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La Opinión de Zamora

Alejandro Macarrón Larumbe Ingeniero. Director de la Fundación Renacimiento Demográfico

“Se sobre enfatizan las dificultades para tener hijos, en lugar de fijarse en lo positivo”

“Si Zamora hubiera mantenido la tasa de fecundidad de la Transición, ahora sería una sociedad completamente distinta”

Alejandro Macarrón: "Si Zamora no reacciona, y aún está a tiempo, el futuro es la muerte"

Las políticas de lucha contra la despoblación deben tener como estrategia a largo plazo el fomento de la natalidad para que puedan tener éxito, especialmente en las provincias, como Zamora, donde los fallecimientos multiplican por cuatro a los nacimientos. Sabedor que muchas de sus ideas van a contracorriente, e incluso se las tilda de retrógradas, Alejandro Macarrón, un ingeniero apasionado por la demografía y creador de una fundación sobre ese particular, defiende que las actuales políticas para incrementar la fecundidad no están dando resultado sencillamente porque no abordan lo fundamental del problema.

—Los últimos datos indican que en Zamora hay cuatro muertes por cada nacimiento. ¿Se reconoce esta situación como un problema y se está abordando?

—No nacen niños pero se ha mirado hacia otro lado en Zamora, en Castilla y León, en España y en Europa. Hay una iniciativa sobre cómo reinventar el futuro de Europa y se propusieron una serie de líneas de trabajo, digitalización, sanidad, los típicos temas, pero no salía el tema de la natalidad que es el problema más grave que tiene Europa a largo plazo. El problema de Zamora es un poco más alto que la media, pero esencialmente es lo mismo. Poco antes de la pandemia escribí un artículo en el que decía que Zamora era el futuro, está más adelantada, pero el problema demográfico no es exclusivo de aquí.

—¿Estamos a tiempo de reaccionar?

—Mientras haya gente que pueda tener niños se puede arreglar la natalidad, otra cosa es que cuanto más tarde empieces, menos gente habrá en edad de procrear y te costará más. Hay quien dice que es irreversible, pero yo no comparto esa visión todavía, porque llevamos en España 40 años con baja natalidad y no se ha hecho nada por intentar revertirla. Si llevásemos 50 años de planes de natalidad intensos sin conseguir resultados, vale, tiramos la toalla, pero es que no se ha hecho nada.

—¿Han funcionado políticas como las del cheque bebé o la de la conciliación para aumentar la natalidad?

—La gente que tiene niños está contribuyendo por así decirlo en especie, gasta dinero para asegurar la siguiente generación de españoles y zamoranos y tienen todo el sentido que tengan una menor presión fiscal, que tengan que contribuir menos de otra forma a la sociedad. Eso hay que hacerlo y se hace, pero poco. Pero esa no es la clave, porque en los países más ricos tampoco tienen niños y las clases altas, sin problemas económicos tampoco tienen niños. En España, ¿quién tiene niños?, los inmigrantes que son los más pobres, africanos son los habitantes de España o españoles más pobres. También, la gente que es más religiosa. De la misma clase social la gente más religiosa tiene más niños que los que no lo son. La clave no es económica.

–¿Y la conciliación de la vida laboral y familiar?

—En Extremadura tiene casi el 30% de la mujeres asalariadas empleadas públicas está igual que el resto. La conciliación está bien pero no es la clave.

—¿Y dónde están las claves?

—Una de ellas, que la gente se case o se divorcie. La mitad de la gente ya no se casa nunca y de los que se casan la mitad se divorcian. Eso tiene un efecto tremendo, porque la gente casada tiene más hijos. Otra clave, la pérdida de religiosidad, que es un valor personal, creer o no en Dios es una cosa personal, pero tiene influencia. Lo que parece es que a veces hay hostilidad frente a nuestra religión, la católica, que es la “oficial”. Una cosa es que no se pueda ni se deba imponer un credo a la gente y otra que parece que hay una obsesión anticristiana, eso cuenta. Otra cosa que cuenta mucho el aborto.

—¿Es partidario de prohibirlo, como en Estados Unidos?

— Una cosa es que el aborto esté prohibido como estuvo en el pasado a que sea un derecho pagado por el Estado. Hay entre 90.000 y cien mil abortos al año en España. La Seguridad Social paga los anticonceptivos también, eso me parece prefecto en la Calcuta de hace 50 años, desbordada por el exceso de población, pero en la España de ahora no puedo entender que se gaste dinero público en eso y que se fomente más la anticoncepción, sea por anticoncepción o por aborto.

