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La Opinión de Zamora

El agua, tesoro y motor de belleza y de vida: la nueva muestra del Etnográfico

José Carreño reúne en el Etnográfico un amplio trabajo visual donde reflexiona sobre nuestra relación con el preciado recurso

El artista durante la realización de una de las fotografías. Cedida

Una perspectiva poliédrica sobre el agua como vehículo y testigo de la vida del hombre unida a una crítica a la sociedad desde distintas perspectivas conlleva la mirada del fotógrafo José Carreño en “El agua: esencia y belleza, una exposición, poco convencional, que puede descubrirse este verano en la sala de exposiciones temporales del Museo Etnográfico de Castilla y León.

En este apasionante trabajo, Carreño presenta un relato visual, cargado de poesía, desde el origen de los seres vivos en el cosmos hasta la actualidad. El artista plantea un viaje al pasado que acaba con la pandemia y también un periplo al futuro, al año 2050, el que habrá “una pugna todavía mayor por el agua”, recalca el artista.

Público en la exposición J.L.F.

La primera parte de la exposición, que da la bienvenida con un pórtico con columnas hechas de música y agua cristalina, arranca con quince escenas principales correspondientes a otros tantos hitos en la historia de la especie humana, desde el descubrimiento del fuego, la llegada literatura, la música, la cerámica, la energía, hasta el nacimiento de la informática o el cambio climático, realizadas en lugares acuáticos muy especiales.

José Carreño muestra la réplica de la pitura rupestre presente en la sala. Emilio Fraile

Cada obra tiene un intenso trabajo de preparación. Cada creación es una pequeña obra de ingeniería donde todo obedece a algo. Fueron tomadas en espacios acuáticos de España (en la provincia de Zamora en el Lago de Sanabria, Villaflor, el embalse de Ricobayo y en Rihonor de Castilla), de Francia y de Portugal.

En lugares con mareas y corrientes, en sitios donde había que trabajar en un momento muy concreto del día para conseguir la luz deseada que propiciara la instantánea que José Carreño quería. En estos ámbitos tan hostiles para manipulación de cámaras y otros elementos “hemos hecho surgir o emerger del agua elementos que eran el protagonista principal de esa escena”, describe José Carreño.

El fotógrafo José Carreño en medio de la exposición. Emilio Fraile

Para crear cada instantánea un asistente iba tirando el objeto que sale del agua, mientras que el fotógrafo, situado a ras de agua, efectuaba las instantáneas en ráfagas hasta conseguir la anhelada. “El mínimo han sido 300 disparos y el máximo tres mil disparos para inmortalizar la tablilla sumeria que se fotografió en el río Tormes”, comenta el autor.

Entre los elementos que emergen, gracias a una serie de contrapesos y mecanismos pergeñados, figura un pan, “el origen de los alimentos” una imagen tomada en Rihonor de Castilla, “el agua atraviesa las dos nacionalidades y no pregunta nunca tu origen” o bien una pintura prehistórica a través de una réplica hecha en fibra de vidrio que emerge del Ebro con el pabellón Puente de la Exposición Internacional del Agua de Zaragoza, como fondo, en alusión a la aparición del arte y la ciencia.

También llama la atención un laúd árabe ubicado en uno de los Lagos de Covadonga. En esta creación el artista revierte la reconquista. “Si nosotros expulsamos a los árabes con las armas, quisiera que el pueblo árabe ahora vuelva a ese lugar que compartió con nosotros hace tantos siglos utilizando como arma la más poderosa que tiene el hombre, la cultura y el arte”. Además, el zamorano ha rastreado y el luthier que efectuó la pieza sigue haciéndolos. “Pese a los bombardeos y de la agresión a la que siguen estando sometidos doce siglos después de la reconquista, él continúa apostando por ese lenguaje universal, la música”.

Todas las fotografías carecen de tratamiento digital. “Solamente se ha borrado los hilos de los que pendía el objeto retratado”, aclara el artista que las ha tomado como las hubiera hecho un hombre de renacimiento “con ingenio, imaginación, tesón y mucho trabajo”.

