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La Opinión de Zamora

Zamora se harta

Las movilizaciones tras los incendios dejan al descubierto un descontento ya visible en las acciones por la sanidad, los embalses o las macrogranjas

Emilio Fraile

El pasado 28 de julio, en torno a 4.000 zamoranos salieron a las calles para reclamar responsabilidades por los incendios que han calcinado un 6% de la superficie provincial. La movilización dejó patente un descontento que ya se había percibido cinco semanas antes, cuando 5.000 vecinos estallaron contra la Junta después de ver arder casi 30.000 hectáreas de la Sierra de la Culebra. Estas dos grandes concentraciones sirvieron para expresar la rabia de una tierra que, de un tiempo a esta parte, está dando muestras de su hartazgo.

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Esa sensación se percibe en los bares, en las calles, en las redes y también en las cifras. Antes de los fuegos, a finales del mes de mayo, la Subdelegación del Gobierno informó de que, en la provincia, el número de concentraciones y manifestaciones se había incrementado en un 85% hasta esa fecha en relación a la estadística del año anterior. Es cierto que la pandemia condiciona los datos de 2021, pero las 126 movilizaciones convocadas hasta ese momento se acercaban ya a la cita por día, con la sanidad como principal demanda.

Las quejas más sonadas

Desde entonces, la indignación por los incendios ha alimentado el descontento de una población que, en los últimos meses, se ha echado a las calles, con mayor o menor éxito, para exigir unos mejores servicios públicos, pedir la llegada de infraestructuras, protestar contra las macrogranjas, clamar por el vaciado de los embalses, quejarse por las condiciones del sector primario o cuestionar los proyectos de macroparques fotovoltaicos, por citar solo algunos ejemplos.

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El telón de fondo de todas esas protestas es la despoblación y un abandono del medio rural que se hace cada vez más evidente en las cifras. Zamora es la provincia que más rápido se vacía de toda España, la más envejecida y la que menos porcentaje de niños tiene en sus pueblos. La sucesión de promesas incumplidas y de batallas perdidas ha levantado a una parte de la población contra la desatención de la Junta de Castilla y León, y también del Gobierno de España, cada uno en el ejercicio de sus competencias.

Zamora es la provincia que más rápido se vacía de toda España, la más envejecida y la que menos porcentaje de niños tiene en sus pueblos

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El portavoz de la Coordinadora Rural, Chema Mezquita, entiende que las últimas movilizaciones convocadas tras los incendios responden al límite alcanzado por la gente ante “el ninguneo” que padece la provincia. “No se apuesta por los pueblos”, constata el representante de uno de los colectivos que busca alimentar la acción reivindicativa de la sociedad civil para cambiar la tendencia.

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Mezquita lamenta que la pérdida de servicios forma parte ya de una dinámica instalada y difícil de revertir, y cita una realidad de batalla constante: “Tenemos que estar reivindicando prácticamente todo, porque las administraciones piensan que los pueblos se tienen que conformar casi con cualquier cosa, y eso no puede ser”, subraya el portavoz de la Coordinadora Rural, que insiste en la necesidad de protestar.

Lo que no llega y los contratos precarios

El representante del colectivo de lucha contra la despoblación pone el foco en asuntos como las infraestructuras viarias que no llegan, el retraso en el arreglo de la N-631 o en las obras de Monte la Reina, asuntos que dependen del Gobierno de España, pero apunta también con claridad a la responsabilidad de la Junta en una gestión forestal “que no se puede permitir” y en la realidad de unos “contratos precarios” que, a su juicio, lastran la prestación de servicios desde el ámbito regional en parcelas como la extinción de fuegos o la sanidad.

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En otro de los asuntos candentes, Mezquita señala que, con las renovables, “se quiere implantar un modelo de parques enormes que deja poco dinero en los territorios”. “La gente ya ha visto lo que ha pasado con los embalses, y ahora tenemos miles de hectáreas inundadas en la provincia, pero pagamos lo mismo por la luz”, apostilla el representante de la Coordinadora Rural, contrario al modelo de “producir aquí, exprimir la zona y trasladar fuera la riqueza”.

“En una comunidad como Castilla y León, si no vas a apostar por el medio rural, no tienes que estar en las administraciones”

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Por eso, para Mezquita, resulta crucial que los gobernantes comprendan el valor que tienen los pueblos: “En una comunidad como Castilla y León, si no vas a apostar por el medio rural, no tienes que estar en las administraciones”, defiende el responsable de la Coordinadora, que confía en que los incendios sirvan como llamada de atención: “No puede haber un destrozo como este y que la sociedad se quede parada. Si no reaccionamos con esto, le vamos a poner el candado a la provincia muy pronto”, augura.