—Lo cierto es que la decisión de ser madre o padre es muy personal.

—Otro tema que cuenta mucho y que no se aborda en las políticas de natalidad es que retrasamos mucho la edad para tener el primer niño. Ahora mismo empezamos a plantearnos ser padres muy mayores. Eso en parte se debe a los valores circundantes, que a los jóvenes ni les ocurre, ni se lo plantean, nadie les ha dicho que es importante tener niños, como pasaba antes, cuando había unos valores familiares y oficiales a favor de que la gente se casase pronto, que tuviese hijos. Y eso se lleva una parte de nacimientos que no teníamos.

—¿La sociedad actual no favorece tener niños?

—Hay una generación del pesimismo, se sobre enfatizan las dificultades, hay gente que opina que si no hay conciliación no se pueden tener hijos. Bueno pues hay gente que sí tiene hijos y se organiza. De los mismos estratos sociales hay gente con niños y otros no y los que los tienen no son superhéroes, se organizan más, quizá renuncian a otras cosas. Se sobre enfatiza el riesgo de pobreza por tener niños, sin poner en valor el enriquecimiento afectivo. Los niños efectivamente te cuestan dinero, pero te dan una riqueza afectiva, y una descendencia, una continuidad, una familia. Si todo lo valoramos en dinero…La alternativa a la que vamos es una sociedad hacia la soledad. En España se ha multiplicado por seis el porcentaje de personas que viven solas en los últimos 50 años y no solo en España, sino en toda Europa, y eso tiene mucho que ver con esto de lo que hablamos, la falta de niños y la desestructuración familiar.

El cheque bebé o las políticas de conciliación no han dado resultado para aumentar los nacimientos, porque no abordan lo fundamental: quien tiene más hijos son las personas religiosas y las que están casadas

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—¿Por qué critica las ayudas a las familias monoparentales?

—Defiendo que si una familia es pobre, sea monoparental, biparental o la unidad que sea haya unas ayudas porque a todos nos gusta vivir en una sociedad sin pobreza extrema. Otra cosa es que si usted es familia monoparental, sólo por eso, se le den unas ayudas adicionales. Oiga, pues no. Porque hay familias de clase alta monoparentales y de todo tipo. Es cierto que estadísticamente son más pobres, pero estadísticamente quiere decir la mayoría, no todas. Y tienen menos niños.

—Critica que las políticas de natalidad se centren en la mujer y no incluyan al hombre.

—Los planes solamente se centran en la mujer, como si el hombre no existiese. En los últimos planes de la comunidad de Madrid, dotados con bastante dinero, la medida estrella estaba solamente orientada a mujeres menores de 30 años. Bueno, pues además de que la mayoría de los hijos se tienen con más de 30 años, que no es lo ideal pero es lo que hay, los hombres cuentan, gastamos dinero en la crianza de los niños. Si solo incentivas a las mujeres tampoco se promueve que los hombres quieran tener niños. Se están haciendo las cosas con medidas muy superficiales, electoralistas.

—¿Por ejemplo?

—El permiso de paternidad. Hay países como Dinamarca que tienen una bolsa de días que se reparten en cada pareja según se desee. No como en España que se ha metido a capón, por razones políticas puras, que el hombre se tome el mismo permiso de paternidad que la madre, pero no primero uno y después otro, con lo que favorecería el cuidado del niño, sino a la vez. Son medidas muy caras y que no aportan absolutamente nada en natalidad. No se ha visto ningún país en que eso mejore la natalidad y en España tampoco.

Los que están en esto de la España Vaciada ponen todo el foco en fijar o atraer población, y no en generar población, lo que me lleva a concluir que es un movimiento oportunista

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—¿Cree que la sociedad camina hacia sus tesis?

—Camina en sentido contrario y por eso se está destrozando demográficamente. La familia de toda la vida funcionaba. ¿Había que reajustarla a los nuevos tiempos?. Si, porque la mujer ha dejado de estar solo en casa y se ha incorporado al mundo laboral. Pero en la sociedad moderna tampoco hace falta tan alta natalidad, porque no mueren prácticamente niños, y con menos nacimientos se puede mantener la buena salud demográfica. Pero es que la natalidad ha bajado eso y más. Observo que la gente religiosa tiene más niños, los matrimonios tienen más niños. ¿Se les está potenciando? No. Y el hombre tampoco cuenta para la maternidad, cuando es tan responsable como la mujer o más de querer tener hijos. Y otra mujer que hoy día está mal vista es la que no trabaja fuera del hogar, que es minoritaria.

