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Estafa en Zamora | Miles de kilos de caracoles sin vender y 30.000 euros perdidos

Una zamorana pierde varias producciones de su explotación al caer en manos de un supuesto comercializador, con antecedentes por estafa

Caracoles en una granja. L.O.Z.

El imputado no se ahorró currículum. La estafa estaba muy bien elaborada, tanto que el acusado logró defraudar 30.000 euros a la propietaria de una explotación de caracoles en Zamora, para lo que se hizo pasar por un afamado intermediario con prestigio nacional e internacional, según los indicios apuntados en el auto judicial que da fin a la investigación.

El imputado, con antecedentes penales por estafa en Zamora (condenado ya por el Juzgado de lo Penal), logró ganarse la confianza de la emprendedora para quedarse con “varios pedidos de más de mil kilos de caracoles”, equivalentes a “varias producciones, se les servía por palés”, indican fuentes próximas al caso.

Para conseguir su propósito, simuló ser un exempresario muy conocido, el primer distribuidor de caracoles de España con diversos contactos para comercializar el producto, entre ellos, de industriales que están en el Canal Horeca (Hosteles, Restaurantes y Cátering).

El abogado de la emprendedora zamorana exige por 8 años de prisión por el delito de estafa agravada relacionada con un “alimento de primera necesidad” y “simular que era comerciante”, al considerar que hubo “un abuso de confianza” al hacerse pasar por un profesional en ese campo.

Además, la acusación particular solicita que la condena incluya una multa de 7.200 euros y una indemnización equivalente a los 30.000 euros que perdió la empresaria.

Subsidiariamente, si la Audiencia de Zamora considerase que existe la agravante de abuso de confianza, solicita 6 años de prisión por el mismo delito y una multa de 3.600 euros; y si estima que solo hubo un delito de estafa básica, 3 años de cárcel y otros 3 años más por un delito de falsedad en documento mercantil y 3.600 euros de multa.

La Fiscalía Provincial considera que el imputado incurrió en una delito de estafa básica y solicita que los magistrados del Tribunal provincial le condenen a 2 años de prisión.

El perjuicio sufrido por la zamorana resultó especialmente lesivo para su empresa, radicada en la provincia, con la que estaba comenzando a despegar en el sector helicícola con un producto considerado agrario, sin que existan instrumentos específicos de apoyo y regulado como explotación ganadera, al que se aplican las normativas de sanidad animal.

El supuesto estafador fue el que contactó con la propietaria de la granja de caracoles para asesorarla y ayudarla con la comercialización de los animales, siempre a través de correos electrónicos para indicarle, primero, que debe entrar en la Asociación de Productores de Caracoles para poder distribuir el producto.

Una vez hechos los trámites tal y como le indicó, el acusado iba poniendo excusas a la titular de la granja ante la tardanza en obtener beneficios, entre ellas que la asociación se había convertido en una sociedad agraria de transformación; que le pondría en contacto con otra denominada Caracol-Col o con la Asociación Caracolera.

La empresaria perdió varias producciones sin ver ninguna ganancia, por lo que, finalmente, optó por denunciar al supuesto comercializador.

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