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La Opinión de Zamora

El caudal del Duero en Zamora, por debajo del nivel ecológico

La estabilidad de los ecosistemas del río peligra con la pérdida de oxígeno por el bajo nivel del agua

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GALERÍA | El caudal del río Duero en Zamora, por debajo del nivel ecológico José Luis Fernández

La fauna y la flora, la biodiversidad del río Duero a su paso por Zamora, están sufriendo de forma extrema los efectos de este tórrido verano, especialmente de este mes de julio que está dejando el caudal en mínimos que se sitúan ya por debajo del considerado ecológico exigido por Ley para preservar el equilibrio de los ecosistemas que habitan la riberas y en el interior del cauce, según los expertos consultados por este diario.

El bajo caudal deja al descubierto los pilares del Puente de Piedra. | José Luis Fernández

Los parámetros del volumen de agua de este de julio oscilan entre los 8,93 metros cúbicos por segundo del día 17 a los 4,90 que ayer a las dos de la tarde que recogía el Ministerio de Transición Ecológica, y que incluso a las dos de la madrugada esa misma jornada llegó a situarse en 2,79. Un caudal muy inferior a la media registrada el 20 de julio del año pasado, cuando los datos oficiales indican que fue de 15,1 metros cúbicos por segundo, explican desde Ecologistas en Acción que piden a la Confederación Hidrográfica del Duero que respete ese mínimo ecológico. Y es que “podría llegarse a traspasar el umbral ambiental crítico que pondría en peligro el ecosistema fluvial, al aumentar el estrés hídrico de la fauna y la flora”, debido a la sequía y a la sobreexplotación del agua subterránea", alegan.

El bajo nivel del agua deja al descubierto restos de una barandilla caída al rio. José Luis Fernández

Las consecuencias inmediatas en las especies aeróbicas, al igual que en los peces, sufren las consecuencias de la bajada de concentración de oxígeno en las aguas, favorecido por la existencia de “tantos azuces, de mucha lámina” en el Duero, de “mucha superficie de evaporación y poca profundidad, lo que genera esa pérdida de oxígeno”, explica la bióloga zamorana Raquel Calvo Linacero.

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Zamora | Las aves del Duero, en peligro José Luis Fernández

Las azudes quedan al descubierto, al igual que los pilares de las aceñas de Cabañales. José Lius Fernández

Las especies que viven en las riberas se ven igualmente afectadas y es que “la facilidad de la desintegración de los fangos es muy alta”, lo que afecta a la fauna, añade la experta, que estima imprescindible “el manejo de los equilibrios que tiene que haber de oxígeno en la comunidad de las distintos seres vivos que integran el río, no solo de las que flotan, sino también de los que habitan en el fondo”.

La vida peligra en la orilla urbana del río Duero en Zamora

La vida peligra en la orilla urbana del río Duero en Zamora

A esta gran sequía hay que añadir otro factor negativo la biodiversidad: la contaminación de las aguas procedente de las cenizas de los incendios que asuelan a la provincia desde el 17 de julio. Hay que tener en cuenta, indica la científica, que “el río ha hecho el ciclo del agua más de 18 veces cuando llega a Zamora y es una cloaca donde se van concentrando materiales que disuelve el agua”, a lo que se suma ese efecto negativo de las cenizas en la calidad del agua.

La sequía deja el caudal del río bajo mínimos. José Luis Fernández

En cuanto a la flora, Calvo Linacero aclara que “es filtrante, trabaja a tope y retiene todo lo que puede los contaminantes, liberando a las aguas de esos materiales tóxicos como nutrientes, los retira, los depura”. Esa es la función de las espadañas, que “crecerán mucho más porque ese es el trabajo que hace la vegetación que rellena los cauces”.

Una bancada de peces a la vista. José Luis Fernández

De modo que, si el cauce del Duero “se deja como un canal estamos quitando a nuestros colaboradores, a aquellos seres vivos que depuran el agua”. Pero, también, “si crecen en exceso, la contrapartida es que el agua llega a hacerse anóxica y destruye otras especies” al faltar el oxígeno.

Los bajos niveles de agua del río han provocado que “muchos peces hayan desaparecido literalmente, sobre todo, en las aceñas de Gijón. Se desplaza a lugares con más agua”, expone Carlos Díez, “Charli”, vocal por Zamora en el Consejo Territorial de Pesca.

No duda en afirmar que “la mortandad de peces se incrementará” de persistir esta sequía y el nivel bajo de las aguas, agentes fundamentales porque “al retirarse las aguas en las zonas donde habitualmente están, las especies pierden su protección natural, las espadañas, las algas... y quedan a expensas de los depredadores”.

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