrio ha acordado iniciar una campaña de recogida de firmas con las que presionar para urgir bien a su retirada, bien a un soterrado de la infraestructura.

Los vecinos llevan años con la misma reivindicación, al sospechar una posible relación con los casos de cáncer en la zona. En los últimos diez años han fallecido en la misma calle al menos quince personas a las que le habían sido diagnosticados tumores de diverso tipo. La agrupación vecinal ya anunció en octubre pasado la intención de movilizarse a comienzos de año si las gestiones realizadas en el plazo de dos meses seguían sin dar los frutos deseados. Ahora, los vecinos no parecen dispuestos a esperar más, si bien la decisión de la directiva será abordada en una asamblea general el próximo lunes.

Solicitada la mediación del Ayuntamiento de Zamora, la concejala de Barrios está a la espera de informes en torno a los efectos del transformador de Pantoja sobre la salud pública. Representantes municipales mantuvieron, además, una reunión con responsables de Iberdrola, en la que la empresa expuso su negativa a trasladar el transformador o hacerse cargo de su soterrado.

La firma de energía eléctrica niega posibles efectos sobre la salud de las personas ya que, dicen, el nivel de radiaciones que emite un transformador es «menor que el de un microondas».

Para la agrupación vecinal que preside Tina Domínguez, el Ayuntamiento «tiene que presionar para que Iberdrola lo soterre». Los vecinos han hablado de instalar una pancarta ante el transformador de la calle de Granados en la que se denuncie su «peligrosidad». Con todo, y aunque oficialmente la asociación no ha recibido contestación alguna por parte de la institución local, Domínguez comenta que en el Consistorio sí le han transmitido de palabra la idea de que el nivel de radiación no constituiría ningún riesgo.

De momento, conscientes de que «la unión hace la fuerza», la asociación, compuesta por más de medio millar de vecinos, ha remitido cartas a los presidentes de las comunidades de las calles de Granados y de Libertad para que se sumen a la iniciativa.

La supuesta relación entre el transformador y los casos de cáncer, según las sospechas vecinales, ha provocado cierto «nerviosismo». Sea o no una casualidad, los vecinos exigen su retirada, hartos de esperar años sin ver satisfecha su reivindicación. También denuncian el «abandono» en que se encuentran unas instalaciones convertidas en foco de «maleza y basura» prácticamente en el centro de la ciudad.