—Ese papel de ama de casa nunca estuvo reconocido.

—Pero ahora menos, está directamente despreciado. Antes la madre de muchos hijos tenía un prestigio social, ahora es una coneja. Es que es así. Incluso se penaliza tener un vehículo grande aunque sea para llevar a una familia numerosa, aunque contamines menos por pasajero que una familia con menos hijos que necesita un coche más pequeño. También se penaliza en otras cosas como el consumo de agua, porque saltas de cuota de consumo, pese a que por cada persona residente en el hogar gastes menos que otras viviendas con menos inquilinos.

—¿Le han llamado retrógrado en alguna ocasión?

—Lamentablemente si. Pero cuando uno ve los datos de lo que ha pasado en España en los últimos cuarenta y tantos años en este tema es de llorar. Yo también prefiero vivir en una democracia que en una dictadura, y tener libertades, vamos a ver, pero es que tenemos que en España ha caído más de un 50% el total de nacimientos desde la Transición, desde el año 76. Y si nos vamos a los hijos de madres españolas, no inmigrantes, casi las dos terceras partes. Tenemos un problema muy grave porque estamos haciendo mal las cosas y lo que no podemos hacer es profundizar en los errores que nos están llevando a este tipo de problemas. Pero claro, es incómodo para muchos.

—¿Por qué no se aborda, a su juicio?

—¿Qué es lo fácil?. Decir que el problema en Zamora está en que la gente no tiene futuro y emigra. Bueno eso es verdad para una parte y tiene su impacto. Pero tiene mucho más impacto que los que se quedan no tienen hijos. Jaén es una provincia con menos renta per cápita que Zamora con mucho más paro y más emigración, pero resulta que han tenido más hijos por mujer, por razones culturales o lo que sea, y ha perdido mucha menos población, porque parte de los que se iban se compensan con los que nacían, de hecho es una provincia menos envejecida que la media nacional.

Entre prohibir el aborto y que lo pague la Seguridad Social hay un término medio

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—¿Ayuda que se haya visibilizado más lo que se conoce como España Vaciada?

—Los que están en esto de la España Vacía sean ONG o políticos ponen todo el foco en fijar o atraer población y nada en generar población, que es la natalidad. Por eso me lleva a concluir que es un movimiento oportunista. La España Vacía está sobrerepresentada por el sistema electoral español, de tal forma que cuesta muchos menos votos un diputado por Soria o por Teruel que por Madrid o Barcelona. Se ha generado además dinero, bolsas de dinero, subvenciones y todo el mundo está a presentar proyectos, pero la realidad es que si no hablan de natalidad desvela que eso no es un movimiento limpio. He hecho un estudio en las provincias de la España Vacía, incluida Zamora y si se hubiera mantenido la tasa de fecundidad entre dos y tres hijos por mujer, como cuando comenzó la Transición, aún con la misma emigración, el panorama sería distinto: habría más población y más joven.

—¿Ha sucedido en alguna provincia?

—Las provincias andaluzas, Canarias o Murcia que han tenido también históricamente muchísima emigración a zonas más ricas, pero tenían más hijos y la compensaban. Y hay provincias, como Madrid o Barcelona con mejor situación porque atraen población, no porque tengan una alta tasa de fecundidad. Sevilla y Cádiz, junto con Murcia, son las provincias de España con mayor número de hijos por mujer. Y te vas a un grupo de provincias continuas como Zamora, León Orense, Lugo o Asturias y la situación es para llorar.

—Son comunidades gobernadas por distintos partidos políticos. ¿Ninguno ha dado con la tecla?

—El PP y PSOE al final hacen políticas muy parecidas. En Estados Unidos sí se ve esa polarización entre estados republicanos, más religiosos y con más hijos por mujer y los demócratas, menos. En España no se ve una polarización de ese tipo. ¿Hay algún problema más importante en Zamora que la natalidad? Es que desaparece. Que no sea la primera prioridad política y social no lo puedo entender. De acuerdo, hay que ocuparse de los temas del corto plazo, pero el principal asunto a largo plazo es la natalidad.

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