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Ángel Blanco Subdelegado del Gobierno en Zamora

“Hay que criticar y reivindicar, pero también echar mano de las ayudas que ya existen contra la despoblación”

“Pronto se podrá circular por el primer tramo de la autovía entre Zamora y Portugal, aunque sea en un trozo pequeño desde San Martín del Pedroso a la frontera”

Ángel Blanco, subdelegado del Gobierno en Zamora. Ana Burrieza

Han pasado cuatro años y medio desde que Ángel Blanco asumió el cargo de subdelegado del Gobierno en Zamora. En este tiempo, la pandemia y la crisis provocada por la guerra en Ucrania han condicionado una realidad que no deja de mirar, mientras tanto, a cuestiones relevantes para la provincia, como el proyecto de Monte la Reina, la conectividad, las infraestructuras o, más recientemente, la polémica de la fiscalidad.

–Uno de los temas que más ha alterado a los zamoranos últimamente es el de la fiscalidad diferenciada. Soria, Teruel y Cuenca se han visto beneficiados en primera instancia. ¿Tiene mecanismos el Gobierno para incluir a la provincia en esa lista?

–Yo sé que el término fiscalidad diferenciada está asentado y ahora es difícil definirlo con exactitud. Pero hay que tener en cuenta que el mapa de ayudas de finalidad regional sí ha mejorado mucho. Otra cosa son las ayudas al funcionamiento de las empresas. Es verdad que esto se ha implantado en tres provincias, pero se está haciendo lo posible para que se pueda aplicar también en Zamora. Creo que para luchar contra la despoblación hay que tener comportamientos diferenciados y aprovechar también las ayudas a la inversión. Además, vivimos en un Estado poliédrico y la Junta de Castilla y León puede intervenir. Hay un compromiso del Gobierno de hacer todo lo posible para que las ayudas lleguen a Zamora, pero a veces hay que tener en cuenta los tiempos y justificarlo todo bien en Europa.

–No parece que tenga mucho sentido que el único criterio que se aplique sea el de la densidad de población. ¿El Gobierno debe hacer una labor pedagógica en Europa para cambiar esto?

–Vamos a ver primero cómo funciona en las tres provincias que se aplicará. Pero insisto en que doy mucha importancia a las ayudas a la inversión. Nosotros trabajamos para que se implante la otra parte en Zamora lo antes posible, pero hay que ser positivos y poner en valor lo que tenemos. Hay que criticar, manifestarnos y reivindicar, pero también valorar lo que se mejora. Habría que implantar las ayudas al funcionamiento, pero primero echar mano de lo que hay. Con las ayudas del 40% a la inversión se puede ayudar a la implantación de empresas.

–¿Hay temor de que suceda en Zamora lo mismo que en Teruel y Soria con partidos contra la despoblación?

–Lo que está haciendo el Gobierno de España para luchar contra la despoblación jamás se había hecho. Ya no son solo las 130 medidas, sino que uno de los pilares de las políticas es la cohesión territorial. Se está haciendo un esfuerzo muy grande que se tenía que haber hecho antes. Hay que mirar los ejemplos de Escocia o de Portugal. Se han hecho muchas cosas desde el Gobierno de España, pero los resultados no son inmediatos. ¿Que puede salir una fuerza política? No lo sé. A los partidos locales les puede ocurrir lo que sucede ahora en Castilla y León, que no hagan falta para las mayorías.

–En el caso de Zamora, parece que el plato fuerte de la descentralización va a ser Monte la Reina. ¿Se ha idealizado el proyecto como la solución para todos los problemas?

–Cuando llevamos tanto tiempo con tantos problemas enquistados, también es bueno mirar las cosas de forma positiva. Monte la Reina genera ilusión. Es un proyecto que no hay quien lo pare, va hacia adelante. En el campamento antiguo está trabajando Tragsa para acondicionar la parte forestal, hacer un cerramiento nuevo y demoler los edificios, salvo algunos inmuebles que se pueden reutilizar. Eso acabará en febrero. En cuanto al resto, hay una fase de preparación administrativa antes de adjudicar el contrato de las obras. Hay veinte millones en los presupuestos y se sigue avanzando con las lógicas dificultades técnicas. Es importante por los batallones que pueden venir y por los vehículos, que van a generar cierta riqueza en tema de talleres y pueden ser una salida para asentar población. Hay muchos puestos indirectos de trabajo, aunque es cierto que nadie nos va a regalar nada.

–¿Contemplan el riesgo de que los militares se puedan ir a vivir a Valladolid o Salamanca?

–Hay que trabajar en eso. Tenemos que hacer Zamora atractiva. Es fundamental el tema de vivienda, de los estudios para las personas que tienen hijos y del trabajo para los cónyuges. Monte la Reina ofrece muchas posibilidades, pero todas las administraciones debemos implicarnos para hacer una ciudad y una provincia donde la gente se quiera quedar. Hay que actuar de forma coordinada y sin egoísmos.

–¿Se puede hacer una estimación sobre cuándo llegarán los militares?

–Es muy aventurado. Llevará su ritmo. Como tenemos tanta ansiedad, creemos que cualquier cosa tiene que empezar mañana, pero no es tan fácil. No nos podemos saltar las normas. Ahora bien, todo avanza y no hay quien lo pare. El Gobierno lo tiene claro y se están dando pasos fundamentales.

–Otra de las demandas se centra en las carreteras. Hace unos días aparecía publicada una información sobre el estado de la N-122 y poco antes se produjo un nuevo accidente mortal en la vía. ¿Cuándo van a empezar las obras de la A-11?

