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Un universo sin exclusión financiera

Dos emprendedores zamoranos desarrollan una tecnología de realidad virtual para que los mayores practiquen movimientos con un simulador de cajero automático

Gafas de realidad virtual con las que acceder a este particular cajero. LOZ

La exclusión financiera ha acorralado a los mayores hasta dejarlos prácticamente al borde del sistema. El horario de atención en ventanilla se ha reducido a la mínima expresión y ha obligado a los usuarios a lidiar con cajeros a menudo demasiado complejos para sus habilidades digitales. Frente a eso, un equipo de emprendedores zamoranos, en colaboración con la Universidad de Salamanca, ha desarrollado un cajero automático en realidad virtual para que las personas de avanzada edad puedan practicar con toda la calma del mundo. Sin miradas de desaprobación. Sin preguntas sobre cuánto les queda. Sin prisas de ningún tipo.

Vicente Caballero es el líder del proyecto que busca ofrecer a los mayores una muleta en la que apoyarse frente a la exclusión financiera y que ha sido llevado a cabo junto con Liliana Amaya. Ambos han querido dar una respuesta a las quejas de las personas mayores sobre la complejidad de este tipo de aparatos que se han visto obligados a utilizar de un día para otro y sin derecho a réplica. “Nos planteamos el reto de cómo podíamos mejorar las habilidades de las personas mayores ante su exclusión digital, social y financiera; y la respuesta ha sido el desarrollo de un simulador de un cajero automático con realidad virtual”, explica el responsable de esta herramienta.

En el proceso creativo, Caballero y Amaya tuvieron muy presente el movimiento “Soy mayor, no idiota”, capitaneado por Carlos San Juan. “Esta lucha resume muy bien la situación de falta de atención y consideración con las personas mayores cuando se despliegan nuevas soluciones informáticas y aplicaciones digitales”, razona Vicente Caballero. Una cuestión que se agrava en el momento en que se cierran sucursales bancarias y se limitan los horarios de atención presencial en las pocas que quedan abiertas. “Cada vez hay más cajeros automáticos de autoservicio y el número de servicios básicos prestados por Internet sigue en aumento”, añade el emprendedor.

Como todo se aprende en esta vida, tanto Caballero como Amaya decidieron que sería de utilidad la creación de un escenario de práctica para este tipo de acciones cotidianas. “Pensamos que el uso de las nuevas tecnologías y de la realidad virtual en particular tiende a mejorar la calidad de vida y la inclusión de las personas en diferentes ámbitos”, explica el desarrollador. “Por eso, lo que hemos planteado es la recreación virtual de un cajero automático en el que las personas mayores puedan practicar hasta el infinito y con total seguridad”, indica.

Recreación en realidad virtual del cajero automático. Proyecto

El funcionamiento es tan sencillo como colocarse las gafas de realidad virtual y acceder a ese universo en el que el usuario se encuentra frente a frente con el cajero automático. Allí puede “trastear” con las diferentes funcionalidades que se encontrará después a pie de calle en la vida real. Y será entonces cuando pueda llevar a cabo sus gestiones de una manera segura y sin la presión de tener unos ojos juzgando por detrás. “Las primeras pruebas que hemos realizado han resultado impactantes para los usuarios, les ha gustado; es más, nos han dicho que a ver si podemos llevar esta tecnología a un nivel superior e incrementar el número de servicios”, detalla Caballero.

El objetivo es continuar con el desarrollo de este proyecto y que llegue a su público potencial, que son los mayores. “Es una tecnología que pueden utilizar las instituciones públicas, las asociaciones y las entidades financieras, a través de sus fundaciones y obras sociales, para que las personas más vulnerables aprendan a manejarse con los cajeros”, apunta Vicente Caballero. “Con una serie de talleres o cursos creemos que podría ser de gran utilidad para la sociedad”, añade.

Este proyecto de realidad virtual ha obtenido recientemente un galardón en el certamen HackforGood patrocinado por la Cátedra Telefónica y está de máxima actualidad en un momento en que la provincia de Zamora se convierte en epicentro de la silver economy con la celebración del congreso que arranca en la jornada de hoy. Vicente Caballero y Liliana Amaya trabajan desde el vivero de la Aldehuela en colaboración con la Universidad de Salamanca y por eso son conscientes de la importancia del desarrollo de ese anunciado parque tecnológico asociado a los cuidados. Un lugar en el que, si todo sale según lo previsto, se podrán alumbrar ideas y herramientas que faciliten, como hará este escenario en el metaverso, la vida a los más mayores.

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