Si fuese un cuento, empezaría así: “Había una vez en Zamora una bonita familia formada por un padre, una madre y dos hijos que decidieron ampliar descendencia. Cuando ella se quedó embarazada llegó la primera sorpresa: no lo estaba de uno… sino de tres, pasando del acomodado cuatro al laberíntico siete en menos de nueve meses”. 

Si fuera una canción, empezaría como aquella de Fran Perea para "Los Serrano": "Uno más uno son siete... ¿quién me lo iba a decir que era tan fácil ser feliz?

La familia, recién llegada a casa. JOSE LUIS FERNANDEZ

Sin embargo, no se trata de una fábula ni de una composición musical. Es la vida real de una familia zamorana que ha decidido contar sus aventuras y desventuras en Instagram. Toma nota: "Aventuras con trillizos". Una cuenta que aspira a visibilizar los miedos, trabas, batallas y alegrías por partida triple que afrontan las familias numerosas de estas características. La mamá lo explica muy bien en su primer post: “Creo esta cuenta para que mi experiencia sirva a más personas que pasan por lo mismo, que tienen sus preocupaciones y que, si puedo aportar algo de luz, sería misión cumplida”. 

¡Todos en Zamora!

Después de una dura estancia de cinco semanas en el Hospital de Salamanca y altas hospitalarias paulatinas, la familia al completo ya está en casa. Si los trillizos llegaron con oro, incienso y mirra en la noche de los Reyes Magos, el reencuentro de los siete ha sido el mejor regalo de San Valentín.

Los trillizos, juntos de nuevo en su hogar. J. L. F.

No llevan ni 24 horas juntos bajo el mismo techo y ya han puesto en marcha el engranaje de pañales, cunas, tomas y lavadoras. Una auténtica expedición en el que la ayuda familiar es clave: abuelos, primos, hermanos y amigos forman una piña con la que rodar en esta carrera de fondo.

Arancha, la valiente mamá, horas después de la cesárea de sus trillizos. Aventuras con trillizos

El título de "hermano mayor"

Los dos hermanos mayores, Mateo y Pablo, continúan su rutina diaria reconvertidos de golpe en "los mayores". Un título del que todavía no son muy conscientes: “¡Qué difícil explicarles que tu corazón ahora se divide en cinco trocitos exactamente iguales!”, confiesa la madre, mientras la familia entera hace malabarismos entre La Hiniesta y Zamora para que las vidas de los niños sigan su curso. 

Los dos hermanos mayores abrazan la barriga de su madre. Aventuras con trillizos

Sus sensaciones en los primeros “piel con piel”, las apneas, los viajes Zamora-Salamanca-Zamora, la lactancia y, sobre todo, la montaña rusa de emociones en la que todavía siguen montados son algunos de los episodios que esta familia instagramer por sorpresa cuenta en la red social. Atrás quedan las primeras semanas del miedo más real que habían experimentado hasta el momento: "Pese a eso, en Salamanca nos lo pusieron muy fácil y no podemos más que darles las gracias una y mil veces porque cuidaban de ellos cuando nosotros no podíamos hacerlo".

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Y si esta historia fuese un cuento, un cuento de sal y pimiento, acabaría así: “Mateo, Pablo, Adrián, Raúl, Hugo… sois muy afortunados. Y fueron felices y comieron perdices”.

La familia al completo, en casa. J. L. F.