–Cuando yo era alcalde de Morales de Toro ya se pedía la autovía, y te hablo de los años 90. Como también se estaba pidiendo el arreglo de la N-631, al que hemos dedicado mucho dinero y la gente nos ha agradecido el esfuerzo. Siempre me ha preocupado mucho el mantenimiento y conservación de las carreteras. Desde junio de 2018, el Gobierno ha invertido 58 millones de euros en Zamora para estos arreglos. Es cierto que hay muchas carreteras en mal estado y me refiero, por ejemplo, a la recta de Coreses. En la N-122, se están arreglando los baches con aglomerado frío porque en esta época no se puede hacer de otra manera, y es cierto que con la lluvia y los camiones, estas son soluciones muy provisionales.

–¿Pero cuándo podrá circular un vehículo por algún tramo de autovía entre Zamora y Quintanilha?

–No dentro de mucho, aunque sea en el tramo pequeño de San Martín del Pedroso a la frontera. La aprobación provisional de esa parte se publicó en el BOE en agosto. Ahora está cerca la aprobación definitiva. Enseguida se producirá la licitación de las obras.

–¿Podrían estar las obras en marcha en 2023?

–Seguro. El compromiso es no dejar caducar la licencia de impacto ambiental.

–¿Y la variante de Alcañices?

–Sería lo siguiente.

–También en las conexiones con la provincia hay que hablar del AVE, un recurso importante para Zamora, que ha recibido recientemente el respaldo de los abonos para viajeros recurrentes. Ahora bien, ¿considera que es razonable que un billete de ida y vuelta a Madrid cueste más de 120 euros por persona?

–Hay que destacar que se ha vuelto a poner en marcha el AVE, se han recuperado las frecuencias previas al COVID y se han puesto en marcha ayudas a usuarios recurrentes. Es verdad que hemos mantenido reuniones con algún colectivo y somos conscientes de que hay que ir corrigiendo algunas cosas.

–¿Comparte la sensación de que el AVE beneficia sobre todo a Galicia y atiende menos a las necesidades propias de Zamora?

–Yo creo que el AVE es un éxito para Zamora. Nos ofrece muchas posibilidades. Es verdad que tenemos que trabajar todos para que la ciudad sea atractiva y, por ejemplo, para organizar eventos o reuniones, es un destino a tener en cuenta. Habrá que estudiar y corregir las situaciones para que los costes no sean exagerados.

–Vamos de las comunicaciones a las telecomunicaciones. ¿Un zamorano podrá teletrabajar en cualquier punto de la provincia sin problemas de conexión en el año 2025?

–Es una de las cosas con las que más a gusto me encuentro por el esfuerzo que ha hecho este Gobierno, aunque también digo que se tendría que haber actuado mucho antes. En 2013 o 2014, que coincide con los años en los que más población perdió Zamora. Desde que estamos, hemos invertido 18,8 millones, se ha llegado a 405 localidades y la resolución de este año, con cuatro millones de dinero público, va a llegar a 15.700 unidades inmobiliarias. Se va a ir hasta a pueblos donde ya se había implantado, para llevar internet a cada vivienda. Lo que es una pena es que estemos en 2022, sean ayudas para brecha digital e incluso estemos destinando dinero para Zamora capital o Benavente. Se debería haber actuado antes.

–¿En 2025 se habrá llegado a toda la provincia?

–Antes, antes. Ya ahora estamos llegando a un porcentaje altísimo de las localidades.

–En 2019, el ministro Fernando Grande-Marlaska comprometió una actuación en la cárcel de Zamora. Lo hizo en la campaña electoral de las Municipales. No se ha vuelto a saber nada. ¿El hecho de que el PSOE se quedara fuera del equipo de Gobierno ha provocado que esto no salga adelante?

–Cuando estamos hablando de estos años, hay que tener en cuenta que han sido muy complicados, con el tema de la pandemia. Pero con la cárcel tenemos muchas ideas sobre qué se puede hacer, alguna más avanzada que otra. La cárcel tiene muchas posibilidades y dentro de no mucho habrá novedades. Yo voy de vez en cuando a hacer alguna visita y creo que podremos lanzar una propuesta en las próximas semanas. La idea es darle una utilidad a una instalación que es cierto que se va deteriorando al no hacerse nada.

–¿Con qué ámbito estará relacionado el proyecto?

–Primero hay que estudiar cómo está el inmueble. Siempre hemos pensado en darle una función integral. En Zamora, pensamos en proyectos de todo o nada, pero quizá hay que mirar que se pueden hacer las cosas por partes.

–En lo tocante al tema económico, ¿cómo ha sido aquí el impacto del Ingreso Mínimo Vital?

–Sé que se han tramitado sobre 5.800 expedientes. Se ha mejorado con la gestión y la nómina mensual en Zamora se acerca ya al millón de euros. Es un recurso más. Se hace un gran esfuerzo, como con los distintos bonos. Por supuesto, hay gente que lo pasa mal, pero hay que insistir para que no se quede nadie atrás y para garantizar la sanidad o la educación, que son cuestiones que yo considero muy importantes. ¿Quién va a querer que sus padres vivan en un pueblo que no tiene médico? Y no puede pasar que haya gente que tenga que dejar los estudios porque sus padres se han quedado sin trabajo.

–¿Entiende el sentimiento de agravio de los jóvenes que sobreviven con sueldos bajos mientras las pensiones, incluidas las máximas, suben vinculadas al IPC?

–Es cierto que las subidas salariales, en la mayoría de los casos, no van a ser suficientes para compensar la inflación, aunque ahora estamos en el nivel más bajo de Europa. Pero también es cierto que ha habido una importante subida del SMI y que tiene mucho mérito lo que ha hecho el Gobierno en un escenario complicadísimo. Se va a salir de la crisis de una manera distinta y, no en vano, uno de los objetivos es que lo hagamos de una forma más igualitaria que la vez anterior.

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