Sólo y helado. Así se habría despedido Don Carnal si no fuera por los valientes que ayer hicieron frente al frío y salieron a la calle para lucir sus disfraces, tratando de dar una nota de calor al congelado panorama que presentaba la ciudad.

Y lo consiguieron. Piratas, caracoles, calabazas, cocineros, vampiros, ciempiés, varios tipos de geishas, mujeres jirafa, pingüinos... Todos formaron parte del completo desfile que salió puntual de la avenida Plaza de Toros.

Abriendo la comitiva iba, en solitario, un aviador de la primera Guerra Mundial que llegó bastante despistado a la Plaza Mayor donde no encontró a nadie que le recibiera. ¿Fallo de la organización? El resto llegó después.

El grupo de las Coladas (en honor de la espada del Cid Campeador) llegó haciendo alarde de su tierra, ataviados como arlequines con el verde y rojo de la seña zamorana. Detrás, la primera carroza, representando, literalmente al Duende de la Catedral.

El protagonismo de los más pequeños fue fundamental. Desde las pequeñas sirvientas -con cofia y delantal-que representaban a «las chachas de antes», hasta los dos caracoles -él con sombrero de copa- que no abultaban ni medio metro y acompañaban a su mamá. Los que no podían caminar viajaban cómodamente en sus sillitas, como el pequeño pingüino que era transportado en su propio y confortable huevo.

En cuanto a las carrozas, lo primero que sorprendió fue que hubiera dos matanzas, o dos representaciones rurales. Una del barrio de Pantoja y otra del barrio de San Frontis. A pesar de llevar el mismo tema, había notables diferencias entre ambas. La primera se centró más en la tradición de matar al cerdo, de hecho en la carroza, en el tajo, se encontraba medio cerdo de verdad, recién abierto. Detrás, todo un conjunto de personajes ataviados a la antigua usanza, con toquillas, boinas, y todos los complementos del añorado pueblo. Incluso burro y carro llevaban. Claro que burro y carro llevaba también el chatarrero de San Frontis. Aunque su carroza representaba también una cocina de una casa de pueblo, «de las de antes», en esta había también un horno para hacer pan. El título que el grupo llevaba por estandarte era "Recuerdos y añoranzas" y eso precisamente fue lo que hizo el público cuando vio el resto de los disfraces. «Mira un lechero, y un policía con el uniforme antiguo», describía los que conocieron aquella época. En las caras de los niños más asombro que otra cosa. Muchos aseguraban no habían visto nunca un burro «en directo».

Entre las carrozas se vieron también otros dos barcos que, en este caso, no tenían nada que ver entre sí. Por un lado, el Arca de Noé y por otro, el velero pirata "La Ternia Negra". Los dos muy logrados.

Los niños disfrutaron también con la presencia del mago más famoso de la literatura, Harry Potter y todos los alumnos de las cuatro casas de Howarts -el colegio de magia- con sus respectivas túnicas y bufandas de colores. No faltaba ni la cicatriz en forma de rayo en la frente de Potter. Y si el desfile fue vistoso, la presencia del público en las calles no lo fue menos. Aunque el intenso frío, con temperaturas bajo cero, condicionó la presencia de los asistentes en las principales calles de la ciudad, en primera fila aguardaban los niños con trajes variopintos pero con una característica común: abrigados. Así, proliferaban por doquier pollitos, brujas y hasta lapiceros gigantes tapados de la cabeza a los pies. Pero, en contrapartida a tanta comodidad, con tanto disfraz y tanto guante sólo los muy diestros pudieron hacerse con los caramelos que se esparcían por aceras y calzadas desde las inmediaciones de la Plaza de Toros hasta la mismísima plaza Mayor. Niños y mayores, como también es tradición, compitieron por reunir decenas de estos dulces y llenar los bolsillos.

A falta de música (el hueco entre una carroza y otra imponía amplios espacios "en blanco") y con las temperaturas en descenso a medida que avanzaba la noche, el movimiento en el público se impuso, a modo de silencioso baile, para tratar de entrar en calor.

Sólo unos pocos valientes se armaron a presenciar el desfile del Martes de Carnaval desde los balcones de los edificios entre los que transcurría el desfile. Otros improvisados espectadores, sin embargo, no daban abasto a limpiar el vaho que se formaba en las ventanas y que nublaba el paso de los diferentes grupos de disfraces.

Al término del desfile el concejal de Cultura, José Luis González Prada, se mostró «satisfecho» por lo que considera ha sido una alta participación «pese al frío, y quizá también motivada

por la suspensión del primero de los desfiles de disfraces». El edil destaca no sólo la asistencia de público en las calles, sino también el «alto nivel y vistosidad de muchos de los trajes que hemos podido ver en un recorrido lleno de color y de gran calidad».

Por fortuna, participantes y asistentes pudieron entrar en calor al ritmo de salsa en la carpa instalada en la Plaza Mayor. Don Carnal se despidió así, con ritmo caribeño, hasta el año que viene.

"Tradiciones y costumbres de mi pueblo" y "Arca de Noé" obtienen los primeros premios

"Tradiciones y costumbres de mi pueblo", de Pantoja, logró ayer el primer premio del concurso de carrozas. El segundo puesto fue para una carroza con un tema similar, "El mondongo", de San Frontis; y el tercero para "La Ternia Pirata". En asociaciones de vecinos

el primero para "El Arca de Noé"; el segundo para"Carnaval Medieval"; el tercero "Mis adorables vecinos"; el cuarto en "Tradiciones y costumbres de mi pueblo"; y el quinto para "Recuerdos y Añoranzas".

Los premios de los grupos han sido en primer lugar para "La Bortola"; el segundo para "La Tribu Reina", el tercero para "Paella para todos", el cuarto para "Dulces y jugosas las frutas más sabrosas" y el quinto para "Las reinas del póquer". En parejas los premiados son: "Dama y caballero de papel", "Los caracoles", y "Las samberas marchosas". Y en individual: "Abanico", "Avión" y "Caramelo tuti fruti".

Entierro de la Sardina

20.30 horas: Entierro de la Sardina. Recorrido del cortejo fúnebre desde la carpa de la Plaza Mayor: Ramos Carrión, Plaza de Viriato, Rúa de los Francos y Rúa de los Notarios para finalizar en la Plaza de la Catedral, donde se realizará la tradicional quema de la sardina.

Al cortejo podrá incorporarse todo el que quiera siempre y cuando vista de riguroso luto.