Este proyecto de José Carreño ve la luz “jugándonos la vida literalmente”. Y es que en la instantánea tomada en la central maremotriz de La Rance, en Francia, el fotógrafo estuvo a punto de ahogarse al intentar recuperar la escalera que estaban utilizando y que se hundió en una sima cuando comenzó la corriente.

José Carreño y su ayudante trabajan en la desembocadura del Loria Cedida

El mal uso del agua también está muy presente en este trabajo artístico y divulgativo. A través de imágenes muy poéticas se reflexiona sobre el consumismo desaforado, la sobreexplotación del agua que provoca sequías o sobre el cambio climático. En concreto esta denuncia la protagoniza una campana, “la campana que los científicos han hecho sonar hace tiempo y que ahora, oímos todos” o el empleo desmedido de los plásticos que brotan del Lago de Sanabria, unos residuos se han convertido en un monstruo que acaba con la vida existen en los mares y los océanos.

La exposición, que se ha exhibido con anterioridad en Valladolid o Segovia y que tiene a Carlos Briones y José Ángel Martín como asesores científicos, y al director editorial Virgilio Ortega como asesor histórico y lingüístico, también tiene cabida el agua durante la pandemia del COVID. “Si no hubiéramos tenido agua a nuestra disposición y prácticamente gratuita al abrir un grifo, ¿cómo hubiéramos lavado la ropa, nuestras manos incluso cómo se haría el gel hidroalcohólico?”, reflexiona José Carreño, quien alude a la situación tan distinta de países como La India donde el acceso al agua es un lujo.

Las piezas protagonistas de cada instantánea, con los hilos y los contrapesos empleados, se exhiben en unas vitrinas situadas delante de cada resultado visual y acompañado de una explicación.

Obras de "Como pez en el agua" Jose A. Carreno

En el centro de la sala el público puede contemplar un rincón muy poético. “Como pez en el agua” reúne una serie de obras nacidas fruto de la casualidad. En una sesión en el embalse de Villardeciervos “trabajando con la cámara en multidisparo y echando agua a través de un marco con una palangana al ver el resultado comprobamos que el agua hacía formas de peces”, describe el fotógrafo.

"Como pez en el agua" hecha en la playa de Villardeciervos de Zamora. Jose A. Carreno

El último ámbito de “El agua: esencia y belleza” lo constituyen un conjunto de instalaciones y propuestas lúdicas, participativas y didácticas que proponen al visitante un viaje hacia el año 2050. Un momento en el que el agua será objeto de conflicto en la Tierra, cuando el elemento que nos brinda la vida llegará a ser una joya, una metáfora que han materializado como puede comprobarse el trabajo de Mar Martín Cabañas y de Sara Sorriba, una desmontado piezas y la otra generando cristales rellenos de glicerina alimentaria a modo de gemas.

Orígenes del Monstruo de los lagos (Lago de Sanabria Zamora) Jose A. Carreno

Completa la propuesta el poemario “Aquascente”, creado para este proyecto por los poetas zamoranos Julio Marinas, Benito Pascual y por Antonio del Barrio.

El fotógrafo concluye la recomendable visita de autor (las próximas tendrá lugar el último domingo de agosto y de septiembre a las 12.00 horas) en “La habitación de las historias”, situada nada más bajar las escaleras de la sala, donde se muestra la cronología de qué ha sucedido con el agua hasta el momento actual y con la que cobra mucha más importación la denuncia de actuar frente al despilfarro y el mal uso del recurso.

José Carreño explica una de sus obras EMILIO FRAILE

Fuera de la sala la exposición se complementa con “Hidrosofías”, 14 textos diferentes que el artista zamorano ha creado y que se encuentran instalados por todos los espacios de tránsito del Museo Etnográfico, como ascensores, aseos o incluso escaleras, para invitar a la gente a visitar el montaje y enriquecer la visita general al centro regional.

Un verdadero retrato humanista con el agua como narradora.

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