Kiosko La Opinión de Zamora

La Opinión de Zamora

Sucesos en Zamora

Habla el padre del joven acusado de robar en Carbajales de Alba: “Necesita ayuda y a mí no me escucha”

Un joven vecino de Carbajales lanza un cuchillo a su padre | El progenitor pide que su hijo “vaya a un centro, tiene brotes psicóticos”

Félix, el padre del joven detenido, durante la entrevista. S. A.

Problemas psíquicos, porros y cocaína, un cóctel perfecto que explica los brotes de violencia del joven de 19 años que mantiene en un sinvivir a todo el pueblo de Carbajales de Alba. Y en desvelo permanente a su padre con quien la tarde del martes, 23 de noviembre, pasó de la agresión verbal a lanzarle un cuchillo que el hombre pudo esquivar y fue a parar a una ventana del domicilio familiar.

La Guardia Civil tuvo que volver a intervenir y el padre, de iniciales Félix R.G., volver a denunciar al joven, totalmente incontrolable cuando se altera “si no puede consumir. ¡Está que se sale!”. De hecho, tiene varias denuncias por robos ocurridos desde agosto en casas deshabitadas o segundas residencias en la localidad carbajalina, a cuyos vecinos les amenazó con comenzar a asaltar las viviendas que ocupan.

El grito de auxilio de este padre se dirige a la Justicia, a las instituciones, a cualquier organismo que pueda echarle una mano. Las fuerzas flaquean para continuar sosteniendo esta situación de tensión constante, “no sabes cómo va a llegar a casa”, que se la está destrozando, comentan vecinos que conocen muy de cerca el problemón que tiene Félix. Y que se ha extendido a todo el pueblo, cuyos habitantes, la mayoría de más de 80 años, apenas se atreven a cruzarse con el detenido, de iniciales L.R.J., que no duda en increparles cuando está alterado, en los últimos meses, de continuo.

Brotes psicóticos

“Ya no puedo más, mi hijo necesita ayuda, entrar en un centro” donde se le pueda medicar y ofrecer las atenciones que necesita para controlar los “brotes psicóticos” que padece, explica el progenitor a la puerta de la sede judicial, donde aguarda a que su hijo declare ante la jueza de guardia que decidirá qué hacer. El progenitor ha propuesto a su hijo “ir al centro” de ayuda al drogodependiente “para que le den metadona, que le mediquen, pero no quiere. A mí no me hace caso”.

A las dos de la tarde, aún esperaba la resolución de la jueza de guardia, ante la que debía declarar sobre el intento de agresión con arma blanca que había sufrido hacia las 16.00 horas del martes. Su intención era lanzar otra petición de auxilio, “explicarle lo que pasa para que hagan algo”.

Lo único que pedía encarecidamente para que no le impusieran una orden de alejamiento que le impida entrar en el pueblo, “no quiero porque ¿dónde va a ir?, yo no puedo dejar a mi hijo en la calle”, declaraba entre lágrimas.

El vecino de Carbajales, ganadero de profesión, se muestra desesperado, “con impotencia y rabia” por no poder sacar a su hijo del callejón sin salida en el que se encuentra, un chico que se ha ido perdiendo en los últimos años, “es bueno, él no era así”.

Pero tampoco ha tenido una vida fácil por circunstancias familiares, “yo, a veces, a lo mejor me he equivocado, pero he intentado ser buen padre”, dice con pena, sin dejar de disculpar a su hijo, al que considera una víctima de un sistema que no funciona cuando hay que amparar a los menores.

Saca un pañuelo para secarse las lágrimas, mientras dice que “no sabes lo que es intentar hacer una familia y no poder. Cuando mi hijo me necesitaba no pude estar”. Y vuelve a dirigirse a las administraciones, “tienen que darse cuenta de que cuando los niños lo necesitan tienen que internarles en buenos centros”.

Félix está dispuesto a convencer de la bondad de su hijo, “cuando estaba bien, antes, se podía hablar con él, escuchaba, era una persona normal. Es buen chaval que ahora tiene una adicción fuerte y no se puede contener”, dice mientras muestra un documento en el que se detalla.

En casas separadas

Ahora ni su hermana, que tiene 18 años, ha querido permanecer en bajo el mismo techo que el primogénito, “le ha roto sus cosas”. La imposibilidad de convivir con el joven ha decidido a Félix a dejarlo en el domicilio familiar y trasladarse solo “a una casita pequeña que me ha dejado un familiar, yo me arreglo con un espacio pequeño”.

En el pueblo, siempre ha habido vecinos que le han ayudado, como el párroco, al que está muy agradecido, “ahora vengo de Cáritas de coger comida”, explica mientras continúa sentado en el vestíbulo del Juzgado a la espera de que la jueza pueda tomar una decisión que permita a L.R.J. retomar su vida dejando atrás las drogas y con un tratamiento para su enfermedad mental.

El joven regresó a Carbajales este verano, tras haber permanecido en el centro especial para menores de Zambrana, en Valladolid, durante un tiempo. Antes, pasó por varios centros de menores, una experiencia que no ha positiva, según el padre.

Compartir el artículo

stats