«Guerreros sociales» de Zamora sobre el escenario

El Desván debuta en el Principal con un montaje donde mayores de 65 años otorgan visibilidad a todo aquello que les preocupa

Los miembros del Desván y su director a las puertas del Seminario, uno de los sitios donde han ensayado. | Cedida

Los miembros del Desván y su director a las puertas del Seminario, uno de los sitios donde han ensayado. | Cedida

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Una reflexión, a corazón abierto y a veces descarnada, sobre cómo se ven y sobre cómo les ve la sociedad cuando han alcanzado la edad de la jubilación ofrecerá «¿Que cuántos años tengo?», una propuesta que defenderán en el escenario del Teatro Principal, el 14 y 15 de junio a las 20.30 horas, una docena (a lo que se suman ocho en el banquillo) de jóvenes de más de 65 años que forman parte El Desván.

Los integrantes del taller en el escenario del Principal. | Cedida

Los integrantes del taller en el escenario del Principal. / Cedida

El proyecto, impulsado desde el liceo municipal, pretende crear un espacio donde las personas mayores «no solamente puedan convivir sino abrirse y contar, pues uno de los problemas de la sociedad es que mira a los mayores de 65 años como gente improductiva y en este punto, ya no vales. El trato social y familiar cambia significativamente», explica el director del Desván, Cándido de Castro.

Viaje al interior

En la actividad, que comenzó su andadura en el invierno de 2023 con una treintena de integrantes para este curso consolidarse con una veintena de asistentes, donde priman ellas sobre ellos con una horquilla de edad de entre 65 y 82 años, han ahondado en las emociones. «Jugamos y escarbamos dentro de ellos porque quería que aprendieran a mirarse interiormente» argumenta el timonel del proyecto que plantea cada sesión «como una clase de primaria», testimonia De Castro entre en risas.

Ensayo del grupo en el Principal.

Ensayo del grupo en el Principal. / Cedida

Los asistentes han llevado deberes para su casa, como aportar una fotografía de su niñez acompañada de un texto donde explicaran qué sentían en aquel momento de su infancia o sobre la soledad o una vivencia traumática, pero «no solo que lo escribieras sino que luego tú lo compartieras con los compañeros», apostilla Carlos García, quien se sumó al Desván movido por el deseo de hacer teatro, pero «me topé con un taller donde somos eficientes de un taller de emociones, lo que me ha llenado mucho más que si representáramos un sainete de Arniches o la obra de la Zapatera prodigiosa».

Dramatugia

Esas tareas que han ido escribiendo han tomado forma en una dramaturgia planteada por Cándido de Castro en cuatro cuadros separados por imágenes, consensuados entre los asistentes y el director ya que en el taller «prima la horizontalidad», nadie es más que nadie. De hecho, la decisión de quiénes se subían al escenario la tomaron en «función de la disponibilidad para ensayar porque cada uno tiene sus obligaciones», indica María Jesús Chillón que se sumó al Desván este curso tras jubilarse y conocer por boca del director en qué consistía.

El director durante un ensayo.

El director durante un ensayo. / Cedida

Sobre las muchas versiones del espectáculo han consensuado hasta cuatro borradores a partir de un esquema planteado por Cándido de Castro «en un sobre de pruebas de Sacyl» rememoran entre risas lanzándose miradas de complicidad. «Hemos conseguido y logrado que una gran familiaridad y vuelcas tus sentimientos delante de todos y... salen sonrisas y salen lágrimas», indica María Ángeles Blanco, quien forma parte de un grupo de teatro y que con este taller pretendía complementar su afición pero «es otra cosa», «una experiencia muy enriquecedora».

Preparación

«¿Que cuántos años tengo?», que cuenta con música, efectos y luces está planteado para ponerse en escena en un teatro y lo llevan preparando intensamente en los dos últimos meses. Han ensayado en el salón de actos de la Alhóndiga, en el paraninfo del Colegio Universitario, en el teatro del Seminario y en el Principal, marco que sorprendió a quienes no había pisado nunca un escenario.

Integrantes de El Desván

Integrantes de El Desván / Ana Burrieza

El texto se inicia con un poema de Saramago y recorre los espacios vitales y a la vez universales de las personas mayores. «Vamos a hacer que la gente mire en su interior para ver qué concepto tiene de las personas mayores pensado que todos vamos a llegar» afirma taxativamente Carlos García.

El integrante del Desván sostiene que «lo importante es que nosotros nos vamos a representar a nosotros mismos. Aquí tienes que meterte en tu piel, abrirla y sacar lo que tienes dentro que es mucho más interpretar a un personaje. No hay simulación».

De pie, Cándido de Castro y Carlos García. En el banco, María Ángeles Blanco y María Jesús Chillón. | Ana Burrieza

De pie, Cándido de Castro y Carlos García. En el banco, María Ángeles Blanco y María Jesús Chillón. / Ana Burrieza

El montaje muestra «todo lo que queremos decir y es nuestra carta de presentación porque vamos a intentar convertirnos en guerreros sociales sobre el escenario y en la calle» para trasladar a la sociedad las reivindicaciones de los jóvenes mayores de 65 años.

Y otro vehículo que utilizarán para lograrlo es un documental sobre este trabajo artístico que desean darlo a conocer en asociaciones de mayores y de jubilados.

Un canto de orgullo y de valor al ser mayor, a las arrugas, a las canas y a las cicatrices de la vida desde la primera persona.

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