Entrevista | Pablo Malmierca Escritor

"La obra de Waldo Santos está a la altura de los grandes poetas del siglo XX"

"Es un autor con una gran riqueza literaria y cultural en cuyos poemas están muy presentes el colorido y una simbología propia"

El escritor zamorano Pablo Malmierca.

El escritor zamorano Pablo Malmierca. / Cedida

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Pablo Malmierca ha buceado en la creación de Waldo Santos. Su estudio se ha formalizado en un ensayo publicado con el título "Alaciar de espumas. Poesía y utopía en Waldo Santos" que dará a conocer el jueves día 20 de junio a las 19.00 horas en la Biblioteca Pública. En la presentación el autor estará acompañado del prologuista del volumen, Luis Ramos.

–¿Cómo surge su acercamiento a Waldo Santos?

–Había leído con anterioridad alguna cosa suelta de Waldo, pero no había profundizado. Dentro de los actos que se organizaron con motivo del centenario de su nacimiento participé en dos mesas redondas, una relacionada con el lenguaje y la otra, la visión de los poetas jóvenes. A partir de ese momento, empecé a interesarme más por su poética y me di cuenta de que no había nada escrito sobre él. Casi no había referencias en libros sobre la historia de la literatura, excepto lo publicado en El Correo de Zamora en distintos artículos. Me pregunté cómo un poeta del nivel de Waldo no está referenciado a nivel literario. Me decidí a realizar un análisis literario de sus libros de poemas y profundizar un poco más en su vida y en la relación que tenía con otros artistas. Todo fue por admiración personal, por homenaje y por reivindicación de su figura fuera de Zamora.

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–¿Es de las figuras que debería conocerse mejor por su calidad?

–Sí porque es una figura que está al nivel de otros muchos grandes poetas. Waldo es un poeta muy desconocido por la forma de publicación que tenía, ya que se autopublicaba y otro libro está publicado por la Diputación y por una pequeña editorial. Hay que reivindicarlo por su figura literaria más allá de como figura zamorana, pues todo el mundo lo reconocía por la calle. Hasta ahora a Waldo Santos se le había comparado con León Felipe y se decía que era un poeta del terruño, pero no se había profundizado en su obra que está a la altura de grandes poetas del siglo XX en España. Analizó en profundidad de su obra y la pongo en relación con poetas de la Generación del 27 y está a su altura. Además, tiene una peculiaridad.

–¿Cuál?

–El empleo de los colores en su obra. Waldo es un poeta muy visual que llega a emplear entre 80 y 90 colores en su poética. Esos colores marcan muchas veces el contenido del poema y lo que significa. Ese uso de los colores no es muy propio de la tradición española hacerlo de una manera tan sistemática y tan bien hecha.

–¿Por qué cree que lo hace?

–Hablando con la familia me dicen que era amigo de todos los pintores que había en Zamora. Le interesaba mucho la pintura lo que se reflejado en su poética, bastante novedoso en la poética española al nivel que él lo hace. Cuando él no encuentra el color que le interesa, lo inventa. Publicó cinco libros de poemas en vida, los rehacía y los volvía a refundir en otros. Con motivo del centenario de su nacimiento se publicó una antología y luego el libro de "Mariposas desaladas" que editó Miguel Casaseca.

–¿Qué influencias ha identificado en su creación?

–Hay toques de Dámaso Alonso, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén o incluso Federico García Lorca. También tiene algo no frecuente en la literatura española que es la influencia del impresionismo francés. Es un autor que decía que él era un hombre muy culto. Había leído muchísimo e incluso tiene muchas referencias al teatro desde Valle-Inclán, Alonso de Santos o habla de cuando vivía en el pueblo de pequeño de sus abuelos leía mucho teatro. Es un autor con una gran riqueza literaria y cultural.

Pablo Malmierca

Pablo Malmierca / Cedida

–¿Él hizo teatro?

