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La Opinión de Zamora

El diésel baja hasta el nivel previo al descuento de 20 céntimos del Gobierno

Los zamoranos vuelven a notar los efectos de la medida, tras el descenso de estas semanas

Un hombre se dispone a echar gasolina. | Jose Luis Fernández

El descenso del precio de los combustibles es una realidad desde hace varias semanas. Tras la escalada desbocada de los primeros meses de 2022, que forzó la intervención del Gobierno para aplicar un descuento de veinte céntimos por litro y paliar los efectos en los bolsillos de los ciudadanos, el coste de la gasolina y del diésel ha vuelto a bajar y ya se sitúa en los niveles en los que estaba precisamente a finales de marzo, cuando el Ejecutivo tomó esa decisión de costear parte del incremento.

Nuevas tarifas

Las marquesinas han dejado de mostrar precios sensiblemente superiores a los dos euros, y el diésel, sin ir más lejos, ya marca tarifas de 1,86 por litro, justo el coste que tenía el día previo a la entrada en vigor de la rebaja. Los ciudadanos han regresado, por tanto, al punto de partida, y vuelven a percibir los efectos de la medida gubernamental, en un periodo veraniego en el que los desplazamientos por carretera aumentan sensiblemente.

En lo referente a la gasolina, la situación no varía mucho, con un precio actual de 1,87 por litro, cuando el 31 de marzo esa cantidad se situaba en 1,82. Ahora, con el descuento, los ciudadanos pueden llenar un depósito de 50 litros por 83,5 euros, cuando a mediados de junio llegó a rozar los 100.

En cuanto a los motivos de este descenso, la respuesta, como en muchos otros casos, se encuentra en la situación que se vive actualmente en el ámbito internacional. Porque en un momento de clara incertidumbre son los indicadores del precio del petróleo a nivel global los que también sufren retrocesos. Sin ir más lejos, el barril de Brent ha visto cómo su precio actual se ha situado en torno a los 100 euros –el viernes cerró a 94,96 euros– cuando hace menos de dos meses llegó a superar los 120 euros. Tras ello se encuentran previsiones como la de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que prevé una menor demanda de petróleo a causa de la desaceleración económica.

Otros factores

No en vano, en ese marco de menor crecimiento, a la guerra de Ucrania –cuya conclusión sigue sin perfilarse en el horizonte– se suman otros factores que se están sucediendo en las últimas semanas, como la evolución de los datos económicos de China, que han exhibido un cierto retroceso en el segundo trimestre debido a los confinamientos COVID y los problemas inmobiliarios. Esa contracción del gigante asiático ha alcanzado el 2,6 %, lo que aumenta el temor a un impacto en el crecimiento mundial.

Asimismo, la subida de medio punto de los tipos de interés por el Banco Central Europeo para luchar contra la inflación galopante también apuntan a una bajada mayor de la demanda, lo que a futuro pueda acabar derivando en nuevos descensos en el precio del petróleo y, con ello, del combustible.

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