“Los títeres demuestran cómo nos fascina a los humanos coger un objeto y jugar a que está vivo y comunicar sentimientos, fundamentalmente, positivos” sintetiza Paco Paricio, director artístico de Los Titiriteros de Binéfar, compañía que desde el viernes comparte con el público zamoranos en la sala de exposiciones de la Biblioteca Pública un total de 250 piezas que forman parte del fondo de La casa de los títeres que han montado en la localidad oscense de Abizanda.

“La mayoría de las piezas exhibidas las hemos ido adquiriendo en mercadillos que se celebran los domingos, el día que actuamos los titiriteros”, comenta Paco Paricio, quien se mueve de un lado a otro de la sala como pez en el agua describiendo cada muñeco, cada revista, cada cuadro o cada juguete que se ha sumado a la colección a lo largo de los 40 años de trayectoria de la compañía profesional.

El titiritero Paco Paricio explica una de las piezas de la muestra ANA BURRIEZA

“El juego y los títeres en España”, nombre de la muestra, supone un recorrido histórico del siglo XVIII hasta la actualidad de este arte que concluye con títeres del plástico sin olvidar un acercamiento a elementos lúdicos con los que el público, tanto adulto como infantil, puede jugar. “No se concibe una muestra de títeres sin que el niño pueda jugar”, remarca con vehemencia Paricio quien junto a sus compañeros ha situado en la parte central de la sala múltiples una serie de atracciones explicadas claramente en carteles.

Un juego que se muestra ANA BURRIEZA

Entre las piezas que pueden descubrirse hasta el día 11 de febrero figuran una colección de sonajeros. La inclusión de este juguete de la primera infancia obedece a que “es nuestro primer títere porque el adulto se lo mueve y le ponen voz para que el bebé crea que está vivo”, concreta Paco Paricio.

También puede verse unos títeres vanguardista de los años 30 sin olvidar ejemplos de títeres de urna, que abundaron en los tiempos de la contienda civil, o el bululú, un titiritero que iba solo y que aparece reflejado en una publicación de 1918, un teatro de papel con el fondo submarino en el que hacían el mar con trasparencias de papel y gasa y varias iluminaciones datado hace un siglo.

Imagen general de la exposición "El juego y los títeres en España" ANA BURRIEZA

También puede descubrirse una ilustración 1872 de la que puede extraerse una lectura política al tiempo que se observa quién asistía a las representaciones de estos teatros que comenzaron a ser vinculados a la infancia en el siglo XIX, ya que “en los viejos grabados siempre hay más adultos que niños. Lo que nos cuelga el sambenito definitivo es la televisión”, remarcan Los Titiriteros de Binéfar.