- ¿Qué valoración hace de la Feria de Artesanía clausurada en el Colegio Universitario?

- El balance es bueno. La asistencia de público ha sido un poco escasa, pero aunque ha habido menos gente de la prevista, en proporción las ventas han sido buenas. Todos los participantes se han sentido satisfechos, si no todos por las ventas, sí por la promoción realizada.

- ¿A qué atribuye esa baja asistencia?

- Hasta que no estás dentro, no descubres muchas cosas. Hemos puesto carteles por toda la ciudad, pero enseguida los arrancaban o pegaban otros encima. De todo se aprende y la próxima vez no pegaremos todos los carteles de una vez, sino que lo haremos antes y después de los cotillones. Sí he descubierto una falta de respeto. Nosotros no hemos tapado nada que no se hubiera celebrado todavía, pero otros si lo hacen.

- ¿Han contado con algún apoyo institucional?

- Con la colaboración de la Diputación Provincial, que nos ha dejado el claustro del Colegio Universitario, además de concedernos una subvención para la publicidad. Nos dieron lo que pedimos.

- ¿Han podido restar afluencia las obras en la calle San Torcuato?

- Sí. Es algo que no podemos constatar con datos, pero la impresión es que han limitado la afluencia de gente. Justo a la puerta de entrada había una trampilla y el paso era estrecho.

- ¿La artesanía es hoy una actividad que compensa o, en este mundo globalizado y mecanizado, apenas tiene futuro?

- Compensa interiormente. Ser capaz de crear algo es lo más gratificante. ¿Económicamente? Se puede seguir viviendo de la artesanía pero cada vez hay que hacer más esfuerzo y buscar más medios de difusión. Vivimos en una sociedad consumista donde los grandes centros comerciales nos ofrecen de todo, de todos los sitios, a precios económicos. Y nos olvidamos de que detrás de cada pieza de artesanía hay una persona que pone su sentimiento, su ilusión, su forma de vida. Lo que pone en cada pieza es su vida. Cada uno tiene su estilo, cada persona es distinta. Puede tener los mismos instrumentos, pero cada uno tiene su alma. Hay zonas donde la artesanía está más valorada, como el País Vasco, La Rioja, o Asturias.

- ¿Por qué se valora aquí menos?

- No lo sé. Quizá influye el hecho de que Castilla sea austera porque económicamente lo ha pasado mal. También puede influir que aquí aún hay señores que hacen cucharas de madera, cestas de mimbre... y que por eso la artesanía se considera una cosa de antes. La artesanía se está perdiendo por falta de relevo. Ya no se ve gente trabajando el mimbre, por ejemplo, cuando es parte de nuestra cultura.

- ¿Son los artesanos "especies" en peligro de extinción?

- Espero que no. Yo confío en un resurgir de la artesanía, porque la vida que llevamos no nos lleva a un sitio bueno. Igual que antes se huía del campo a la ciudad, ahora hay gente que quiere regresar a los pueblos y ver el cielo cada mañana, apreciar más lo que tiene.

- ¿Se puede vivir bien de la artesanía?

- Se puede vivir. Lo de bien o mal... Quizá hay que esforzarse más. Antes la gente vivía en su taller, ahora hay que vender en las ferias.

- En el Colegio Universitario se han visto piezas nada típicas. ¿Hay una nueva corriente?

- No. Puede haber un uso de materiales que antes no se utilizaran. En la feria se han visto esculturas de forja, en vez de lámparas; bisutería realizada con hueso; jabones que parecían turrones. Pero son cosas de siempre.

- ¿Hay tendencias, como en la moda o en la decoración?

- Sí. Nadie ha llevado este año mimbre, pero es algo que va a temporadas. Unos años se lleva mucho y otros no. Como los pendientes, unas veces son largos y otras cortos. Hay que amoldarse a la demanda sin perder el sello personal.

- ¿Cómo surgió la iniciativa?

- Al ver que hay muchos artesanos en Zamora pero no se sabe lo que hacemos. Y la Navidad es una buena época porque viene gente de fuera y se está más en la calle. Zamora tiene fama de alfareros y ceramistas y eso es un honor, pero se hacen más cosas. Ellos tienen la feria de San Pedro, y nosotros no teníamos ni lugar ni fecha para promocionarnos. La idea es consolidar la cita.

-¿Qué más les falta?

- Yo he visto que si nos movemos, tenemos apoyo institucional. Yo llevo poco tiempo, pero creo que no hay una unión. Ojalá la feria fuera el germen para estar más en contacto entre nosotros.