Un condenado a 12 años de cárcel por un delito de violación a una zamorana e intentar agredir a otras dos mujeres ha visto reducida en dos años y ocho meses su condena, tras la revisión realizada por la Audiencia de Zamora en aplicación de Ley del sí es sí. La condena queda, por tanto, en 9 años y dos meses.

Los hechos que llevaron a la sentencia inicial ocurrieron en tres fechas diferentes. El primero, a las 23.45 horas del 23 de febrero de 2008 cuando el acusado agarró con las manos las nalgas sin su consentimiento y con evidente ánimo libidinoso a una joven de16 años de edad que se dirigía a su casa en la calle Monsalve. El agresor, se giró y se marchó tras una risotada.

Días más tarde, el 11 de mayo del mismo año, sobre las 04.30 horas cuando una mujer se encontraba abriendo su portal en la calle Benito Pérez Galdós, llegó el acusado y "asiéndola con violencia y contra su voluntad, la llevó hasta el hueco del garaje contiguo con el fin de agredirla sexualmente. Como la víctima gritara, con el fin de callarla y conseguir así su propósito, le dio un puñetazo en la boca y le tiró al suelo". Posteriormente, relatan los hechos probados de la sentencia, "le colocó de pie contra la pared e introdujo su mano por debajo de los pantalones y las bragas, con evidente intención de alcanzar su vagina, llegando a tocarla en el pubis. Al intentar continuar desnudándola quitándole la parte de arriba, con evidente intención de obtener un mayor contacto físico, la víctima consiguió golpearle en la entrepierna, liberarse y alcanzar los timbres, lo que llamó la atención de algún vecino y de sus padres, provocando la huida del agresor"

Avenida de Portugal

En la misma fecha a las 18.15 horas, otra mujer se dirigía a su casa, en la avenida de Portugal "cuando sintió que alguien, quien resultó ser el acusado, corría detrás. Al detenerse, el perseguidor continuó hacia un parque cercano, simulando orinar". La mujer continuó su marcha, pero "el acusado la interceptó preguntándole si quería compañía. La mujer le rechazó y al subir las escaleras de acceso a su portal, el acusado volvió de nuevo a interceptarla impidiéndole continuar o llamar a los timbres diciéndole que no iba a haber penetración".

La víctima "consiguió finalmente abrir el portal; pero el acusado le impidió cerrarlo y comenzó a arrastrarla por la fuerza hacia la calle. Al no conseguirlo por la resistencia de la víctima, entró con ella y la arrojó al suelo intentando besarla por la fuerza". La mujer "gritó con la idea de alertar a los vecinos. Sin embargo, el acusado continuó con sus maniobras, le quitó el cinturón y consiguió llegar a introducir un dedo de la mano en su vagina pese a la oposición de la víctima quien, en un momento determinado, consiguió alcanzar el teléfono móvil y llamar a la Policía, provocando la huida del acusado".

Como consecuencia de esta agresión esta mujer sufrió estrés postraumático, que requirió tratamiento médico y psicológico y tardó en curar 218 días, sin que precisara abandonar sus ocupaciones habituales y sin que quedaran secuelas valorables.