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La Opinión de Zamora

Ifeza: un disfraz para cada ocasión

Ifeza exhibe su versatilidad al convertirse en almacén al inicio de la pandemia, más tarde en vacunódromo y recientemente en hogar para los evacuados por los incendios

Una sanitaria prepara una dosis de la vacuna en el recinto ferial. | Emilio Fraile

Si le dan a elegir, Ifeza tan solo acogería las ferias y los eventos propios de su naturaleza, pero la realidad ha empujado al recinto a ponerse en el traje y la piel de varios papeles que sus impulsores nunca pensaron que interpretaría. Todo comenzó en marzo de 2020 con la pandemia, la mayor emergencia sanitaria que ha tenido que afrontar esta generación; una circunstancia adversa que obligó a repensar, por la fuerza, la utilidad de los recursos. En el caso del espacio ferial, el COVID llegó para suspender los eventos y para transformar sus instalaciones en un almacén para la Cruz Roja.

Ifeza, tras alojar a varias decenas de personas evacuadas por los incendios. | Jose Luis Fernández

Poco después del inicio del confinamiento, la nave de exposiciones del recinto se convirtió en un hangar de descarga para material de protección de la ONG destinado a toda la comunidad autónoma. Los repartos de kits de higiene, ropa de abrigo y alimentos partieron de Ifeza en dirección a diferentes puntos de Castilla y León, ante la idoneidad de un espacio que fue previamente limpiado y desinfectado a conciencia.

Personal de Cruz Roja descarga material en Ifeza. | Emilio Fraile

Durante muchos meses, Ifeza olvidó las ferias y se centró en su funcionalidad para encarar la pandemia. Aquella realidad solo se quebró brevemente a finales de marzo de 2021, un año después de la irrupción del coronavirus. La Feria Hispanolusa de la Industria Musical devolvió su esencia a un recinto que pronto se encontraría con un nuevo deber que condicionó su actividad durante los meses posteriores.

El vacunódromo

A principios de abril, la Junta de Castilla y León comunicó su decisión de utilizar Ifeza como centro de vacunación masiva contra el COVID-19, una elección que convirtió al recinto en el epicentro de la actividad sanitaria durante el grueso del año 2021 y parte de 2022. Los stands dieron paso a las mesas en las que los sanitarios preparaban cada dosis, y la Junta estableció unos horarios que, en determinados periodos, llenaron la instalación de ciudadanos en busca de su inyección protectora durante todo el día.

Los responsables de Ifeza lograron encajar algunas ferias y eventos en los huecos que quedaban libres entre turno y turno sanitario, sin que la normalidad plena acabara de llegar. Solo con el fin de la vacunación masiva con terceras dosis, ya bien entrado el 2022, volvió un calendario más o menos normalizado al recinto.

La perspectiva de los dirigentes de la institución ferial era iniciar el curso 2022-2023 con total normalidad, sin más anomalías a la vista, pero el arranque del verano ha devuelto la zozobra a los encargados de planificar los eventos. Los graves incendios registrados en la provincia llevaron a la instalación a convertirse en el hogar provisional de decenas de familias evacuadas de sus casas.

La versatilidad del edificio

La versatilidad del edificio permitió montar toda una infraestructura de acogida en apenas unos minutos, y la ayuda de los voluntarios hizo el resto para permitir la llegada de los ciudadanos de los pueblos a la instalación, donde pernoctaron entre una y dos noches antes de que la extinción del fuego permitiera su regreso.

Esta transformación reciente ha supuesto la última vuelta de tuerca para Ifeza, y sus responsables ya no se atreven a vaticinar qué ocurrirá a partir de ahora: “Con esto, cualquiera sabe”, señala el director de la institución ferial, Raúl Macías, que subraya el trabajo llevado a cabo para “adaptar” el recinto a todas las necesidades que van surgiendo: “Es un lugar que no se pensó para esto, pero es como han venido las cosas”, sostiene el dirigente de la instalación.

Estas experiencias han servido para que Macías y su equipo sean conscientes de que deben estar prevenidos para cualquier situación sobrevenida que aparezca, aunque la expectativa sigue siendo encarar un año completamente normal a partir de septiembre. La feria de la caza y un papel como centro logístico de Fromago serán los primeros pasos de un curso en el que Ifeza contará con “un calendario apretado”. Si se cumple, Zamora respirará más tranquila.

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