“No puede haber un destrozo como este y que la sociedad se quede parada. Si no reaccionamos con esto, le vamos a poner el candado a la provincia muy pronto”

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La visión de los políticos

Desde la clase política, cada cual ve la película desde su óptica, particularmente en el caso del Partido Popular y del PSOE. En el caso del PP, su presidente, José María Barrios, advierte que algunas de las movilizaciones convocadas en los últimos meses están motivadas por la “búsqueda de la rentabilidad política”, más allá de que los asistentes “acudan, en su mayoría, con buena voluntad para mejorar las cosas”.

Barrios alude a determinadas manifestaciones vinculadas a la sanidad, y defiende la gestión de la Junta en “la tragedia” de los incendios: “Se ha puesto manos a la obra enseguida, con un anuncio de 65 millones por los 2 que ha prometido el Gobierno”, argumenta el dirigente popular, que sí acepta que, en esta provincia, “no se ha acertado con determinadas soluciones”. Ahora bien, para el líder del PP de Zamora, “hay quien cumple más y quien cumple menos”, en referencia negativa a la gestión del PSOE y Unidas Podemos desde el Ejecutivo.

La otra cara de la moneda se encuentra en la visión del portavoz del PSOE en la Diputación, Eduardo Folgado, que carga contra la gestión de la Junta de Castilla y León por su “abandono” de la provincia: “Es el mismo régimen desde hace treinta años”, alerta el representante socialista, que estima que la gente sí identifica a los culpables de la deriva que padece el territorio.

“La provincia sabe que el PSOE es el único partido que puede defender los intereses de Zamora”, insiste Folgado, que considera que el Gobierno central “ha estado cuando se le ha necesitado”, sobre todo durante unos incendios en los que “ha resuelto la papeleta”.

El cuartel Viriato o la Vía de la Plata

Sin entrar tanto en el choque partidista, la portavoz de Izquierda Unida en la Diputación, Laura Rivera, recuerda que las reivindicaciones han logrado resultados sonados en la provincia, como ocurrió en el caso del cuartel Viriato, y elogia también otras movilizaciones sin premio, como las que se produjeron tras el cierre de la línea ferroviaria de la Vía de la Plata.

“Ahora, han coincidido problemas muy continuados en distintos servicios, como con los consultorios o los cajeros”, expone Rivera, que considera que los incendios son “el remate que ha acentuado el espíritu reivindicativo y la toma de conciencia”. La representante de IU respalda a los movimientos sociales, y defiende “el proceso” que está llevando a la lucha de la gente: “Ya no vale cualquier cosa”, avisa.

Desde otro punto de vista político, el presidente de la Diputación, Francisco José Requejo, añade que “cuando la gente protesta, lo hace con razón”, y más en una provincia que “no ha estado bien tratada y que tiene carencias en cuestiones como internet o la frecuencia de los trenes”. El dirigente liberal asume que tampoco ha habido “una buena gestión con los incendios”, y acepta que “es el momento de pedir”.

Requejo cita aquí la cuestión de la fiscalidad diferenciada y apuesta por demandar un plan de medidas específicas para Zamora, que sean “eficaces y reales” y que permitan que el territorio escape del sentimiento de “abandono” que le invade al pensar en el trato recibido por parte de las administraciones superiores.

"A los alcaldes tenemos que darles un empujón para que sean valientes porque, si no, van a hacer lo que quieran con nosotros"

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El presidente provincial suele destacar la pertinencia de mantener un espíritu reivindicativo, una actitud que Chema Mezquita le demanda también a los alcaldes de los pueblos: “Muchísimas de las movilizaciones que hemos llevado a cabo proceden de los colectivos sociales, pero necesitamos que se sumen los ayuntamientos y las corporaciones locales. Tenemos que darles un empujón para que sean valientes porque, si no, van a hacer lo que quieran con nosotros”, subraya el activista contra la despoblación en la provincia.

Por lo pronto, asociaciones como “La Culebra no se calla” ya han prometido seguir dando la batalla para exigir compensaciones para los pueblos afectados por los incendios y para poner de manifiesto el abandono de unas tierras antes vaciadas y ahora calcinadas, como clamaron los manifestantes. Ellos demuestran que Zamora aún tiene vecinos dispuestos a pelear por lo suyo.

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