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Las vías pecuarias de Zamora, olvidadas en los mapas de caminos tradicionales

Medio Ambiente destinará 600.000 euros en cuatro años para deslindar las cañadas abandonadas en 53 términos municipales

Trashumantes alistanos con los rebaños de ovejas en Sanabria transitan por una cañada. Araceli Saavedra

Zamora es la única provincia de Castilla y León sin mapa actualizado de vías pecuarias, lo que denota el retraso de la Administración regional en la clasificación de estas vías, los caminos tradicionales de tránsito del ganado que ahora mismo pueden convertirse en importantes bienes de valor medio ambiental.

Idecyl, el portal cartográfico de la Junta de Castilla y León dispone de un mapa de los ejes de las vías pecuarias de las provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria y Valladolid. Es decir, todas excepto Zamora, una de las provincias, junto con Salamanca, en las que falta de deslindar parte de las vías más importantes, las Cañadas Reales, de las ocho que cruza la comunidad: La Soriana Occidental, (428 kilómetros de longitud), Soriana Oriental (206), Segoviana (124), Leonesa Oriental (389), Leonesa Occidental (341), La Plata o Vizana (347), Burgalesa (750) y Galiana Occidental (106).

Mapa de vías pecuarias del entorno de la capital, sin actualizar, del Ministerio de Medio Ambiente. | L.O.Z.

Aunque fue el trasiego de ganados lo que dio origen a las vías pecuarias, hoy en día la trashumancia y la trasterminancia son actividades residuales, icono de tiempos no tan lejanos en el tiempo, y sin embargo tan diferentes.

Las vías pecuarias son bienes demaniales propiedad de la comunidad autónoma. Castilla y León tiene atribuidas la titularidad y competencias en materia de vías pecuarias, entre las que se encuentra su clasificación.

Según la Ley 3/1995, de Vías Pecuarias, de 23 de marzo “la clasificación es el acto administrativo de carácter declarativo en virtud del cual se determina la existencia, anchura, trazado y demás características físicas generales de cada vía pecuaria”. Eso sí, según la ley “las vías pecuarias no clasificadas conservan su condición originaria y deberán ser objeto de clasificación con carácter de urgencia”.

El grueso de las clasificaciones de vías pecuarias se abordó en el siglo pasado, entre los años 1950 y 1980. Tras la transferencia en el año 1984 a la comunidad autónoma los trabajos de clasificación que venían realizándose por parte del Icona (Instituto para la Conservación de la Naturaleza), quedaron prácticamente en suspenso en Castilla y León.

Mapa de las vías pecuarias de la provincia de Zamora

En la provincia de Zamora hay 53 términos municipales, que no están clasificados y en Salamanca 133, 186 pueblos en los que la Consejería de Medio Ambiente va a invertir cerca de 600.000 euros en cuatro años, con el fin de regularizar la situación en dos de las provincias que tienen el proceso de clasificación más atrasado.

Gestionar estos bienes de dominio público pasa por reconocer previamente su existencia, por lo que es necesario abordar la clasificación total de las vías pecuarias de Zamora, a la vista de la enorme presión que vienen sufriendo, consecuencia de la pérdida de uso ganadero y que se manifiesta en incontables intrusiones que merman su superficie, al punto de llegar en ocasiones a la pérdida de continuidad y desaparición de vías pecuarias en algunos tramos”.

Más de 2.300 kilómetros de rutas para el movimiento del ganado

En Zamora figuran teóricamente 2.341,96 kilómetros de vías pecuarias, de los cuales 267,64 corresponden a cañadas reales, 709,21 kilómetros a cordeles, 850,6 kilómetros a veredas y 440,51 kilómetros a coladas.

Además hay 73,6 hectáreas consideradas descansaderos y las 666,33 de parcelas para alimentación del ganado, según los datos oficiales de la Consejería de Medio Ambiente.

Legalmente la clasificación de las vías pecuarias debe hacerse en función de su anchura, que lo refleja asimismo la importancia que tuvieron en la trashumancia desde tiempos de la Baja Edad Media (siglo XI en adelante).

Así, las más importantes son las cañadas reales, que tienen hasta 75 metros de anchura. Le siguen los cordeles, que son los que van hasta los 37,25 metros, y por último las veredas, con 20 metros. La Junta incluye incluso una cuarta categoría, la de las coladas. A todas ellas habría que añadir la superficie de los descansaderos del ganado, majadas o abrevaderos.

Los fondos de Resiliencia Next Generation de la Unión Europea han servido para que Medio Ambiente avance en las actuaciones que deben mejorar el reconocimiento de la existencia administrativa de las vías pecuarias que aún no han sido clasificadas, asegurando su persistencia, las labores de gestión y, en última instancia, su empleo en la ganadería extensiva y cuantos usos, compatibles y complementarios, permite la ley.

Es una perspectiva interesante la de los usos compatibles, dado que la trashumancia es una práctica francamente en declive, que se mantiene sólo gracias a un grupo de ganaderos entusiastas. Así la ley permite utilizar las vías pecuarias como rutas para las comunicaciones rurales, incluso con el paso de vehículos y maquinaria agrícola. También posibilita plantaciones lineales de arbolado, si no molesta al tránsito ganadero.

Como usos complementarios están admitidos el senderismo, la cabalgada y otras formas de desplazamientos deportivos. Tienen también un valor medio ambiental.

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