13 de septiembre de 2005
13.09.2005

Si Sancho lo viera...

Aparece un "Refranero Geográfico de Castilla y León", que recoge 71 sentencias de 36 localidades zamoranas

13.09.2005 | 00:04
Ilustración del libro que abre el capítulo dedicado a Zamora

Sancho, el escudero fiel, daría fe de que ésta, "Ancha es Castilla" (con León), es tierra de refranes. Zamora, la pobre, es rica en ese patrimonio cultural de sentencias, «locuciones, frases proverbiales, coplillas, modismos y otros decires». Así lo recoge el libro "Refranero geográfico de Castilla y León", de Feliciano Alonso, recientemente publicado por la Junta, donde se recogen 71 sentencias de 36 localidades, además de otros adagios referidos a comarcas (Aliste, Sayago, La Guareña) y ríos zamoranos (Valderaduey y Castrón). Un amplio material: son ingeniosos, despreciativos, maledicentes, elogiosos, fundados e infundados...de comunidades y productos. A veces, muestra de la rivalidad entre pueblos vecinos. Cosas de las buenas y de las malas famas.
La capital está representada con 13 dichos. Para empezar, "Bien está san Pedro en Roma y san Alfonso en Zamora". No precisa de interpretación. Otros son de uso o conocimiento generalizado: «No se ganó Zamora en una hora, ni Sevilla en un día" (la frase se utiliza para resaltar que «las empresas difíciles requieren tiempo» para su realización) y "Fiesta zamorana: reloj y campana" (uno y otra servían, antaño, para «celebrar fiestas o anunciar acontecimientos extraordinarios»; y, para eso, «se hacía sonar el reloj de la iglesia de san Juan de Puertanueva, acompañado de una campana»). Algunos refranes son antiguos ("Echate y folga, rey de Zamora", dirigido a aquellos que se despreocupaban y ni atendían los «asuntos serios»), populares ("De una parte me cerca el Duero y de otra Peña Tajada; no sé qué me haga", que es un símbolo de la indeterminación ante «lo dificultoso») o denunciadores ("Ya está vuelto Pero Mato": cuando una persona cambia de criterio o no respeta lo acordado). También hay locuciones "expeditivas": «Todos duermen en Zamora. Váyase a Reviche (Rabiche)", que, en román paladino, «da a entender a uno que se aleje».
Toro dispone de una buena colección de locuciones que hacen referencia a lo geográfico. Muchas alaban sus caldos: "De Toro, Ulloas y vino tinto", "El rey fue viejo a Toro y vino mozo", "Vino de Toro es oro, más prieto como un moro", "Vino de Toro, sangre de cabrito"... Cierto es que se acompañan de éste: "De Toro, el vino, más no el amigo". En contraposición, algunos ensalzan el buen vino y la buena tierra: "En Toro y cinco leguas alrededor, hincó el peregrino su bordón". La vinicultura y, también, la fruticultura: "Guindas de Toro y dátiles del moro" o "Tres cosas sin ser de plata hacen a Toro inmortal: La Virgen, la Colegiata y la guinda garrafal". Y pocos tan directos y encomiásticos como el que reza: "Puta de Toro y trucha del Duero".
Benavente aporta menos material para el refranero geográfico, pero las sentencias encomian su reloj y su hospitalidad. También aparecen Ayoo de Vidriales, Algodre ("Le quitan la capa al pobre y le dicen: ¡Corre, corre!"), Arquillinos, Benegiles, Bretocino ("De Bretó a Bretocino, poco trecho y mal camino"), Brime de Sog, Colinas de Trasmonte, Coreses ("A Coreses, pocas veces; a casa del cura, ninguna, y a casa del sacristán, no pisar"), Corrales, Cubillos, Cubo de Benavente, Formariz, Fuentesaúco, La Hiniesta, Litos, Morales de Toro, Malva ("El que a Malva va, mal va"), Morales del Vino ("¡Cuántos hay en Zamora que van al Cristo, y cuántos en Morales que no le han visto!"), Moreruela de los Infanzones, Peles de Abajo, Santa Marta de Tera, Uña de Quintana, Villabuena del Puente... El muestrario se abre con este adagio: "El sermón y el zamorano no son para el verano". Alonso Martín lo explica así: «El primero, por lo pesado que puede resultar, dado que el oyente no dispone de tiempo para escucharlo, inmerso en la labor recolectora; y el segundo, porque como el clima de Zamora es muy riguroso, con un invierno muy frío y largo, sus habitantes ya están acostumbrados a él, de tal modo que lo que verdaderamente les incomoda es el calor». El libro se abre con 14 aforismos sobre el Duero. Y algunos aparecen vinculados a Zamora -"De una parte me cerca el Duero, de otra Peñatajada, no sé qué me haga" y "Todo es Duero- y 77 sobre Castilla. Hay para todos los gustos. Incluso ese de "Castellá, profá", que, según la lengua de Verdaguer, es lo que dicen en Cataluña de los castellanos. Gente profana. Claro que otro dice: "Zapatero en su banquilla, rey de Castilla". Nada que ver con algún castellano-leonés.
Feliciano Alonso se ha propuesto dos objetivos: «rescatar del olvido muchos refranes recogidos de viva voz, que no se hallan en ninguno de los volúmenes consultados, y que probablemente se perderían muy pronto» y, también, «proporcionar a los estudiosos de la toponimia, aficionados y curiosos una nueva faceta de la realidad castellano-leonesa: su geografía según la fuente popular del refranero». El experto cree que los trabajos acerca de esta materia son «numerosos». Sin embargo, resultan escasos los que «contienen refranes relacionados con la Geografía y prácticamente inexistentes» son los que tienen el refranero geográfico como asunto exclusivo.

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