–Sí y hasta hizo un guion para la radio todavía inédito. Era un hombre con muchas inquietudes.

–Una de ellas era el flamenco.

–Sí y es fundamental es toda su obra. Una de las referencias que he encontrado más claras son la referencias al flamenco contestatario al franquismo de los años 70, sobre todo, de los cantaores como Diego Clavel, que utilizaba muchas metáforas y un tipo de música que consiguió evitar la censura. Resulta muy curioso cómo él aúna el flamenco que le fascinaba con el mundo de la pintura y de los colores. Luego también es un poeta simbólico, que emplea muchos símbolos.

–¿Cuáles?

–El más famoso es la toba, la campana, el lienzo, la rosa… es un autor con muchas capas y con un nivel de dificultad en la lectura que también lo ha alejado del lector común, ya que es un poeta difícil, y yo lo que he tratado de hacer es reivindicarlo y ofrecer una guía de lectura de Waldo, una guía de acceso al autor donde explico todos esos mecanismos de funcionamiento poético.

–El lenguaje que usaba Santo ¿cómo es?

–Es riquísimo. Era un hombre muy culto, que estudió en el Seminario San Atilano, aunque no se ordenó porque decía que era muy rebelde. Era una persona con todos los conocimientos del seminario, de sus muchas lecturas e incorpora a su léxico leonesismos o palabra del gallego. De hecho, la última parte del libro es una recopilación de vocabulario porque a veces resulta complicado entenderle. Ese lenguaje es a la vez culto, es popular, es de la tierra de Zamora, es muchas cosas a la vez.

–¿De qué manera está estructura el libro?

–Comienza con la presentación de Waldo a partir de textos autobiográfico que conserva la familia. Cada texto aborda diferentes aspectos. Luego hago una reflexión crítica de lo poco que ha sido publicado y de lo que se ha publicado sobre Waldo a lo largo del tiempo gracia a la labor cultural que ha hecho La Opinión-El Correo de Zamora y con anterioridad El Correo de Zamora. Es una recopilación muy rica que nos ayuda a seguir la línea vital de Waldo. Otra parte la integran su simbología y los colores, con la particularidad de que son móviles porque según fue avanzando su vida los fue adaptando su significado a sus circunstancias vitales. Otro apartado lo integran la relación de Waldo con el pensamiento utópico, el flamenco contestatario y la religión. También se le relaciona con la generación del 27 y la parte del vocabulario que identifica a Waldo con un lenguaje propio. A todo eso se une el prólogo de Luis Ramos.

–Dada la relación plástica de Santos con la pintura ¿está de alguna manera presente?

–Su familia tiene una colección de cuadros de Waldo realizados por artistas zamoranos. He hecho una pequeña selección de imágenes de Waldo y alguna fotografía.

–¿Qué ha sido lo más complejo?

–Ha sido acceder al significado de los poemas de Waldo Santos porque incluso su familia me ha dicho que le ha visto cosas que ellos no habían visto. La lectura de toda su obra y explicar una obra tan compleja tiene su dificultad. También el escribir un ensayo, un género que no había trabajado hasta el momento. Ha sido una labor intensísima de dos años y es un género que requiere un trabajo continuo de estar sentado delante del ordenador, de reescritura... ha sido una locura.

–¿Resultó complejo que una editorial nacional apostará por él?

–Sí y no. En un principio cuando lo empecé a escribir me decían en Zamora que lo editara con la Diputación de Zamora o con Semuret, pero tenía claro que no quería eso porque quería sacarlo del ámbito local. Barajé Eolas, una editorial de la región donde he publicado tres poemarios, pero quería que Waldo tuviera algo más repercusión. Opté por la editorial Lastura donde he publicado "El óxido de la luz", ya que tiene una serie dedicada al ensayo literario. Hablé con la editora, le dije que era un autor libertario de Zamora y confió en mí. Cuando lo tenía acabado se lo mandé y me dijo que sí. Además, el ensayo está moviéndose mucho por Madrid.

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